miércoles, 21 de febrero de 2018

Evita sobre la Iglesia, la Religión y la Fe


20. LAS JERARQUÍAS CLERICALES
Entre los hombres fríos de mi tiempo señalo a las jerarquías clericales cuya inmensa mayoría padece de una inconcebible indiferencia frente a la realidad sufriente de los pueblos. Declaro con absoluta sinceridad que me duelen como un desengaño estas palabras de mi dura verdad. Yo no he visto sino por excepción entre los altos dignatarios del clero generosidad y amor... como se merecía de ellos la doctrina de Cristo que inspiró la doctrina de Perón. En ellos simplemente he visto mezquinos y egoístas intereses y una sórdida ambición de privilegio. Yo los acuso desde mi indignidad, no para el mal sino para el bien. No les reprocho haberlo combatido sordamente a Perón desde sus conciliábulos con la oligarquía. No les reprocho haber sido ingratos con Perón, que les dio de su corazón cristiano lo mejor de su buena voluntad y de su fe.
Les reprocho haber abandonado a los pobres, a los humildes, a los descamisados, a los enfermos, y haber preferido en cambio la gloria y los honores de la oligarquía. Les reprocho haber traicionado a Cristo que tuvo misericordia de las turbas. Les reprocho olvidarse del pueblo y haber hecho todo lo posible por ocultar el nombre y la figura de Cristo tras la cortina de humo con que lo inciensan. Yo soy y me siento cristiana. Soy católica, pero no comprendo que la religión de Cristo sea compatible con la oligarquía y el privilegio. Esto no lo entenderé jamás. Como no lo entiende el pueblo. El clero de los nuevos tiempos, si quiere salvar al mundo de la destrucción espiritual, tiene que convertirse al cristianismo. Empezar por descender al pueblo. Como Cristo, vivir con el pueblo, sufrir con el pueblo, sentir con el pueblo. Porque no viven ni sufren ni sienten ni piensan con el pueblo, estos años de Perón están pesando sobre sus corazones sin despertar una sola resonancia. Tienen el corazón cerrado y frío. ¡Ah, si supieran qué lindo es el pueblo, se lanzarían a conquistarlo para Cristo que hoy, como hace dos mil años, tiene misericordia de las turbas!

21. LA RELIGIÓN
Cristo les pidió que evangelizasen a los pobres y ellos no debieron jamás abandonar al pueblo donde está la inmensa masa oprimida de los pobres. Los políticos clericales de todos los tiempos y en todos los países quieren ejercer el dominio y aún la explotación del pueblo por medio de la iglesia y la religión. Muchas veces, para desgracia de la fe, el clero ha servido a los políticos enemigos del pueblo predicando una estúpida resignación... que no sé todavía cómo puede conciliarse con la dignidad humana ni con la sed de Justicia cuya bienaventuranza se canta en el Evangelio. También el clero político pretende ejercer en todos los países el dominio y aún la explotación del pueblo por medio del gobierno, lo que también es peligroso para la felicidad del pueblo. Los dos caminos del clericalismo político y de la política clerical deben ser evitados por los pueblos del mundo si quieren ser alguna vez felices.
Yo no creo, como Lenín, que la religión sea el opio de los pueblos. La religión debe ser, en cambio, la liberación de los pueblos; porque cuando el hombre se enfrenta con Dios alcanza las alturas de su extraordinaria dignidad. Si no hubiese Dios, si no estuviésemos destinados a Dios, si no existiese religión, el hombre sería un poco de polvo derramado en el abismo de la eternidad. Pero Dios existe y por El somos dignos, y por El todos somos iguales, y ante El nadie tiene privilegios sobre nadie. ¡Todos somos iguales! Yo no comprendo entonces por qué, en nombre de la religión y en nombre de Dios, puede predicarse la resignación frente a la injusticia. Ni por qué no puede en cambio reclamarse, en nombre de Dios y en nombre de la religión, esos supremos derechos de todos a la justicia y a la libertad. La religión no ha de ser jamás instrumento de opresión para los pueblos. Tiene que ser bandera de rebeldía. La religión está en el alma de los pueblos porque los pueblos viven cerca de Dios, en contacto con el aire puro de la inmensidad.
Nadie puede impedir que los pueblos tengan fe. Si la perdiesen, toda la humanidad estaría perdida para siempre. Yo me rebelo contra las "religiones" que hacen agachar la frente de los hombres y el alma de los pueblos. Eso no puede ser religión. La religión debe levantar la cabeza de los hombres. Yo admiro a la religión que puede hacerle decir a un humilde descamisado frente a un emperador: "¡Yo soy lo mismo que Usted, hijo de Dios!" La religión volverá a tener su prestigio entre los pueblos si sus predicadores la enseñan así: como fuerza de rebeldía y de igualdad, no como instrumento de opresión. Predicar la resignación es predicar la esclavitud. Es necesario, en cambio, predicar la libertad y la justicia. ¡Es el amor el único camino por el que la religión podrá llegar a ver el día de los pueblos!

Extraído de "Mi Mensaje"

domingo, 11 de febrero de 2018

Gustavo Carrara, un obispo del Pueblo

Hace un par de días me encuentro en el diario La Nación con una nota titulada “El hijo político del Papa, que nadie conoce”. El artículo habla sobre Gustavo Carrara. Me alegro y me pongo a leerla. Al terminar, con una rara sensación que no termino de identificar, me pregunto: ¿por qué esta nota ahora?, ¿por qué este título?.
La palabra “político” no parece ser inocente. Más que indicar su no relación biológica, deja un mojón semántico difícil de esquivar en estos tiempos. Y más al describirlo como “el sacerdote que a fin de año fue convertido por Francisco en el primer obispo villero, una designación de fuerte impacto político”. Si bien Francisco suele repetir aquella cita que dice que la política es una de las formas más altas de la caridad, bien sabemos que no resuena de esa manera en los lectores de la tribuna de doctrina ni en sus otros replicadores mediáticos. Y menos en este contexto donde durante este año se agudizó la campaña de desprestigio hacia el Papa etiquetándolo como “figura política” (en el sentido más peyorativo del término). Basta leer muchos de los comentarios a la nota para entender...
Laura Di Marco, la periodista autora del artículo, agrega que nadie lo conoce. Si bien es cierto su bajo perfil, recordemos que la misma periodista había publicado un artículo hace casi ocho años que comenzaba hablando sobre Carrara. Y mientras allí titulaba “Curas villeros: predicadores de la Teología del Pueblo”, reivindicando tanto esa línea teológica como a Bergoglio, ahora escribe lo siguiente: “La Teología del Pueblo, remixada por Bergoglio, es una versión light de la Teología de la Liberación”. ¿Qué cambió?. No está de más recordar que este artículo es también una editorial de Di Marco en Radio Mitre. Allí también pudimos escuchar los ataques al Papa Francisco que realizaron Jorge Fernández Díaz y Alfredo Leuco el mes pasado.
También es cierto que hay algunas precisiones. “Obispo en la villa 1-11-14, teólogo y crítico del capitalismo, Gustavo Carrara refleja el pensamiento de Francisco”, comienza diciendo, aunque se queda corta. Nombrar en la misma nota a Ricciardelli, Mugica, Gera y Tello es un buen encuadre. Quizás anda faltando un Don Bosco y un Jean Vanier para completar.
Cuando dice que es un “obispo heterodoxo” o “estrella rockera”, teniendo en cuenta los destinatarios a los que escribe, lo hace, tal vez, para despertar enojos (aunque a muchos nos seduzca esa idea). “Carrara es fruto de la mutación ideológica de Francisco y comparte muchas lecturas con él. Ese giro es curioso”, señala más adelante. ¿De qué mutación o giro habla?. La palabrita “ideológica” también es intencional.
El párrafo donde habla del perfil combativo de Lugones, el frente opositor, la CGT, los movimientos sociales, Grabois, sigue en la misma línea malintencionada, y sin dejar pasar que viene de etiquetarlo como filoperonista (algo que para mí es un elogio pero no para la gran mayoría de los lectores de La Nación). Ni que hablar cuando insinúa que Carrara y Francisco, que a esta altura de la nota son lo mismo, podrían asociar a Macri y Piñera con el antipueblo. Personalmente creo que es así, y me hago cargo de mi interpretación. Pero la periodista le habla a otros... Y si faltaba una palabra, la incorpora hacia el final cuando nombra a Rodolfo Kusch, “olvidado y luego rescatado por el kirchnerismo”. Refuerza con Milagro Sala y mete por la ventana los casos de pedofilia. ¡Bingo!.
En el fondo sabe, sin embargo, que la grieta política es, tal vez, el principal obstáculo para la visita de Francisco a la Argentina”. ¿Sabe eso?. ¿O eso es lo que la periodista deseaba que Carrara diga y no dijo?. “¿Qué pasaría si una parte de la sociedad abucheara al Papa, en su propia tierra?”, cierra el párrafo más como arenga que como pregunta.

Personalmente tengo la gracia de conocer a Gustavo. Fue mi profesor, empleador, párroco y ahora obispo... Siempre cercano, siempre atento, siempre escuchando, acompañando, siempre con la palabra justa, siempre rezando, siempre... Intento consultarlo seguido, pero trato de moderar mis intentos para no quitarle tiempo que ocupa mucho mejor seguramente.
Mi tío y mi hermano, referentes de fe popular para mí, me hablaron siempre maravillas de Gustavo. Y cuanto más traté con él, más lo corroboré. Siendo mi profesor de Teología Fundamental me inspiró a inscribir sobre la compasión. La primera vez que fui a verlo a la villa me regaló el libro “Y el Pueblo, ¿dónde está?” del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (edición agotada, muy valiosa para mí en múltiples sentidos, y de frecuente consulta). Años después me convocó a ser el rector fundacional de la primera Escuela Secundaria que abrían los curas villeros. Un honor inmerecido para el que seguramente no estuve a la altura. En esa época me regaló otro libro: “La Alegría del Evangelio” del Papa Francisco. Y como para ir cerrando este párrafo personal, recuerdo que al día siguiente de su ordenación episcopal le escribí por whatsapp: “Me hace feliz ser parte de una iglesia que te tiene como obispo. Rezo fuerte. Abrazo!”. Y eso siento realmente.
Claramente inspirado en la Teología del Pueblo pero que no queda en la teoría sino que se hace vida sencilla, fe popular, compartiendo el día a día cuerpo a cuerpo con aquellos a quien la sociedad considera sobrantes. Recibiendo la vida como la vida viene, y compartiendo con los pobres la alegría del Evangelio (tal como reza su lema episcopal).
Así como el Papa Francisco plantea las tres “T” –“tierra”, “techo” y “trabajo”–, Carrara y los curas villeros plantean las tres “C”, que están profundamente ligadas con esas tres “T”, y son “capilla”, “colegio” y “club”, como un ámbito de prevención. Prevención significa, en estos términos, oportunidades, inclusión y saborear, contagiar, sentido de la vida.
Quizás el flamante obispo villero sea el intérprete más autorizado del pensamiento del Papa Francisco. Impulsor de la difusión de sus ideas a quien, según dice, hay que leerlo sin glosa. Por eso llevó a Patria Grande la idea de editar libros con sus palabras a los Movimientos Populares o en sus visitas a América Latina. Pluma activa detrás de los documentos del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia, ahora tiene la posibilidad de dejar de ser “el hijo político del Papa, que nadie conoce” para profundizar y viralizar esta revolución de la fe, la esperanza y el amor que lidera el Papa Francisco. Que así sea.




Gustavo Carrara y el Padre Lorenzo Massa - Clarín

El proyecto social de un cura villero designado obispo por Francisco y San Lorenzo - La Nación

Gustavo Carrara, Club Madre del Pueblo y San Lorenzo -Hecho en CASLA (video)

Gustavo Carrara, Club Madre del Pueblo y San Lorenzo en TyC Sports (video)


De cura obrero a Obispo de Buenos Aires - Diario El Mundo (2013)

Argentina: ¿llega el obispo villero? - Vatican Insider (2013)

Pastores con olor a oveja - Página 12

Monseñor Gustavo Carrara recibió su ordenación episcopal - AICA

Gustavo Carrara ya es obispo - Vida Nueva

Ordenaron al primer obispo villero de la Argentina - InfoBAE








lunes, 5 de febrero de 2018

Joaquín Giangreco, un cura del Pueblo

Es raro escribir sobre mi hermano, pero también es lindo. Hace poco tuve la gracias de viajar con él al monte santiagueño donde estuvo varios años como cura. Allí pude ver de cerca lo que conocía de oídas, pero más aún pude vivenciar la fe popular agradecida por todo lo que hizo y es.
En el mismo viaje nos fuimos hasta el chaco salteño a visitar a nuestro tío, que también es un cura del Pueblo. Dicen que uno es heredero de la fe de sus abuelos, de sus padres y, en nuestro caso, también de nuestro tío. Jorge Luis Díaz, Firulete, marcó mi vida de fe. Y la de Joaquín también, quien lo siguió en el camino de ser cura villero primero e irse para las zonas más pobres del norte después. Con un estilo algo diferente a mi hermano, mi tío tal vez tiene algo de Mugica, de Ricciardelli, pero sin dejar de ser él mismo.
Joaquín, por su parte, desde antes de terminar el secundario tenía clara su vocación. Y más aún: su vocación dentro de la vocación (según citaba de un libro de la Madre Teresa que supe regalarle). No solo quería ser cura, sino serlo entre los pobres. Con el tiempo fue sumándole a su ser-cura-villero algo de Don Bosco, con aportes del Cura Brochero para su viaje al monte santiagueño. ¿Teólogos? Lucio Gera, Rafael Tello y la Teología del Pueblo, sin duda. Y más allá de sus diferencias también de estilo, tuvo el privilegio de haber ejercido su ministerio en Madre del Pueblo, en la villa 1-11-14 del Bajo Flores, con (el flamante obispo) Gustavo Carrara como párroco. Todo ésto acompañado por Jorge Bergoglio primero y el Papa Francisco después.
Indudablemente que a la Iglesia, y al mundo, le haría muy bien tener muchos más curas como los que nombré en los párrafos precedentes... Pastores con olor a oveja. Que viven en el Pueblo, que confían en el Pueblo. Que valoran su sabiduría, su fe. Que luchan por la paz y la justicia. Que eligen vivir en esa comunidad haciéndola familia grande.
Pero el motivo de este escrito es dar a conocer más sobre la vida de Joaquín Giangreco, un cura del Pueblo. Por lo tanto, los dejo con los enlaces para que vayan viendo videos o leyendo artículos sobre todo lo que hizo a lo largo de estos años.






Parroquia Virgen del Carmen - Campo Gallo (video)

Joaquín Giangreco, atrincherado y resistiendo el desalojo a una familia (video)

Joaquín Giangreco, el amigo de Francisco

 

Acceder a la Justicia en el Monte Santiagueño - Joaquín Giangreco y el CAJ (InfoJus)

Joaquín Giangreco, el cura argentino que entrevistará en vivo al Papa Francisco (InfoBAE)

Joaquín Giangreco en TN (notas y videos)



El Papa da una entrevista a una pequeña radio comunitaria (Clarín)

Revuelo en un paraje rural santiagueño (Página 12)

Campo Gallo revolucionado, a la espera del Papa Francisco (La Nación)

El Pueblo tiene una Madre (L´Osservatore Romano)

Entrevista en vivo al Padre Joaquín Giangreco (TN)



Histórica entrevista radial del Papa con Campo Gallo (Diario Panorama)


El Papa Francisco vuelve a llamar a Campo Gallo (Valores Religiosos)

El Papa Francisco le donó una camioneta a la Parroquia de Campo Gallo (AICA)

Llamame Jorge... (blog en inglés)

Papa Francesco e Radio Campo Gallo (blog en italiano)

Revelan que Francisco los animó a organizar el Festival del Monte Nativo

Entrevista al Cura del Monte Santiagueño (La Alameda)


Joaquín Giangreco en la Capilla Padre Lorenzo Massa del Club San Lorenzo

Joaquín Giangreco y Jorge Bergoglio en San Lorenzo



Curas Villeros: Personalidades Destacadas de la Ciudad de Bs As (Ley 3339)

Argentina: ¿llega el Obispo Villero? (Vatican Insider, La Stampa)


El Padre Joaquín Giangreco deja Campo Gallo y vuelve a Buenos Aires (Nuevo Diario)


¿Querés conocer más y/o colaborar? Fundación Ayuda Que Llega