domingo, 25 de marzo de 2018

Aborto: ¿es posible el debate?

Argentina está en vísperas de un debate que, me animo a predecir, nos tendrá en vilo durante un par de meses (y eso, precisamente, parece buscar el gobierno al impulsarlo para, de esa manera, tapar la mala situación socio-económica, a la vez que obstaculiza la incipiente unidad del campo popular). Apenas finalizado el fin de semana largo, Semana Santa y Malvinas mediante, nos internaremos en dos meses de exposiciones de casi mil especialistas y militantes en la Casa de la Democracia. Pero, entre tanto preparativo, me asalta una pregunta: ¿es posible el debate?.
Debatir es un acto de comunicación que implica la exposición de ideas y argumentaciones diversas que entran en diálogo. Para que ese diálogo sea realmente un diálogo, todes debemos estar abiertos a repensar nuestros posicionamientos, nuestras posturas. El marco debiera ser un encuentro de apertura, donde yo legitime al otro en tanto otro, donde esté dispuesto a la escucha sincera. Eso no significa que sí o sí deba modificar lo que pienso, pero tampoco la tesis contraria: mantener mi postura a como de lugar por el sólo hecho de ingresar en una disputa donde quiero estar del lado ganador.
Estoy convencido que existe la posibilidad de reformular mi postura a partir del debate. Lo creo y lo he vivido. Pero se necesita una actitud fundante de apertura. Sin embargo, digamos todo, eso no implica renunciar a las creencias personales ni los posicionamientos ideológicos. Es más, es propio de la dimensión agonal de la política poder debatir desde una postura y poder dar razones de ella, y debemos promover y celebrar que se den estas situaciones.
El Dr. Lino Barañao, Ministro de Ciencia y Tecnología durante gobiernos tan distintos en estos últimos años, concluye su artículo a favor de la despenalización del aborto diciendo lo siguiente: “soy consciente de que estos argumentos no cambiarán la opinión de quienes ya tienen una posición tomada. Esto se debe al fenómeno de cognición cultural descripto por Dan Kahan, del Departamento de Leyes de la Universidad de Yale. Según este autor, en temas controversiales, los individuos suscriben o no a una aseveración de acuerdo con lo que consideren que los acerca o los aleja de la pertenencia al grupo con el cual comparten valores. En otras palabras, generalmente nos interesa más la pertenencia al grupo que el valor de verdad de aquello que pensamos. Por eso, es tan difícil llegar a consensos en temas tan complejos desde el punto de vista conceptual y tan ligados a las creencias religiosas o a la cosmovisión de cada grupo como es el tema del aborto”. Días después, en el mismo diario, le respondieron: “Finalmente quisiera reflexionar sobre el recurso a la muy interesante investigación de Dan Kahan (de Yale), sobre cognición cultural, que explica que un individuo no cambiará su opinión aun cuando se le presente evidencia en contra, por el hecho de preferir (inconscientemente) permanecer dentro de su grupo de pertenencia. Barañao utiliza esta investigación para sugerir que cualquier individuo religioso, aunque se le explique lo que él explicó en su artículo (sin demasiada definición), no cambiará su punto de vista simplemente porque quiere continuar perteneciendo a su grupo ideológico. Lo que Barañao no dice es que el mismo argumento puede ser utilizado para explicar por qué quienes aceptan el aborto no cambian su opinión aun cuando se les presente evidencia en contra exactamente por la misma razón de pertenencia (quizás el ministro caiga dentro de este grupo)”.
Personalmente, y en un artículo escrito hace siete años, compartía mi cambio de posicionamiento en varios temas menos el aborto. Es más, con mi grupo de pertenencia ideológico, político, tengo muchísimas coincidencias en casi todos los otros temas y no así en este puntual. Eso me permite, me habilita, y hasta me lo impongo, a escuchar con atención y apertura todos los argumentos. Me sucede compartir premisas y disentir en conclusiones tanto como disentir en premisas y acordar en conclusiones. Y todas las variables que se imaginen.
¿Es posible el debate?. ¿Estamos dispuestos a escuchar al otro, a encontrarnos, a dialogar, a ponernos en el lugar del otro?. ¿Estamos dispuestos, también, a escuchar a aquellas personas que no acceden a hacer oír su voz y ponernos en su lugar?. Reconocer el valor de la palabra de mi interlocutor no implica dejar de defender, argumentar y militar mis convicciones. Y recién ahí, con esa actitud fundante, podemos empezar a preguntarnos (y respondernos): ¿Qué es la vida? ¿Y la vida humana? ¿Cuándo comienza? ¿Toda vida humana vale? ¿Desde cuándo una vida humana tiene derechos? ¿Hay derechos que se pueden priorizar por sobre otros? ¿Qué hacemos frente a algo que sucede de hecho? ¿Hay intereses espurios detrás de algunas posturas, tanto a favor como en contra? ¿Qué es lo mejor para todes, especialmente para los más vulnerables? ¿Cuál es el criterio para tomar decisiones? ¿Qué hacer frente a la libertad y la conciencia? Y tantos otros temas que son definiciones políticas, discusiones filosóficas, atravesadas por saberes científicos, posicionamientos religiosos (sean creyentes institucionalizados o no, agnósticos o ateos), pertenencias ideológicas, y experiencias de vida.
Es fundamental dejar de lado definiciones simplistas. En primer lugar, no hay dos bandos. Hay muchas posiciones con diferentes puntos de vista. Hay mujeres y varones, de derecha y de izquierda, creyentes o no, a favor y en contra de legalizar el aborto. A lo sumo, y en última instancia, habrá quienes se inclinen más por una determinada modificación al marco normativo y otros que no. Pero no podemos perder de vista la complejidad de posturas. Y, principalmente, dejar de lado la violenta soberbia de no poner nunca en duda que hay una verdad y está de nuestro lado.
Escuché decir que “los derechos no se debaten” (a favor de la legalización) y que “la vida no se debate” (en contra de la legalización). En ambos casos estamos defendiendo el derecho a la vida, sólo que previamente hay que debatir qué es un derecho, qué es una vida, y qué vidas son sujetos de derechos. Ya sé que algunos sostienen que hay un derecho natural objetivo, y más aún dicen conocerlo, mientras hay otros que no están para nada de acuerdo. Entonces, ¿qué hacemos cuándo no hay acuerdo?. ¿Todo se decide por simple mayoría?. Si hablamos de leyes, sí. No hay otra. Es tiempo de persuadir, o ser convencido. Y cada voto vale. Haber votado a determinado representante y cada voto de aquel que ha sido elegido. Es la política, hermane. ¡Bienvenides al debate!.

viernes, 16 de marzo de 2018

"Con los pobres abrazamos la vida" - Curas Villeros


16 de marzo de 2018
1. El Poder Ejecutivo ha propuesto el debate acerca de la despenalización del aborto. Este tema no estaba en su plataforma electoral. El Ejecutivo anterior no solo no propició este debate, sino que incluyó a las mujeres embarazadas en la Asignación Universal por hijo. Eso es un gesto concreto de una política pública a favor de la vida.
2. Nuestra opción es por “la vida como viene”, sin grises. Especialmente la vida amenazada en cualquiera de sus formas.  Por eso hemos hablado a favor de los inmigrantes, de la lucha por la justicia, de que nadie a raíz de la desnutrición, tenga su futuro hipotecado,  que nadie muera por enfermedades que podrían curarse, como por ejemplo la tuberculosis. Por eso estamos en contra del gatillo fácil. Por eso hemos apoyado las manifestaciones de ‘Ni una menos’ contra los femicidios.  Y a esta opción, la confirmamos con acciones comunitarias concretas, que realizamos  en nuestros barrios para que  se viva bien, se viva con dignidad. 
3. Como curas y religiosas desde la villa y barrios populares,  nuestra experiencia de vecinos, fruto de una consagración, es la de haber aprendido de los villeros a amar y cuidar la vida. La cultura popular de estos barrios nos ha mostrado una manera real de optar por la vida. Muchas veces donde el Estado no llega, donde la sociedad mira para otro lado, la mujer sola o atravesada por la marginalidad encuentra en las redes de amor que se generan en nuestros barrios su ayuda y su esperanza, para ella y sus hijos.
4. En esta línea hay muchos ejemplos de mujeres que saben cuidar a los niños como si fueran sus propios hijos. Creemos que debería ser más sencillo  el camino para adoptar un niño. Somos testigos de que muchos matrimonios de la villa fueron marginados de la posibilidad de adopción porque no tenían por ejemplo  título de su vivienda.
5. Algunos planteos de otros sectores sociales -creemos que este es uno de ellos- toman a los pobres como justificativo para sus argumentos. Se habla de la tasa de mortalidad por aborto de las mujeres de los barrios más pobres. Lo primero que hay que hacer en nuestros barrios es luchar contra la pobreza con firme determinación y en esto el Estado tiene las mejores herramientas. Con casi un 30% de pobres –detrás de los cuales hay rostros e historias- hay discusiones que debieran priorizarse.
6. Muchas veces miramos a los países poderosos y “desarrollados” de nuestro mundo. En muchos de ellos está legislado el aborto. Y en muchos casos se descarta así a los niños que van a nacer con Síndrome de Down.  ¡Cuánto nos enseñan estos niños a los que tenemos atrofiada la capacidad de amar! La lógica de los poderosos, de los fuertes, que deciden sobre los que menos posibilidades tienen, es la lógica dominante. Y esto también, de alguna manera, se traslada al tema de la niña o niño por nacer.
7. A lo largo de cincuenta años este equipo de sacerdotes de las villas, que se fue ramificando en otros lugares como la provincia de Buenos Aires, ha sido testigo de muchas propuestas de muerte. Han muerto catequistas, religiosos y sacerdotes por la Dictadura. Por el tráfico de armas y de drogas continúan las muertes de adolescentes y jóvenes. No necesitamos agregar más muertes. Nuestros barrios necesitan propuestas de vida digna. Y una sociedad que proteja al más débil.
Que la Virgen de Luján, Madre del Pueblo, nos enseñe a cuidar de nuestra Patria, comenzando por los más frágiles.


P. José María Di Paola: villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.
Mons. Gustavo Carrara. Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Vicario para la pastoral en Villas de CABA
P. Juan Isasmendi, P. Eduardo Casabal, P. Ignacio Bagattini: Villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres, Villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Guillermo Torre, P. José Luis Lozzia, P. Marco Espínola: Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Domingo Rehin: Villa Lanzone, Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín.
Mons.  Jorge García Cuerva, Obispo auxiliar de la  Diócesis Lomas de Zamora.
P. Basilicio Britez: Villa Palito. Diócesis de San Justo.
P. Nicolás Angellotti: Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo.
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso: Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Rodrigo Valdez: Villa Playon de Chacarita. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Martín Carroza y P. Sebastián Risso. Villa Cildañez. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis: Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Joaquin Giangreco: Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal: Villa Hidalgo. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín: Salesianos. Don Bosco. Cecilia Lee, misionera franciscana, Bea GmiItrowicz, misionera franciscana. Villa Itatí.
P. Antonio Mario Ghisaura: Villa Tranquila. Diócesis Avellaneda- Lanús.
P. Alejandro Seijo: Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Andres Tocalini: Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Dante Delia: Barrio la Loma de Roca. Diócesis de San Isidro..
P. Franco Punturo: Villa 20. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Omar Mazza: Villa Inta. Arquidiócesis de Buenos Aires.+



"Toda vida es sagrada, hagamos avanzar la cultura de la vida como respuesta a la lógica del descarte y a la caída demográfica. El crecimiento demográfico es plenamente compatible con el desarrollo integral y solidario".

"Respetuosos de la vida" - Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina



"Optamos por la vida" - Asamblea Diocesana de Añatuya







"Aborto (compilado)" - Javier E. Giangreco

viernes, 9 de marzo de 2018

Aborto: análisis del proyecto de la Campaña

Si se aprobara el proyecto de ley que impulsa la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y que cuenta con la firma de 72 diputades nacionales, toda mujer a partir de los 13 años podría acceder libremente y de manera gratuita a un aborto de manera irrestricta. ¿Sabrá eso toda persona que usa pañuelo verde? ¿Lo tienen presente aquellos legisladores que adelantaron su voto afirmativo?. Nótese que no estoy diciendo si está bien o mal sino, simplemente, explicitando de qué trata el proyecto en discusión. Información para decidir, digamos.
De ahí en más, la mayoría de los argumentos cae por su propio peso. Es que de aquellos inicios donde parecía reivindicarse una desigualdad social y de género a esta propuesta normativa hay un abismo. Hoy queda solamente una argumentación en pie, totalmente válida, aunque obviamente discutible: el derecho de la mujer a la autodeterminación sobre su propio cuerpo. Y reitero que no estoy juzgando, todavía, el argumento sino simplemente exponiéndolo. Ese tema es lo que está en debate. Para los que impulsan este proyecto ese es el único eje de discusión. No hace falta argumentar otra cosa. Los demás temas que dan vueltas son desviaciones más o menos sensibleras. Este es el nudo del proyecto. Es decir, si hay un derecho de la mujer a decidir libremente sobre su propio cuerpo no hace falta hablar de muertes, de pobres, de desigualdad social ni nada. Seamos claros en este punto. ¿Aborto legal para no morir?. No, aborto legal porque es un “derecho humano a la salud” que tiene toda mujer, tal como explicita el artículo 1 del proyecto en cuestión.
Ese primer artículo del proyecto establece un plazo de 14 semanas para la interrupción voluntaria del embarazo. ¿Por qué 14?. Según se puede leer en los fundamentos del proyecto es un número totalmente arbitrario: “En su artículo 1 al colocar el plazo de la catorceava semana este proyecto no pretende definir el comienzo de una vida ni justificar moralmente las interrupciones del embarazo. Delimita legalmente un área protectora de los bienes jurídicos en cuestión, dentro de plazos razonables para una gestación que no fue planificada y/o deseada. El proyecto de ley trata puntualmente lo que es científicamente un proceso continuo pero no sanciona moralmente la cuestión”. Es decir, ¿podría ser hasta las 12 semanas como en Alemania, Francia o Uruguay?. ¿O podría ser hasta la semana 10 como en Portugal?.
Sin embargo, carece de sentido discutir la cantidad de semanas luego de leer el artículo 3°. Allí podemos leer que “más allá del plazo establecido, toda mujer tiene derecho a interrumpir su embarazo en los siguientes casos...”, para exponer en el inciso 2° lo siguiente: “Si estuviera en riesgo la vida o la salud física, psíquica o social de la mujer, considerada en los términos de salud integral como derecho humano”. Todo embarazo pone en riesgo la salud física, psíquica o social. Todo lo que hacemos en la vida pone en riesgo nuestra salud (¡el aborto también!). Es tan amplio y vago lo que allí dice que abre la puerta al aborto irrestricto a simple petición, algo que se corrobora con lo que se explicita en otros artículos. Y, en la práctica, esto casi que ya está sucediendo. ¿Qué sentido tiene el inciso 1° que habla de los casos de violación o el 3° que se refiere a malformaciones fetales?. ¿No estarían ambos incisos subsumidos en el 2° y la afectación de la salud integral de la mujer gestante?. ¿Qué sentido tiene poner plazos en el artículo 1° si después se habilita más allá de esos mismos plazos?. ¿En qué situación no estaría legalizado el aborto?. Insisto: independientemente de estar a favor o en contra del proyecto, lo primero es conocer todas las implicancias del texto normativo que se propone. Información para decidir libremente si apoyarlo o no.
Si bien el proyecto explicita el concepto de salud integral, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, no hace lo mismo con el concepto de aborto. La OMS define el aborto como la interrupción del embarazo cuando el feto todavía no es viable fuera del vientre materno, lo que se establece hoy a las 22 semanas o cuando supere los 500 gramos de peso. Además, hay cierto consenso médico que detalla riesgos para la mujer gestante en un aborto practicado más allá de la semana 20. ¿Por qué el proyecto no dice nada al respecto?. Frente al slogan tan utilizado de “las mujeres no somos una incubadora” (¡obvio que no lo son!), podemos pensar en la viabilidad extrauterina del feto a partir de las semana 22. Es decir, podría nacer vivo y continuar el desarrollo en una incubadora. ¿Por qué habilitar el aborto también en esos casos?. ¿Bajo qué argumento?. Es peligroso, y hasta sospechoso, el silencio del proyecto en este punto. Y si se le reconoce el derecho a vivir ese día, ¿qué cambia con el día anterior?. ¿Que no puede vivir por sus propios medios?. Sería peligroso arribar a una conclusión así, porque aplicaría a muchísimas personas ya nacidas.
Y, aunque se sancione este proyecto, y mal que nos pese, las mujeres pobres seguirían accediendo a una salud pública de baja calidad, en el mejor de los casos. Es decir, el proyecto no resuelve la desigualdad social. En Argentina 2 de cada 3 maternidades no cumplen con las CONE (condiciones obstétricas y neonatales esenciales); y sabemos bien quiénes son las mujeres que se atienden en las que no. Hoy por hoy, una mujer pobre (si es adolescente más aún) no suele hacerse controles de embarazo en un centro de salud ni siquiera cuando (como sucede en la gran mayoría de los casos) decide tener a su hija o hijo. Sí es cierto que, como también sucede hoy en día, aquel varón adulto de buena posición económica podrá hacer “desaparecer” ese “desliz” cometido al abusar de una adolescente pobre obligándola, muy posiblemente contra su voluntad, a abortar de manera segura. Según varias investigaciones la coerción es una de las principales razones para abortar. ¿Acaso eso terminará justificando el feminismo?. No creo... Espero que no.
Hay muchas personas de buena voluntad, reitero que muchas, que militan a favor de la legalización del aborto. Conozco a muchas de ellas. Y lo hacen con la mejor de las intenciones. Están a favor de la vida, de los derechos humanos, y se suelen poner del lado de los más vulnerables. Celebro que lo hagan desde ese posicionamiento. No las juzgo, no las considero asesinas ni cómplices, ni tantas otras cosas terribles que les dicen algunos “fanáticos pro-vida”. Pero sí las invito a repensar si lo que ellas buscan es realmente lo que este proyecto propone.
Para ir cerrando, dejo explicitado que estoy totalmente en contra de la criminalización de la mujer que, lamentablemente, recurre a un aborto. Jamás le diría asesina ni que cometió un “homicidio pre-natal agravado por el vínculo” como tristemente expresan algunos. Considero que el aborto es equiparable al infanticidio: una mujer que no termina de tomar conciencia del acto que está cometiendo y, por eso, necesita ser acompañada más que juzgada. Como necesitaba ser acompañada desde antes de hacerlo. También creo que el aborto clandestino de las mujeres pobres es un problema de salud pública que no se resuelve con el Código Penal. Creo que la existencia de mujeres pobres es un hecho de injusticia social, más allá de aborto o no aborto. Estoy convencido que necesitamos avanzar en todo lo referente a la Educación Sexual Integral. Estoy a favor de la maternidad/paternidad responsable que incluye el acceso la salud reproductiva, a métodos anticonceptivos. Quiero mujeres, personas, que puedan decidir libremente y a conciencia sobre su vida sin sentirse juzgadas. Estoy totalmente en contra del machismo y el patriarcado, y promuevo un cambio cultural en ese sentido. Y si estuviese convencido de que en el vientre materno no hay una vida humana por nacer que tiene derecho a la vida estaría militando la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Pero no estoy convencido de eso por lo que, fiel a mis principios, convicciones y posicionamientos es que me opongo a la legalización del aborto en general y a este proyecto en particular. Porque estoy a favor de la vida y de todas las vidas, siempre. Antes de nacer y también después. Porque la muerte se presenta en los femicidios, en los casos de gatillo fácil, en el hambre... Y, desde mi punto de vista, también en el aborto.



miércoles, 21 de febrero de 2018

Evita sobre la Iglesia, la Religión y la Fe


20. LAS JERARQUÍAS CLERICALES
Entre los hombres fríos de mi tiempo señalo a las jerarquías clericales cuya inmensa mayoría padece de una inconcebible indiferencia frente a la realidad sufriente de los pueblos. Declaro con absoluta sinceridad que me duelen como un desengaño estas palabras de mi dura verdad. Yo no he visto sino por excepción entre los altos dignatarios del clero generosidad y amor... como se merecía de ellos la doctrina de Cristo que inspiró la doctrina de Perón. En ellos simplemente he visto mezquinos y egoístas intereses y una sórdida ambición de privilegio. Yo los acuso desde mi indignidad, no para el mal sino para el bien. No les reprocho haberlo combatido sordamente a Perón desde sus conciliábulos con la oligarquía. No les reprocho haber sido ingratos con Perón, que les dio de su corazón cristiano lo mejor de su buena voluntad y de su fe.
Les reprocho haber abandonado a los pobres, a los humildes, a los descamisados, a los enfermos, y haber preferido en cambio la gloria y los honores de la oligarquía. Les reprocho haber traicionado a Cristo que tuvo misericordia de las turbas. Les reprocho olvidarse del pueblo y haber hecho todo lo posible por ocultar el nombre y la figura de Cristo tras la cortina de humo con que lo inciensan. Yo soy y me siento cristiana. Soy católica, pero no comprendo que la religión de Cristo sea compatible con la oligarquía y el privilegio. Esto no lo entenderé jamás. Como no lo entiende el pueblo. El clero de los nuevos tiempos, si quiere salvar al mundo de la destrucción espiritual, tiene que convertirse al cristianismo. Empezar por descender al pueblo. Como Cristo, vivir con el pueblo, sufrir con el pueblo, sentir con el pueblo. Porque no viven ni sufren ni sienten ni piensan con el pueblo, estos años de Perón están pesando sobre sus corazones sin despertar una sola resonancia. Tienen el corazón cerrado y frío. ¡Ah, si supieran qué lindo es el pueblo, se lanzarían a conquistarlo para Cristo que hoy, como hace dos mil años, tiene misericordia de las turbas!

21. LA RELIGIÓN
Cristo les pidió que evangelizasen a los pobres y ellos no debieron jamás abandonar al pueblo donde está la inmensa masa oprimida de los pobres. Los políticos clericales de todos los tiempos y en todos los países quieren ejercer el dominio y aún la explotación del pueblo por medio de la iglesia y la religión. Muchas veces, para desgracia de la fe, el clero ha servido a los políticos enemigos del pueblo predicando una estúpida resignación... que no sé todavía cómo puede conciliarse con la dignidad humana ni con la sed de Justicia cuya bienaventuranza se canta en el Evangelio. También el clero político pretende ejercer en todos los países el dominio y aún la explotación del pueblo por medio del gobierno, lo que también es peligroso para la felicidad del pueblo. Los dos caminos del clericalismo político y de la política clerical deben ser evitados por los pueblos del mundo si quieren ser alguna vez felices.
Yo no creo, como Lenín, que la religión sea el opio de los pueblos. La religión debe ser, en cambio, la liberación de los pueblos; porque cuando el hombre se enfrenta con Dios alcanza las alturas de su extraordinaria dignidad. Si no hubiese Dios, si no estuviésemos destinados a Dios, si no existiese religión, el hombre sería un poco de polvo derramado en el abismo de la eternidad. Pero Dios existe y por El somos dignos, y por El todos somos iguales, y ante El nadie tiene privilegios sobre nadie. ¡Todos somos iguales! Yo no comprendo entonces por qué, en nombre de la religión y en nombre de Dios, puede predicarse la resignación frente a la injusticia. Ni por qué no puede en cambio reclamarse, en nombre de Dios y en nombre de la religión, esos supremos derechos de todos a la justicia y a la libertad. La religión no ha de ser jamás instrumento de opresión para los pueblos. Tiene que ser bandera de rebeldía. La religión está en el alma de los pueblos porque los pueblos viven cerca de Dios, en contacto con el aire puro de la inmensidad.
Nadie puede impedir que los pueblos tengan fe. Si la perdiesen, toda la humanidad estaría perdida para siempre. Yo me rebelo contra las "religiones" que hacen agachar la frente de los hombres y el alma de los pueblos. Eso no puede ser religión. La religión debe levantar la cabeza de los hombres. Yo admiro a la religión que puede hacerle decir a un humilde descamisado frente a un emperador: "¡Yo soy lo mismo que Usted, hijo de Dios!" La religión volverá a tener su prestigio entre los pueblos si sus predicadores la enseñan así: como fuerza de rebeldía y de igualdad, no como instrumento de opresión. Predicar la resignación es predicar la esclavitud. Es necesario, en cambio, predicar la libertad y la justicia. ¡Es el amor el único camino por el que la religión podrá llegar a ver el día de los pueblos!

Extraído de "Mi Mensaje"

domingo, 11 de febrero de 2018

Gustavo Carrara, un obispo del Pueblo

Hace un par de días me encuentro en el diario La Nación con una nota titulada “El hijo político del Papa, que nadie conoce”. El artículo habla sobre Gustavo Carrara. Me alegro y me pongo a leerla. Al terminar, con una rara sensación que no termino de identificar, me pregunto: ¿por qué esta nota ahora?, ¿por qué este título?.
La palabra “político” no parece ser inocente. Más que indicar su no relación biológica, deja un mojón semántico difícil de esquivar en estos tiempos. Y más al describirlo como “el sacerdote que a fin de año fue convertido por Francisco en el primer obispo villero, una designación de fuerte impacto político”. Si bien Francisco suele repetir aquella cita que dice que la política es una de las formas más altas de la caridad, bien sabemos que no resuena de esa manera en los lectores de la tribuna de doctrina ni en sus otros replicadores mediáticos. Y menos en este contexto donde durante este año se agudizó la campaña de desprestigio hacia el Papa etiquetándolo como “figura política” (en el sentido más peyorativo del término). Basta leer muchos de los comentarios a la nota para entender...
Laura Di Marco, la periodista autora del artículo, agrega que nadie lo conoce. Si bien es cierto su bajo perfil, recordemos que la misma periodista había publicado un artículo hace casi ocho años que comenzaba hablando sobre Carrara. Y mientras allí titulaba “Curas villeros: predicadores de la Teología del Pueblo”, reivindicando tanto esa línea teológica como a Bergoglio, ahora escribe lo siguiente: “La Teología del Pueblo, remixada por Bergoglio, es una versión light de la Teología de la Liberación”. ¿Qué cambió?. No está de más recordar que este artículo es también una editorial de Di Marco en Radio Mitre. Allí también pudimos escuchar los ataques al Papa Francisco que realizaron Jorge Fernández Díaz y Alfredo Leuco el mes pasado.
También es cierto que hay algunas precisiones. “Obispo en la villa 1-11-14, teólogo y crítico del capitalismo, Gustavo Carrara refleja el pensamiento de Francisco”, comienza diciendo, aunque se queda corta. Nombrar en la misma nota a Ricciardelli, Mugica, Gera y Tello es un buen encuadre. Quizás anda faltando un Don Bosco y un Jean Vanier para completar.
Cuando dice que es un “obispo heterodoxo” o “estrella rockera”, teniendo en cuenta los destinatarios a los que escribe, lo hace, tal vez, para despertar enojos (aunque a muchos nos seduzca esa idea). “Carrara es fruto de la mutación ideológica de Francisco y comparte muchas lecturas con él. Ese giro es curioso”, señala más adelante. ¿De qué mutación o giro habla?. La palabrita “ideológica” también es intencional.
El párrafo donde habla del perfil combativo de Lugones, el frente opositor, la CGT, los movimientos sociales, Grabois, sigue en la misma línea malintencionada, y sin dejar pasar que viene de etiquetarlo como filoperonista (algo que para mí es un elogio pero no para la gran mayoría de los lectores de La Nación). Ni que hablar cuando insinúa que Carrara y Francisco, que a esta altura de la nota son lo mismo, podrían asociar a Macri y Piñera con el antipueblo. Personalmente creo que es así, y me hago cargo de mi interpretación. Pero la periodista le habla a otros... Y si faltaba una palabra, la incorpora hacia el final cuando nombra a Rodolfo Kusch, “olvidado y luego rescatado por el kirchnerismo”. Refuerza con Milagro Sala y mete por la ventana los casos de pedofilia. ¡Bingo!.
En el fondo sabe, sin embargo, que la grieta política es, tal vez, el principal obstáculo para la visita de Francisco a la Argentina”. ¿Sabe eso?. ¿O eso es lo que la periodista deseaba que Carrara diga y no dijo?. “¿Qué pasaría si una parte de la sociedad abucheara al Papa, en su propia tierra?”, cierra el párrafo más como arenga que como pregunta.

Personalmente tengo la gracia de conocer a Gustavo. Fue mi profesor, empleador, párroco y ahora obispo... Siempre cercano, siempre atento, siempre escuchando, acompañando, siempre con la palabra justa, siempre rezando, siempre... Intento consultarlo seguido, pero trato de moderar mis intentos para no quitarle tiempo que ocupa mucho mejor seguramente.
Mi tío y mi hermano, referentes de fe popular para mí, me hablaron siempre maravillas de Gustavo. Y cuanto más traté con él, más lo corroboré. Siendo mi profesor de Teología Fundamental me inspiró a inscribir sobre la compasión. La primera vez que fui a verlo a la villa me regaló el libro “Y el Pueblo, ¿dónde está?” del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (edición agotada, muy valiosa para mí en múltiples sentidos, y de frecuente consulta). Años después me convocó a ser el rector fundacional de la primera Escuela Secundaria que abrían los curas villeros. Un honor inmerecido para el que seguramente no estuve a la altura. En esa época me regaló otro libro: “La Alegría del Evangelio” del Papa Francisco. Y como para ir cerrando este párrafo personal, recuerdo que al día siguiente de su ordenación episcopal le escribí por whatsapp: “Me hace feliz ser parte de una iglesia que te tiene como obispo. Rezo fuerte. Abrazo!”. Y eso siento realmente.
Claramente inspirado en la Teología del Pueblo pero que no queda en la teoría sino que se hace vida sencilla, fe popular, compartiendo el día a día cuerpo a cuerpo con aquellos a quien la sociedad considera sobrantes. Recibiendo la vida como la vida viene, y compartiendo con los pobres la alegría del Evangelio (tal como reza su lema episcopal).
Así como el Papa Francisco plantea las tres “T” –“tierra”, “techo” y “trabajo”–, Carrara y los curas villeros plantean las tres “C”, que están profundamente ligadas con esas tres “T”, y son “capilla”, “colegio” y “club”, como un ámbito de prevención. Prevención significa, en estos términos, oportunidades, inclusión y saborear, contagiar, sentido de la vida.
Quizás el flamante obispo villero sea el intérprete más autorizado del pensamiento del Papa Francisco. Impulsor de la difusión de sus ideas a quien, según dice, hay que leerlo sin glosa. Por eso llevó a Patria Grande la idea de editar libros con sus palabras a los Movimientos Populares o en sus visitas a América Latina. Pluma activa detrás de los documentos del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia, ahora tiene la posibilidad de dejar de ser “el hijo político del Papa, que nadie conoce” para profundizar y viralizar esta revolución de la fe, la esperanza y el amor que lidera el Papa Francisco. Que así sea.




Gustavo Carrara y el Padre Lorenzo Massa - Clarín

El proyecto social de un cura villero designado obispo por Francisco y San Lorenzo - La Nación

Gustavo Carrara, Club Madre del Pueblo y San Lorenzo -Hecho en CASLA (video)

Gustavo Carrara, Club Madre del Pueblo y San Lorenzo en TyC Sports (video)


De cura obrero a Obispo de Buenos Aires - Diario El Mundo (2013)

Argentina: ¿llega el obispo villero? - Vatican Insider (2013)

Pastores con olor a oveja - Página 12

Monseñor Gustavo Carrara recibió su ordenación episcopal - AICA

Gustavo Carrara ya es obispo - Vida Nueva

Ordenaron al primer obispo villero de la Argentina - InfoBAE








lunes, 5 de febrero de 2018

Joaquín Giangreco, un cura del Pueblo

Es raro escribir sobre mi hermano, pero también es lindo. Hace poco tuve la gracia de viajar con él al monte santiagueño donde estuvo varios años como cura. Allí pude ver de cerca lo que conocía de oídas, pero más aún pude vivenciar la fe popular agradecida por todo lo que hizo y es.
En el mismo viaje nos fuimos hasta el chaco salteño a visitar a nuestro tío, que también es un cura del Pueblo. Dicen que uno es heredero de la fe de sus abuelos, de sus padres y, en nuestro caso, también de nuestro tío. Jorge Luis Díaz, Firulete, marcó mi vida de fe. Y la de Joaquín también, quien lo siguió en el camino de ser cura villero primero e irse para las zonas más pobres del norte después. Con un estilo algo diferente a mi hermano, mi tío tal vez tiene algo de Mugica, de Ricciardelli, pero sin dejar de ser él mismo.
Joaquín, por su parte, desde antes de terminar el secundario tenía clara su vocación. Y más aún: su vocación dentro de la vocación (según citaba de un libro de la Madre Teresa que supe regalarle). No solo quería ser cura, sino serlo entre los pobres. Con el tiempo fue sumándole a su ser-cura-villero algo de Don Bosco, con aportes del Cura Brochero para su viaje al monte santiagueño. ¿Teólogos? Lucio Gera, Rafael Tello y la Teología del Pueblo, sin duda. Y más allá de sus diferencias también de estilo, tuvo el privilegio de haber ejercido su ministerio en Madre del Pueblo, en la villa 1-11-14 del Bajo Flores, con (el flamante obispo) Gustavo Carrara como párroco. Todo ésto acompañado por Jorge Bergoglio primero y el Papa Francisco después.
Indudablemente que a la Iglesia, y al mundo, le haría muy bien tener muchos más curas como los que nombré en los párrafos precedentes... Pastores con olor a oveja. Que viven en el Pueblo, que confían en el Pueblo. Que valoran su sabiduría, su fe. Que luchan por la paz y la justicia. Que eligen vivir en esa comunidad haciéndola familia grande.
Pero el motivo de este escrito es dar a conocer más sobre la vida de Joaquín Giangreco, un cura del Pueblo. Por lo tanto, los dejo con los enlaces para que vayan viendo videos o leyendo artículos sobre todo lo que hizo a lo largo de estos años.






Parroquia Virgen del Carmen - Campo Gallo (video)

Joaquín Giangreco, atrincherado y resistiendo el desalojo a una familia (video)

Joaquín Giangreco, el amigo de Francisco

 

Acceder a la Justicia en el Monte Santiagueño - Joaquín Giangreco y el CAJ (InfoJus)

Joaquín Giangreco, el cura argentino que entrevistará en vivo al Papa Francisco (InfoBAE)

Joaquín Giangreco en TN (notas y videos)



El Papa da una entrevista a una pequeña radio comunitaria (Clarín)

Revuelo en un paraje rural santiagueño (Página 12)

Campo Gallo revolucionado, a la espera del Papa Francisco (La Nación)

El Pueblo tiene una Madre (L´Osservatore Romano)

Entrevista en vivo al Padre Joaquín Giangreco (TN)



Histórica entrevista radial del Papa con Campo Gallo (Diario Panorama)


El Papa Francisco vuelve a llamar a Campo Gallo (Valores Religiosos)

El Papa Francisco le donó una camioneta a la Parroquia de Campo Gallo (AICA)

Llamame Jorge... (blog en inglés)

Papa Francesco e Radio Campo Gallo (blog en italiano)

Revelan que Francisco los animó a organizar el Festival del Monte Nativo

Entrevista al Cura del Monte Santiagueño (La Alameda)


Joaquín Giangreco en la Capilla Padre Lorenzo Massa del Club San Lorenzo

Joaquín Giangreco y Jorge Bergoglio en San Lorenzo



Curas Villeros: Personalidades Destacadas de la Ciudad de Bs As (Ley 3339)

Argentina: ¿llega el Obispo Villero? (Vatican Insider, La Stampa)


El Padre Joaquín Giangreco deja Campo Gallo y vuelve a Buenos Aires (Nuevo Diario)


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