sábado, 24 de diciembre de 2022
Brindis al Cielo
lunes, 14 de noviembre de 2022
Mis escritos en Orsai
Me postulé al Concurso de Orsai, la editorial –y más- de Hernán Casciari (y otros). Presenté una crónica, una nouvelle y dos cuentos. Y hago este posteo no tanto para contarte sino para organizar la información y poder enviarla de manera simple a todo aquel que aparece con la famosa –y hermosa- pregunta: ¿cómo hago para votarte?
Primero, una aclaración: me interesa mucho más que me leas, a que me votes. Por lo tanto, si no tenés ganas de registrarte, o te quedas sin fichas, me podés escribir a javiergiangreco@gmail.com pidiendo el texto que quieras leer completo. Mi respuesta será un pdf con el escrito en cuestión.
Ahora bien, si te gusta lo que leés, o si no te gusta, pero me querés votar por amistad (o lástima), te dejo algunas instrucciones sencillas.
Lo primero es registrarse (aquí). Luego, validar tus datos (chequeá bien esta parte: vas a "tu orsai", abajo a la derecha; editás perfil, ponés celular, foto/avatar, etc.). Recién ahí recibirás tus 5 fichas de bienvenida (actualización: desde el 15/11 sólo dan 1), que te serán de utilidad al momento de votar las obras. Si no te llegan, escribís un correo a comunidad@orsai.org explicando la situación (y/o intentas volver a validar aquí). Para saber más sobre el tema fichas, podés leer acá.
¿Cómo se vota? Simple. Una vez que tengas las fichas, vas al escrito que quieras leer. La primera parte es libre y, después, para continuar, necesitas poner fichas. Son 2 para destrabar el texto completo. De ahí en más, las que quieras hasta totalizar 10. (Recordá que solo te regalan 5 de bienvenida).
Por último, y no menos importante, te dejo los enlaces a mis 4 obras postuladas para que puedas leerlas y, si es tu deseo, votarlas. Desde ya, muchas gracias.
Mi primer
mundial sin Ella (Crónica)
https://orsai.org/comunidad/concursos/cronica/postulaciones/80
Vale la pena. Diario de alguien que ama (Nouvelle)
https://orsai.org/comunidad/concursos/nouvelle/postulaciones/20
El filósofo que quería ser existencialista (Cuento)
https://orsai.org/comunidad/concursos/cuento/postulaciones/1270
Catálogo de artistas (Cuento)
https://orsai.org/comunidad/concursos/cuento/postulaciones/1275
Posteo en @jgiangreco.escritor (instagram)
Toda la info sobre el concurso: https://orsai.org/comunidad/concursos
jueves, 25 de febrero de 2021
Mi oración cuaresmal
Mi oración cuaresmal
consta de tres momentos fuertes durante el día: uno a la mañana, otro a la
tarde y el último a la noche. Y sobre eso va esta compartida…
Lo primero que hago al levantarme
es poner un listado de canciones en YouTube que armé yo. Se llama “oración”.
Mientras escucho, rezo y canto, me preparo el mate. Es un lujo que me permiten
las vacaciones de verano. Veremos cómo me acomodo en unos días…
Con el mate, me arrimo a la mesa
donde tengo la notebook prendida -el mismo lugar donde están sonando las
canciones- en el salón de casa. Los chicos duermen todavía. Y ahí mismo
comienzo la Lectio Divina. Leo las lecturas del día y me quedo rumiándolas. Tengo
una app en el celu (LiCo, de Liturgia Cotidiana), pero también hay páginas de
internet a la vez que me llega por mail. Se puede elegir. Le dedico un tiempo
interesante a gustar y sentir, saborear, la Palabra de Dios. ¡Y les juro que me
cambia el día! Siempre hay, al menos, una frase que me queda picando… y se
aparecen rostros, recuerdos, proyectos, ideas, sensaciones.
Con todo eso en el corazón me sale escribir algo casi siempre.
A veces reflexiones, otras literatura o, de mínima, compartir en las redes
alguito.
Por la tarde, participo de la
celebración de la Santa Misa. La pandemia, la virtualidad, me regalan esta
oportunidad cada día, y siempre elijo la que preside mi hermano.
Por último, a la noche, realizo
la llamada “pausa ignaciana”. ¿Qué es? Un examen del día muy sencillo, breve,
pero que también me viene cambiando la vida. Hay un esquema básico aunque yo
suelo usar una app que se llama “Redescubrir
el examen”. Ese pequeño examen al finalizar el día me cambia la
perspectiva. Dicen que “si gastás tu noche llorando la puesta del sol, las
lágrimas no te dejarán ver las estrellas”. En este examen jesuita tiene mucho
lugar la gratitud. A veces vemos todo oscuro, mal, y saber qué cada día tenemos
bendiciones para agradecer ensancha la mirada. Obvio que también hay un momento
de pedir perdón pero, más que nada, proyectar el día siguiente. Ir paso a paso.
Cambiando de a poco, mejorando.
Y vos, ¿cómo venís rezando?
viernes, 1 de enero de 2021
Diario de alguien que ama
"El que se compromete a amar se arriesga a
sufrir pero sufrir por amor vale la pena".
Esa frase es la síntesis perfecta de mi novela, la declaración
del tema.
¿Mi
novela? Sí. Terminé de reescribirla. Luego de tantos años
de ponerle palabras, en múltiples sentidos, me pasé toda la segunda mitad del
2020 revisando, corrigiendo, reelaborando, mejorando, editando. Y acá está,
empezando el 2021 en su versión (casi) final. ¿Qué le falta? Les cuento…
Le falta volver a ser leída por algunas y algunos de ustedes. ¿Quiénes? Los que tengan tiempo y ganas, los que puedan y quieran. ¿Cómo? Me escriben por privado y les hago llegar la versión digital. Sin compromiso. Con total libertad.
Mi idea es darme dos semanas de respiro y llegar a su versión
final definitiva en la segunda quincena de enero. ¡Todas las devoluciones serán bienvenidas!
Sinopsis:
Vale la pena (diario de alguien que ama) es una historia de amor - adolescente y noventosa- repleta de complicaciones, humor, giros y mucho más.
Jerónimo es un tímido pibe de diecisiete años al que le pasa algo que lo cambia todo: se enamora. El problema parece ser que la chica en cuestión es, a la vez, la imposible, la incorrecta y la indicada. Mariela lo seduce sin querer al buscar hacerle gancho con su gran amiga: Daniela. Para colmo su enamorada es la hermana menor de un compañero de colegio, y tiene un competidor desleal que corre con ventaja. ¡Bienvenidos al infierno!
El relato comienza con su caminar errante, desesperanzado, sin rumbo, fruto del desamor: Ella lo rechazó. Se encuentra con tres pibes –tres seres angelicales al rescate- en una plaza y comienza a matear con ellos. Les cuenta su historia de amor, es decir, sus últimos nueve meses. Los tres compañeros de camino le hacen todo tipo de preguntas y comentarios, y lo ayudan a ponerle palabras a lo que le pasa gracias a su escucha atenta. El narrar le permite a Jero comprender y tomar una decisión: jugarse por el amor. El relato en pasado da lugar a la vivencia en presente. Es febrero del 98 y una serie de sucesos van a dar lugar al desenlace.
Una historia de amor adolescente, nacida al calor de un grupo juvenil católico, que nos invita a seguir creyendo que, a pesar de todo, amar siempre vale la pena.
sábado, 26 de septiembre de 2020
Vale la pena
No, no es una novela nueva; solo le
cambié el título. Sí, otra vez. Pero no es solamente eso… Ingresé en otro
proceso de reescritura. Les comparto.
Esta obra nació como novela hace,
más menos, 15 años. Pero es hija y deudora de textos previos de géneros
diversos (epistolar, diario personal y hasta musical).
A lo largo de estos años fue
teniendo distintos títulos (este es el sexto), diferentes enfoques, objetivos,
registros, estilos literarios, proyectos... que, a su manera, quedaron
sedimentados en capas que eran todavía identificables.
En septiembre de 2018 me propuse
retomar la escritura de esta obra luego de una pausa, un descanso, ¿un
abandono?, de varios años. La muerte del amor de mi vida lo cambió todo y la escritura
me ayudó a transitar, reorientar, el duelo.
Tiempo después me decidí y me
puse plazos que fui cumpliendo.
El 14/8 di por finalizada la
primera versión borrador.
El 15/8 la envié a 7 lectores
cero para tener una primera devolución.
El 30/8 arribé a un texto
superador, y durante la primera semana de septiembre lo estuve compartiendo con
otra gente cercana.
El 8/9, finalmente, se lo envié a
una profesional para que realice un informe de lectura que me llegó este 23/9.
El 24/9 me decidí a tomar el
texto como un borrador y comenzar a trabajar nuevamente en la novela, pero desde
otro lugar.
Este recorrido, este camino, fue
muy enriquecedor y me fue transformando en múltiples sentidos. Me refiero a los
tantos años de escritura, especialmente los últimos dos, pero también a ir
recibiendo una retroalimentación con las y los lectores. Al principio me
enojaban algunos comentarios –al fin y al cabo estaban opinando sobre mi vida-
pero fui aprendiendo –más rápido de lo que hubiera pensado- a ser receptivo y
proponerme como objetivo mejorar la novela.
Es una hermosa experiencia saberte
leído por otras y otros que se emocionan con tus palabras, que ríen y lloran,
que se sienten identificados, interpelados, que empatizan con los personajes,
que se enojan, disfrutan… y que, a pedido mío, tienen la libertad de hacerte
devoluciones, planteos, preguntas, sugerencias. Me ayudó –y mucho-a mejorar el
texto.
Pero las 14 o 15 personas que
leyeron la novela son cercanas, conocen la historia y saben que es una obra autobiográfica.
En cambio, el informe de una desconocida generó un antes y un después. En gran
medida por sus aportes desde lo profesional, pero también por su lectura desde otra
distancia.
Y acá estamos hoy, intentando
hacer literatura. El informe me ayudó a objetivar muchas cosas que yo mismo me
planteaba, pero en las que me costaba tomar una –dolorosa- decisión. Se
explicitaron también algunas consideraciones ya realizadas por lectores cero. Y
algunos análisis puntuales me terminaron por definir para hacer un cambio más
de fondo.
La historia sigue siendo la
misma; es el corazón de la novela. Pero ahora me senté a repensar la estructura
narrativa y todo lo que eso implica. Escribir de cero el comienzo. Reescribir
el final. Quizás reorganizar alguna fecha. Y “podar la hojarasca”, en palabras
de un amigo (eliminar ensayos, poemas, canciones, descripciones que dispersan,
etc.). Solo eso llevó a que las más de 45 mil palabras se conviertan, de un
plumazo, en 27 mil. Y las 242 páginas bajaron a 149.
Pero no alcanza. También me
propuse trabajar más en los personajes. Depurar los que son innecesarios en la
historia, aunque hayan sido importantes para el autor (para mí, ja). Profundizar
en las fichas, principalmente con su personalidad, su carácter, trabajando
algunas incoherencias (¿reales o producto de la deformación de la memoria?).
Cambiar casi todos los nombres para alejarlos más de la “history” y llevarlos
con libertad a la “story”. No hacer un relato científico, exacto, sino escribir
una narrativa mítica.
Es un lindo desafío que saboreo
poder encarar. Y seguramente tiene que ver con un proceso personal (bio-psico-socio-espiritual)
por el que ando rumbeando.
¿Vale la pena? Sí. Vale la pena.
P.D.: Al que quiera leer la última versión del “Diario de Alguien que Espera”, con toda su fidelidad a lo autobiográfico, me lo puede pedir (comentando acá o por privado). Lo tengo en pdf para leer en digital...
domingo, 21 de junio de 2020
Día del Padre
sábado, 18 de abril de 2020
Nadie se salva solo
No te quedes inmóvil












