sábado, 31 de octubre de 2015

Carta abierta a los indecisos


Tu voto vale. Todos los votos valen.

Existen personas que ya están decididas a votar a Mauricio Macri y la Alianza Cambiemos.
Existen personas que ya están decididas a votar a Daniel Scioli y el Frente para la Victoria..
Pero vos todavía no tenés decidido a quién vas a votar el 22/11 en la segunda vuelta. Y por eso te escribo en esta ocasión…

No te voy a esconder desde dónde te hablo. Yo voy a votar a Daniel Scioli. Y, desde luego, me gustaría que vos también lo votes. Sin embargo, me parece valioso que además de leerme puedas conocer también qué dicen otros, tanto los que apoyan a un candidato como a otro. Siempre es bueno informarse para decidir.

En primer lugar, considero que llegó el momento de optar. Es uno o el otro. Scioli o Macri. Uno de los dos, sí o sí, será nuestro presidente durante los próximos 4 años…
Algunos dicen que prefieren votar en blanco. Respeto pero no comparto. Tu voto vale. Ya quedó claro en las PASO y en la primera vuelta que no apoyas a ninguno de los dos. Pero ahora no está en juego a quién elegís en general, sino por quién de estos 2 optas. Es uno o el otro. Scioli o Macri. Y tu voto vale…

Antes de aterrizar en lo concreto, quisiera aclarar de entrada que puedo equivocarme. Estoy convencido de lo que digo y hago pero, a la vez, estoy abierto a escuchar otras voces. Si hay algo que no compartís de lo que escribo, te invito a que sigamos pensando juntos a través de un diálogo respetuoso y sincero.

Aparecen muchos archivos con fotos, audios y videos de los 90. En eso no se diferencian. Tanto Scioli como Macri, y tantísimos otros, fueron parte del menemismo.
Los dos, también, son empresarios y millonarios.
Me indigna la corrupción, y supongo que a vos también. Conocés, por los medios, casos de corrupción en el gobierno kirchnerista. Pero también sabés, aunque no tengan tanta difusión, que el gobierno de la Ciudad acumuló muchísimas denuncias en estos 8 años (Niembro, Caputo, Metrobús, Awada y los talleres clandestinos, etc). Y sabemos que está envuelto en casos de corrupción desde que manejaba empresas de su padre. Posiblemente también exista corrupción en el gobierno de Scioli, aunque desconozco. Pero, en el peor escenario, en este punto tampoco se diferenciarían.

El gran tema donde, a mi entender, muchos piden un cambio es en las formas, en los modos del kirchnerismo. Seguramente vos, como yo, no queremos vivir en un país crispado, dividido, donde nos peleamos entre amigos o familiares por no compartir una idea política. Macri transmite algo diferente. ¿Y Scioli?. Es el que siempre habló de fe, esperanza, optimismo. Estoy convencido que, gane quien gane, vamos a vivir en una sociedad reconciliada, en paz, en el marco de una cultura del encuentro. Acá tampoco se diferencian.

¿Y en qué sí son distintos?. Quizás sea un buen ejercicio, como para empezar, el anotar lo positivo y negativo de lo que se hizo desde este Proyecto Nacional, Popular y Democrático en estos 12 años. Las fortalezas y debilidades, las amenazas y las oportunidades. Te dejo un ayuda memoria:
Y faltan varias cosas que se hicieron en estos últimos 2 años: PROGRESAR, Ahora 12, algunas Universidades Nacionales más, ARSAT 1 y 2, etc.

El mejor garante de cuidar y continuar todo lo positivo es Daniel Scioli.
¿Y el cambio? ¿Quién me garantiza el cambio? Sigamos pensando juntos…

¿Qué queremos cambiar?
¿Las formas, los modos?. Cristina no se presenta como candidata. Y ya acordamos que, gane quien gane, vamos a vivir con menos conflicto, con más diálogo, más unidos.
¿La corrupción? Cristina no se presenta como candidata. Macri sí, y ya vimos que tiene varias causas al respecto. Dijimos que en este punto tampoco se diferenciarían.

Lo que seguramente no quieras cambiar es que en estos 12 años mejoró tu vida y la de aquellos que te rodean. Conozco muchos que pudieron comprar su primer auto, o cambiarlo por uno mejor, que les aumentó el sueldo (y el poder adquisitivo también), que tuvieron muchas lindas vacaciones, que accedieron a cosas que antes no. Pensá cómo estabas en el 2003 (ni hablar del 2001) y mirate ahora. No fue magia…
Pero no solo pienses en vos, en tus amigos, en tu familia. Hay que votar pensando en todos y todas, especialmente los más vulnerables. Ellos también están mejor, aunque falte muchísimo.
Y tampoco nos quedemos pensando solamente en lo económico. Vivimos 12 años de ampliación de derechos.
Se encarnó desde el discurso, desde lo simbólico, y también desde los hechos la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Se avanzó en la integración latinoamericana, en el sueño de una Patria Grande unida.
Y muchas cosas más…

¿En cuál de los 2 proyectos creés que el Estado va a estar más presente? Y sabemos que el Estado es fundamental para garantizar y promover la igualdad de oportunidades…

¿En cuál de los 2 proyectos creés más probable que el Mercado va a ser el eje de las decisiones? Y sabemos que cuando el Mercado manda crece la desigualdad, y reaparece la cultura del descarte, donde algunos de nuestros hermanos pasan a ser sobrantes.

Son 2 candidatos, 2 espacios políticos, 2 modelos, 2 proyectos de país.
¿Cuál creés que va a seguir defendiendo tu trabajo y tu salario?
¿Cuál creés, en cambio, que va pensar más en que “cierren los números”?
¿Cuál creés que va seguir desarrollando políticas inclusivas?
¿Cuál creés, en cambio, que es más probable que gobierne para pocos?



No es cuestión, pienso, de ver archivos de hace 20 años. Sí miraría cosas más actuales. ¿Qué dice Macri sobre el salario? ¿Qué dice Macri cuando habla con la Embajada de EEUU? ¿Qué dice Macri sobre el pago a los fondos buitre? ¿Qué dice Michetti sobre los subsidios a los servicios públicos y las tarifas? ¿Qué empieza a decidir Vidal sobre la Provincia? ¿Qué dicen Melconian, Broda y Espert sobre la economía que se viene? ¿Qué dice Durán Barba sobre qué sí tienen que decir? ¿Qué dice Sturzenegger sobre lo que no pueden decir?.
Si por estudios de mercado pasaron de votar en contra de la reestatización de AFJP, Aerolíneas e YPF, de oponerse a la AUH, a estar totalmente a favor… ¿cómo saber qué va a hacer cuando asuma la Alianza Cambiemos?
A veces no es tanto evaluar “propuestas”, aunque tiene que ver, sino mirar qué rumbo parece tomar el espacio político que estamos eligiendo…


Tu voto vale.
Estás indeciso.
Todavía tenés unos días para seguir pensando, sintiendo, y luego decidirte.
Es Scioli o Macri. Uno o el otro. Y no todo es lo mismo…
Estamos eligiendo quién va a ser el presidente de la Argentina por los próximos 4 años.
La vida de muchos, de todos, depende de lo que votemos.
Por eso te invito a seguir dialogando, a seguir sintiendo, a seguir pensando juntos…
Tu voto vale. Hacelo valer…



Para seguir leyendo:


Cambiemos para la Victoria” por J. E. Giangreco

miércoles, 28 de octubre de 2015

Cambiemos para la Victoria



Este domingo próximo pasado la voluntad popular se expresó en las urnas. Y, como siempre, hay un mensaje a interpretar que no podemos dejar de escuchar. Uno puede compartir o no el resultado, sentirse más o menos a gusto, pero lo que no puede hacer es ignorarlo. Y menos cuando estamos hablando, según mi humilde entender, de las elecciones más transparentes, limpias y democráticas de la historia argentina.

¿Qué votaron los que votaron?. En primer lugar no podemos desconocer que más de un tercio de los electores optaron por Daniel Scioli, siendo éste el candidato más votado. Pero poco más del 60% restante decidió no acompañar la única alternativa que, con algunos cambios, proponía continuidad de este Proyecto Nacional y Popular que viene gobernando el país durante los últimos 12 años.

Claramente hubo un voto por el cambio, palabrita mágica, talismán, que bien puede representar a casi dos tercios de los votantes. ¿Y qué quieren, en su mayoría, cambiar?. 

Algunos me dicen que se quiere acabar con la corrupción. Puede ser. De hecho (casi) todos estamos en contra de la corrupción. Queremos memoria, verdad y justicia también en este tema. Pero si realmente ese hubiese sido el motor del voto, no estaríamos en este escenario de segunda vuelta entre Scioli y Macri. El Pueblo no quiere corruptos, pero no parece ser el mensaje de las urnas.

Creo que el cambio que se pide pasa por otro lado. Hay un sector numeroso que se describe como cansado de este gobierno, saturado, agotado, y quieren que se vaya. No quieren más el clima de confrontación, de crispación, de división en el que vivimos. El kirchnerismo construyó sobre el conflicto, la lucha contra las Corporaciones, la batalla cultural, la pelea contra el Poder Real. Eso generó un discurso combativo, y también un escenario donde la cancha quedó marcada desde una construcción mediática de los relatos. La Grieta existe y, en distintos niveles, existió siempre. Pero aunque hay intolerancia de ambos lados, se instaló, en parte por responsabilidad del propio oficialismo, que el kirchnerismo es el soberbio, intolerante, destructivo, que odia, que va por todo, que no respeta nada…

Siguiendo en el plano de las percepciones, una mayoría asocia todo lo negativo del kirchnerismo con Aníbal Fernández. Pero, a su vez, bien sabemos que Scioli no representa lo mismo. Por eso Scioli quedó aparentemente encerrado: si se muestra no kirchnerista, pierde el voto del núcleo duro (¿25%?); pero si se muestra kirchnerista pierde (¿perdió?) el voto independiente (y hasta el de ese grupo numeroso que prefiere escuchar hablar de optimismo, fe y esperanza, pero no puede asociarlo con los K y terminó votando a Macri).

Si queremos que Scioli para la Victoria sea una realidad, cambiemos. Cambiemos para la Victoria. Estamos a tiempo. Volvamos a enamorar. Sabemos que el Amor vence al Odio. Estamos convencidos que la Patria es el Otro. Escuchemos. Dialoguemos. Respetemos al que piensa diferente, aunque podamos discutir las ideas. Construyamos en la diversidad, trabajando en lo que nos une. Vivamos la cultura del encuentro. Desmantelemos el discurso marketinero, vacío, light, que nos quiere hacer creer que la política se puede reducir a gestión sin ideología, que nos quiere hacer creer que hablando pausado, sin gritar, con una sonrisa, podemos lograr la #PobrezaCero que todos deseamos. Tenemos que asumir que algunos nos critican por nuestros logros, pero otros no nos votan por nuestros errores. Salgamos a militar desde la épica. Valoremos lo positivo, y mostremos alternativas a lo negativo. #Cuidemos lo que se hizo bien, y #Cambiemos lo que se está haciendo mal. #CambiemosParaLaVictoria.



viernes, 25 de septiembre de 2015

#ElPapaFranciscoEnLaONU



"Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia."

"El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y –a la vez– grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por eso hay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión."

"La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada “cultura del descarte”."

“El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.”

“No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan y sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.”

“Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos.”

“Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Ese mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos.”

“Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad del espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.”

“Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre”

“Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.”

“La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística. La casa común de todos los hombres debe también edificarse sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.”
“El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura en mi tierra natal, canta: “Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”. El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo "todo fundamento de la vida social" y por lo tanto "termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses" (Laudato si’, 229).”



jueves, 9 de julio de 2015

Discurso del Papa Francisco en la Clausura del II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares en Bolivia (09/07/2015)

Hermanos, hermanas. Buenas tardes a todos.
Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias Señor Presidente Evo Morales por acompañar tan decididamente este Encuentro.
Aquella vez en Roma sentí algo muy lindo: fraternidad, garra, entrega, sed de justicia. Hoy, en Santa Cruz de la Sierra, vuelvo a sentir lo mismo. Gracias por eso. También he sabido por medio del Pontificio Consejo Justicia y Paz que preside el Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. ¡Me alegra tanto! Ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos Ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.
Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: “Las famosas tres T”: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.
Primero de todo.
1. Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propongo que nos hagamos estas preguntas:
- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?
- ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?
Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.
Ustedes –en sus cartas y en nuestros encuentros– me han relatado las múltiples exclusiones e injusticias que sufren en cada actividad laboral, en cada barrio, en cada territorio. Son tantas y tan diversas como tantas y diversas sus formas de enfrentarlas. Hay, sin embargo, un hilo invisible que une cada una de esas exclusiones, ¿podemos reconocerlo? Porque no se trata de cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que estas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que este sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?
Si esto así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco.
Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia.
Quisiera hoy reflexionar con Ustedes sobre el cambio que queremos y necesitamos. Saben que escribí recientemente sobre los problemas del cambio climático. Pero, esta vez, quiero hablar de un cambio en el otro sentido. Un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir– redentor. Porque lo necesitamos.
Sé que Ustedes buscan un cambio y no sólo ustedes: en los distintos encuentros, en los distintos viajes he comprobado que existe una espera, una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los Pueblos del mundo. Incluso dentro de esa minoría cada vez más reducida que cree beneficiarse con este sistema reina la insatisfacción y especialmente la tristeza. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza.
El tiempo, hermanos, hermanas, el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa. Hoy la comunidad científica acepta lo que hace, ya desde hace mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema.
Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba «el estiércol del diablo». La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.
No quiero extenderme describiendo los efectos malignos de esta sutil dictadura: ustedes los conocen. Tampoco basta con señalar las causas estructurales del drama social y ambiental contemporáneo. Sufrimos cierto exceso de diagnóstico que a veces nos lleva a un pesimismo charlatán o a regodearnos en lo negativo. Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos.
¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas?
Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo?  (trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!
2. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: «proceso de cambio». El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir.
Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por «vivir bien». Dignamente, en ese sentido.
Ustedes, desde los movimientos populares, asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social. Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos «rostros y esos nombres» se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos… Todos nos conmovemos, porque «hemos visto y oído», no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos. Esa emoción hecha acción comunitaria no se comprende únicamente con la razón: tiene un plus de sentido que sólo los pueblos entienden y que da su mística particular a los verdaderos movimientos populares.
Ustedes viven cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana. Me han hablado de sus causas, me han hecho parte de sus luchas ya desde Buenos Aires y yo se los agradezco. Ustedes, queridos hermanos, trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata.
Los he visto trabajar incansablemente por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, por la dignificación de la economía popular, por la integración urbana de sus villas, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental e innegablemente necesario como el derecho a «las tres T»: tierra, techo y trabajo.
Ese arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias porque las hay, las tenemos y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas, necesitamos instaurar esta cultura del encuentro porque ni los conceptos ni las ideas se aman; se aman las personas.
La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, niños y ancianos, pueblos y comunidades… rostros y nombres que llenan el corazón. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusión, crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo.
Veo con alegría que ustedes trabajan en lo cercano, cuidando los brotes; pero, a la vez, con una perspectiva más amplia, protegiendo la arboleda. Trabajan en una perspectiva que no sólo aborda la realidad sectorial que cada uno de ustedes representa y a la que felizmente está arraigado, sino que también buscan resolver de raíz los problemas generales de pobreza, desigualdad y exclusión.
Los felicito por eso. Es imprescindible que, junto a la reivindicación de sus legítimos derechos, los Pueblos y sus organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente. Ustedes son sembradores del cambio. Que Dios les dé coraje, alegría, perseverancia y pasión para seguir sembrando. Tengan la certeza que tarde o temprano vamos de ver los frutos.
A los dirigentes les pido: sean creativos y nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero si ustedes construyen sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de sus hermanos, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a equivocar.
La Iglesia no puede ni debe ser ajena a este proceso en el anuncio del Evangelio. Muchos sacerdotes y agentes pastorales cumplen una enorme tarea acompañando y promoviendo a los excluidos en todo el mundo, junto a cooperativas, impulsando emprendimientos, construyendo viviendas, trabajando abnegadamente en los campos de la salud, el deporte y la educación. Estoy convencido que la colaboración respetuosa con los movimientos populares puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio.
Y tengamos siempre presente en el corazón a la Virgen María, una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio, una madre sin techo que supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pañales y una montaña de ternura. María es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Yo rezo a la virgen tan venerada por el pueblo boliviano para que permita que este Encuentro nuestro sea fermento de cambio. El cura habla largo parece ¿no? Nooo (responden todos).
3. Por último quisiera que pensemos juntos algunas tareas importantes para este momento histórico, porque queremos un cambio positivo para el bien de todos nuestros hermanos y hermanas, eso lo sabemos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales, eso también lo sabemos. Pero no es tan fácil definir el contenido del cambio, podría decirse, el programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos, no es fácil de definir.
En ese sentido, no esperen de este Papa una receta. Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a los problemas contemporáneos. Me atrevería a decir que no existe una receta. La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los valores que Dios puso en el corazón.
Quisiera, sin embargo, proponer tres grandes tareas que requieren el decisivo aporte del conjunto de los movimientos populares:
3.1. La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra.
La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común. Eso implica cuidar celosamente la casa y distribuir adecuadamente los bienes entre todos. Su objeto no es únicamente asegurar la comida o un “decoroso sustento”. Ni siquiera, aunque ya sería un gran paso, garantizar el acceso a «las tres T» por las que ustedes luchan. Una economía verdaderamente comunitaria, podría decir, una economía de inspiración cristiana, debe garantizar a los pueblos dignidad «prosperidad sin exceptuar bien alguno» (1)   Esta última frase la dijo el Papa Juan XXIII hace 50 años. Jesús dice en el evangelio que aquel que le dé espontáneamente un vaso de agua cuando tiene sed será acogido en el reino de los cielos.  Esto implica «las tres T» pero también acceso a la educación, la salud, la innovación, las manifestaciones artísticas y culturales, la comunicación, el deporte y la recreación.
Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: «vivir bien». Que no es lo mismo que ver pasar la vida.
Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo. Los recursos disponibles en el mundo, fruto del trabajo intergeneracional de los pueblos y los dones de la creación, son más que suficientes para el desarrollo integral de «todos los hombres y de todo el hombre». (2)
El problema, en cambio, es otro. Existe un sistema con otros objetivos. Un sistema que además de acelerar irresponsablemente los ritmos de la producción, además de implementar métodos en la industria y la agricultura que dañan la Madre Tierra en aras de la «productividad», sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales. Ese sistema atenta contra el proyecto de Jesús. Contra la Buena Noticia que trajo Jesús.
La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece.
El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras, coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.
Y en este camino, los movimientos populares tienen un rol esencial, no sólo exigiendo y reclamando, sino fundamentalmente creando. Ustedes son poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial.
He conocido de cerca distintas experiencias donde los trabajadores unidos en cooperativas y otras formas de organización comunitaria lograron crear trabajo donde sólo había sobras de la economía idolátrica y vi que algunos están aquí. Las empresas recuperadas, las ferias francas y las cooperativas de cartoneros son ejemplos de esa economía popular que surge de la exclusión y, de a poquito, con esfuerzo y paciencia, adopta formas solidarias que la dignifican. ¡Y qué distinto es eso a que los descartados por el mercado formal sean explotados como esclavos!
Los gobiernos que asumen como propia la tarea de poner la economía al servicio de los pueblos deben promover el fortalecimiento, mejoramiento, coordinación y expansión de estas formas de economía popular y producción comunitaria.
Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructura adecuada y garantizar plenos derechos a los trabajadores de este sector alternativo. Cuando Estado y organizaciones sociales asumen juntos la misión de «las tres T» se activan los principios de solidaridad y subsidiariedad que permiten edificar el bien común en una democracia plena y participativa.
3.2. La segunda tarea, eran 3, es unir nuestros Pueblos en el camino de la paz y la justicia.
Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados.
Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía y, cuando lo hacen, vemos nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia porque «la paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en los derechos de los pueblos particularmente el derecho a la independencia» (3)
Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena.
En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la «Patria Grande». Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esa unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia.
A pesar de estos avances, todavía subsisten factores que atentan contra este desarrollo humano equitativo y coartan la soberanía de los países de la «Patria Grande» y otras latitudes del planeta. El nuevo colonialismo adopta diversa fachadas. A veces, es el poder anónimo del ídolo dinero: corporaciones, prestamistas, algunos tratados denominados «de libres comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres.
Los obispos latinoamericanos lo denunciamos  con total claridad en el documento de Aparecida cuando afirman que «las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados, que aparecen cada vez más impotentes para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones». Hasta aquí la cita. (4) En otras ocasiones, bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo –graves males de nuestros tiempos que requieren una acción internacional coordinada– vemos que se impone a los Estados medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeora las cosas.
Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico. Como dicen los Obispos de África, muchas veces se pretende convertir a los países pobres en «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco». (5)
Hay que reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional. Todo acto de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en todo en términos económicos, ecológicos, sociales y culturales. Hasta el crimen y la violencia se han globalizado. Por ello ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común.
Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia, es decir, nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es sinónimo de imposición, no es subordinación de unos en función de los intereses de otros. El colonialismo, nuevo y viejo, que reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato, engendra violencia, miseria, migraciones forzadas y todos los males que vienen de la mano… precisamente porque al poner la periferia en función del centro les niega el derecho a un desarrollo integral. Y eso hermanos es inequidad y la inequidad genera violencia que no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener.
Digamos NO entonces a las viejas y nuevas formas de colonialismo. Digamos SÍ al encuentro entre pueblos y culturas. Felices los que trabajan por la paz.
Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que «cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia». Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM El Consejo Episcopal Latinoamericano y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II pido que la Iglesia y cito lo que dijo Él «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» (6). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América.
Y junto a este pedido de perdón y para ser justos también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la cruz. Hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón y por eso pido perdón, pero allí también donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres de esos pueblos originarios. También les pido a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos Obispos, sacerdotes y laicos que predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre, respeto y en paz; No me quiero olvidar de las monjitas que anónimamente van a los barrios pobres llevando un mensaje de paz y dignidad, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio.
La Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en Latinoamérica. Identidad que tanto aquí como en otros países algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero. Hoy vemos con espanto cómo en Medio Oriente y otros lugares del mundo se persigue, se tortura, se asesina a muchos hermanos nuestros por su fe en Jesús. Eso también debemos denunciarlo: dentro de esta tercera guerra mundial en cuotas que estamos viviendo, hay una especie de -fuerzo la palabra- genocidio en marcha que debe cesar.
A los hermanos y hermanas del movimiento indígena latinoamericano, déjenme transmitirle mi más hondo cariño y felicitarlos por buscar la conjunción de sus pueblos y culturas, eso que yo llamo poliedro, una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad construyendo juntas la pluralidad que no atenta, sino que fortalece la unidad. Su búsqueda de esa interculturalidad que combina la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios con el respeto a la integridad territorial de los Estados nos enriquece y nos fortalece a todos.
3. 3. Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre Tierra.
La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación.
Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra. Sobre éste tema me he expresado debidamente en la Carta Encíclica Laudato si’ que creo que les será dada al finalizar. Tengo dos páginas y media en esta cita, pero (como resumen basta (verificar y falta)
4. Para finalizar, quisiera decirles nuevamente: el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno Digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez.
Sigan con su lucha y, por favor, cuiden mucho a la Madre Tierra. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, y una cosa importante la esperanza que no defrauda, gracias.
Y, por favor, les pido que recen por mí. Y si alguno de ustedes no puede rezar, con todo respeto, les pido que me piense bien y me mande buena onda.
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/july/documents/papa-francesco_20150709_bolivia-movimenti-popolari.html
________________________
(1) Juan XXIII, Carta enc. Mater et Magistra (15 mayo 1961), 3: AAS 53 (1961), 402.
(2) Pablo VI, Carta enc. Popolorum progressio, n. 14.
(3) Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 157.
(4) V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2007), Documento Conclusivo, Aparecida, 66
(5) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa (14 septiembre 1995), 52: AAS 88 (1996), 32-33; Id., Cart enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 22: AAS 80 (1988), 539.
(6) Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium, 11.

jueves, 18 de junio de 2015

Scioli para la Victoria

Se vino la ola naranja, nomás. Aunque bastante más celeste...

El candidato a presidente por el Frente para la Victoria es, nos guste o no, Daniel Osvaldo Scioli. Ya está decidido. 

Desde lo ideológico no me convence. Prefería a casi cualquier otro de los precandidatos. Taiana, Rossi, Julián Domínguez antes de ir para Gobernador… Pero no medían.

Pero hagamos el siguiente ejercicio. Olvidémonos por un instante de Scioli. Hagan borrón y cuenta nueva. Pongan la mente en blanco. Y yo les cuento de una persona que fue vicepresidente de Néstor Kirchner durante 4 años. Que luego fue Gobernador de la Provincia de Buenos Aires durante 8 años, coincidiendo con los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner como Presidenta, yendo en ambos casos en la misma boleta. También fue candidato testimonial, detrás de Néstor Kirchner, en la derrota de 2009. Estuvo durante 12 años formando parte como actor muy importante en lugares estratégicos de este Proyecto Nacional y Popular que transformó el país. Su campaña hace eje en que viene bancando este Proyecto. Hay guiños de ida y vuelta con La Cámpora, la Agrupación conducida por Máximo Kirchner, el hijo de Néstor y Cristina. Su candidato a vicepresidente es Carlos Zannini, el más kirchnerista de los que no portan ese apellido. Y seguramente las listas estarán repletas de kirchneristas “puros”, por decirlo de alguna manera, así como también lo vemos sumando miembros en el Gabinete (por ejemplo, nombró expresamente a Axel Kiciloff). ¿Qué me dirían?. ¿Qué duda tendrían?. ¿No sería el candidato natural a apoyar?. 

Pero es Daniel Scioli. Lo hemos demonizado desde el kirchnerismo. Siempre le pedimos que se juegue más todavía, por desconfianza. Es “la derecha”, “otro más de los candidatos de los buitres”, decíamos. Estuvo con Menem y Duhalde, ¿pero acaso Néstor no lo estuvo también?. Después de 12 años de kirchnerismo, quizás cambió. Apoyó medidas trascendentales. Hay hechos que lo avalan. Su discurso, que supo ser bien lavado, se fue kirchnerizando también... 

¿Y qué pasó con Randazzo? 

El gran aporte de Randazzo, quien acaba de ¿bajarse/ser bajado?, fue forzar a Scioli a kirchnerizarse más. La única chance de Randazzo era mostrar a Scioli como NO K. Y era la peor estrategia tanto para Scioli mismo como para Cristina. Por eso había que evitar que siga adelante esta campaña y adelantarse a las PASO. 

Randazzo no es kirchnerista “puro”. Pero entre los dos, daba el más K y jugaba a eso. Perdiendo con Scioli, ¿no debilitaba el Proyecto?. Por otra parte, imaginemos el siguiente escenario: Scioli 27%, Randazzo 18%, Macri 28%, Sanz, 4%, Carrió 2%. ¿Los medios hubiesen titulado “FPV 45%, superando a Cambiemos PRO por un 11%”? ¿O se hubiese leído un “Mauricio Macri, el candidato más votado”?. Y sabemos que esos titulares mueven el amperímetro, especialmente el que vota a ganador. 

Vengo bancando este proyecto… 

Una de las críticas kirchneristas al kirchnerismo, tal vez, sea no haber instalado un candidato más representativo del Proyecto. Algunos dicen que hubo 12 años, pero no es tan así. La muerte de Néstor Kirchner en 2010 posiblemente cambió el escenario (¿alternancia?). Luego se pensó en una re-reelección, o tal vez no. Lo cierto es que hoy no hay otro candidato con chances, y más que mirar para atrás tenemos que pensar en el 2019. Aunque si Scioli hace un buen gobierno estos 4 años, garantizando la continuidad del Proyecto, ni siquiera haría falta…


Scioli es un invento del menemismo y siguió creciendo con el duhaldismo. Tiene un discurso vacío, con pocas palabras, no confrontativo, hablando de diálogo, optimismo, de fortalecer la industria nacional… 

¿Hubiese ganado un kirchnerista “puro”, y no me refiero a un Randazzo, con apoyo expreso de Cristina?. Nunca lo sabremos...

No tengo dudas que Daniel Scioli va a colaborar a bajar los niveles de crispación. Tal vez baje también los niveles de corrupción enquistados. Posiblemente tenga que sentarse a negociar con las Corporaciones (Económica, Mediática, Judicial, Política), con quienes no tiene mal vínculo (y de ahí nuestra desconfianza). Pero habiendo vencido en las urnas al Círculo Rojo puede decir: esto no se toca. Lo ganado, ganado. Quizás la “ley de medios”, algún articulado esencial, sean parte del toma y daca. Me jode, pero quizás sea parte del costo a pagar. No veo posible reprivatizar lo estatizado/nacionalizado. Es irreversible lo hecho desde ANSES, más con leyes que sostengan AUH, Jubilaciones, etc. Sin embargo, el vicepresidente, los ministros, los senadores, los diputados y el Pueblo organizado potencialmente en las calles sean la mejor garantía de la continuidad de este Proyecto Nacional y Popular que enamora…

Para saltar más lejos, más alto, hay que tomar carrera. Quizás Scioli sea eso dentro de este proyecto…

No pensemos en términos individuales, de personas, sino de proyecto, de construcción colectiva, de partidos, de listas. Es política...



Spots de Campaña:






viernes, 1 de mayo de 2015

¡Feliz Día del Trabajador!

San José Obrero, Amigo de los Pobres,
te pedimos hoy por nuestro Pan y nuestro Trabajo.
Porque: Pan sin Trabajo es Humillación
y Trabajo sin Pan es Explotación.
Por eso te pedimos: 
Pan con Trabajo que es Dignidad
y Trabajo con Pan que es Justicia.


domingo, 26 de abril de 2015

Relatos Salvajes: Crispación, Grieta y Fin de Ciclo




Los argentinos vivimos tiempos de crispación nunca vistos. Se abrió una grieta entre el Gobierno más corrupto de la historia, y sus seguidores ultrafanáticos que cada vez son menos, con respecto al resto de la sociedad que quiere moderación, diálogo y consenso. La crisis económica profundiza esta sensación, esperada, de Fin de Ciclo. Y, lo que es peor, no hay libertad de expresión para que se pueda decir y sentir que la mayoría piensa así.

Palabras más, palabras menos, el párrafo anterior se puede leer o escuchar en la mayoría de los medios, en el taxi, en algunas reuniones familiares, en el trabajo o en el bar. Y la culpa de todo es de los kirchneristas…

En primer lugar quiero dejar en claro que no me gusta vivir en una sociedad crispada, dividida. Repudio la corrupción en todos sus niveles. Y sí creo en el diálogo y en la búsqueda de consenso, hasta donde se pueda. Así y todo, desde hace algunos años, vengo bancando este Proyecto Nacional y Popular. “¿Cómo puede ser?”, se preguntan algunos. “Incoherente”, me dicen otros. Y una minoría que no me conoce me acusa de cosas que jamás hice ni haré nunca.

Me duele haberme peleado con gente que quiero por discusiones políticas. Igualmente creo que en ningún caso fue permanente y, con el tiempo, el perdón, el afecto y lo vincular pudo más. Y creo que ya aprendí. Mis amigos, mi familia, están por encima de un partido político y una elección. Pero, a la vez, hay principios, convicciones, que hacen a mi persona y me relaciono también desde ese lugar.

Dicho todo lo anterior, quisiera que pensemos y repensemos juntos el primer párrafo con el que la mayoría de mis lectores, quizás vos, han estado de acuerdo. Seguramente leyeron o escucharon sobre el Virrey Sobremonte y su fuga con el tesoro, sobre las Guerras que se dieron en nuestras tierras, sobre Unitarios y Federales, sobre la proscripción del Peronismo, sobre la suspensión de derechos y garantías constitucionales por los Militares, sobre la tortura, asesinato y desaparición de personas, sobre el robo de bebés, sobre el menemismo y la nefasta década del 90, sobre cómo nos dejó la Alianza en el 2001… ¿Y ahora hablan de crispación, corrupción y falta libertad de expresión?.

Hay corrupción. De hecho, hay funcionarios importantes procesados: Boudou, Jaime, Miceli. Y procesados mientras este Gobierno sigue en el poder. Y hablamos de ex ministros pero también del vicepresidente en ejercicio. Y el Poder Judicial avanza en las causas. Y en todos los medios se habla del tema, quizás en proporciones superiores a la de otras causas de personajes de otros espacios políticos.

Es cierto que hay una mayor politización de la sociedad, al menos en algunos sectores, y principalmente en la juventud. Y es positivo. Y seguramente falte más. También reconozco que el kirchnerismo, como estrategia de fidelización de apoyo, fogoneó muchas veces esta llamada grieta. Jesús dijo hace mucho “el que no está conmigo, está contra mí”. Y los K siguieron esa línea. Patria o Buitres. Democracia o Corporaciones. Nosotros o Ellos. Y así…

Pero releyendo el párrafo anterior, ¿no es cierto que hay algo de eso?. Pongamos entre paréntesis, por un instante, nuestro juicio sobre el kirchnerismo. ¿No hay corporaciones, sectores de mucho poder, que tienen intereses diferentes al Pueblo?. Si para maximizar ganancias le bajan los sueldos a sus empleados, o los despiden, ¿no hay un conflicto de intereses?. Y cuando hay diferencia de poder real, ¿se puede consensuar?. No seamos ingenuos. La política es conflicto porque implica tocar intereses. El neoliberalismo lleva décadas de colonizarnos culturalmente, con complicidades por conveniencia o ineptitud, instalando que el Mercado es bueno, que el Estado es bobo, que los que tienen lo ganaron trabajando, que los que no tienen son vagos, y así…

Me parece que el kirchnerismo está llegando a un Fin de Ciclo. Pero el Proyecto Nacional y Popular, continuando muchas banderas de este movimiento, debiera reinventarse:
-         Hay que bajar, ojalá eliminar, la corrupción. No es fácil.
-         Hay que desligarse de aliados circunstanciales, funcionarios, que no debieran estar en el Proyecto: Insfrán, Alperovich, Milani, Boudou, Othacehé, etc.
-    Hay que seguir profundizando el modelo, industrializando más el país, combatiendo mejor el narcotráfico y la trata de personas, generando un crecimiento económico sustentable, cuidando el ambiente, favoreciendo la inclusión de todos los mayores de edad en el circuito laboral formal con trabajo decente, avanzando en la distribución del ingreso y de la tierra, y garantizando salud integral, educación de calidad y vivienda digna para todos y todas.
-         Hay que redireccionar las peleas hacia las Corporaciones, pero intentando revincularse con la sociedad civil, independientemente de sus ideas. La batalla es cultural…

Viví en carne propia muchas peleas y acusaciones donde lo mío era reacción, y no acción. Y en esto hay distinta vara. Se instala desde los medios. Y se replica, se repite hasta el hartazgo. Aprendí a controlarme, aunque no siempre lo consigo. Pero cuando dicen cosas en contra del kirchnerismo, muchas de las cuales yo considero injustificadas, y respondo con argumentos, con respeto, me saltan a la yugular, me descalifican desde lo ideológico pero también desde lo personal, casi me gritan, a veces me insultan, y yo, tranquilo, intento dar las razones de mis opiniones. ¿Y la libertad de expresión? ¿Y la grieta? ¿Y la crispación? ¿De qué lado quedan?.

Como dice Cristina, aunque no sea muy original, “el amor vence al odio”. Y este Proyecto Nacional y Popular enamora…


Para seguir leyendo:

"La ironía fue el tono de los 90; el drama, el del kirchnerismo; la risa es el emergente de lo que viene"

¿Soy Kirchnerista?

Zamba en TeKnóplis y el Relato K

¿Se puede votar al Kirchnerismo sin ser K?