miércoles, 19 de septiembre de 2012

16 PUNTOS SOBRE EL VOTO A LOS 16

1) La edad mínima para votar, como tantas otras cosas, es arbitraria. Eso no es bueno ni malo, simplemente es. Y como tantas otras cosas que se cambian por ley necesita una mayoría de los llamados representantes del pueblo que acuerden y, haciendo uso de ese poder transitorio, lo puedan modificar.
2)   En el mundo hay algunos países donde ya se vota a los 16 años. Brasil y Ecuador son los ejemplos más cercanos (hay entre 10 y 14, con diversos matices). Actualmente se está estudiando la posibilidad en Chile, Bolivia, Uruguay e Inglaterra, entre otros países.
3)    En nuestro país hay ciudades donde ya se vota a los 16 años, como ser Córdoba y Zapala.
4)    El voto optativo a cierta edad ya existe en nuestra legislación con los mayores de 70 años.
5) Todo argumento que haga referencia a nivel de estudio, posibilidad de ser influenciado, proporcionalidad en determinada clase social, es aplicable actualmente a los mayores de 18 años y remite peligrosamente al voto calificado. Ser mayor de 18 años no garantiza tener más nivel de estudio que a los 16, ni ser menos influenciable. Siendo el voto universal, estos argumentos caen por su propio peso.
6)    Desde un análisis sociológico y psicoevolutivo, no hay mayores diferencias entre una persona a los 16 y a los 18 por el mero hecho de tener esa edad. Argumentar desde ejemplos concretos no tiene validez, sea a favor o en contra. Sí podemos afirmar, sin embargo, que hoy, a los 16 años, se tiene la posibilidad de acceder a mucha más información que una persona de 18 (o más) hace 100, 50 o 10 años.
7)  ¿Quién y desde dónde puede decir quién está capacitado para votar y quién no?. En última instancia volvemos a lo planteado en el punto 1.
8)      En Argentina, los varones votan a los 18 años desde hace 100.
8.1)   Esto puede hacer pensar que un varón de 18 estaba más capacitado que una mujer de 40.
8.2)   Esto puede hacer pensar que un varón de 18 años en 1912 es igual a un varón de 18 años en 2012.
9)   En Argentina, la mayoría de edad estuvo establecida a los 21 años hasta el 2009. Es decir, durante 97 años de historia hubo personas que votaron sin ser mayores de edad. Hoy son mayores de edad a los 18, ¿por qué no van a poder votar a los 16?.
10)  En Argentina, las mujeres votan a los 18 años desde hace 65.
11)  En Argentina, a los 16 años, los adolescentes son imputables penalmente, y pueden trabajar.
12)  Esta modificación legal puede darle un impulso renovado, necesario, a la formación para la ciudadanía en las escuelas. Las leyes, muchas veces, cumplen la función de generar lo que dicen, cual profecía autorrealizadora.
13)  Actualmente lo votantes habilitados son 28,8 millones. Si se aprueba, podrían votar, como máximo, apenas, 700 mil más. Pasaría a ser, si no me fallan las cuentas, poco más del 2% del padrón y, al ser optativo, es más difícil que vayan todos. A esto hay que sumarle que no todos votarán por el mismo partido.
14)  Muy posiblemente haya una intencionalidad partidaria detrás del proyecto.  No soy ingenuo. Como hemos visto, no hay tanto impacto desde los votos adolescentes. Sí puede generar una percepción de ampliación de derechos, de participación juvenil, de renovación, que traccione votos (tampoco tantos). Pero no es ni más ni menos, con sus luces y sombras, lo que ha venido haciendo el kirchnerismo desde 2003.
15)  Hay proyecto de otros partidos políticos que proponen lo mismo, y fueron presentados con anterioridad. Vale citar como ejemplo el del Dip. Claudio Lozano que, no habiendo tenido tratamiento en 2010, lo ha representado.
16)  Es cierto que hay temas más importantes, prioritarios. Pero eso podríamos decirlo de casi cualquier ley que haya sido aprobada. Todos queremos un país con igualdad de oportunidades reales, sin hambre, sin desocupación, con vivienda, trabajo, salud y educación de calidad para todos. Quizás, sólo quizás, la formación y la participación política que pueda generar este cambio colabore a profundizar la lucha por esas causas. Confío que así será.

martes, 11 de septiembre de 2012

Día del Maestro - Discurso

Querida Comunidad Educativa:
Todos ustedes saben que todos los 11 de septiembre celebramos el Día del Maestro, conmemorando el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento. Y en general, en estos actos, se suele hablar de su figura, y de todo lo bueno que hizo por la educación.
Personalmente estaba tentado de hablar, también, de su mirada hostil sobre lo que él llamaba “la barbarie”: los indios, los gauchos… los excluidos del sistema.
Sin embargo, y más allá de invitarlos a investigar sobre las luces y sombras de Sarmiento, preferí hablar directamente sobre la educación, y contarles algo breve sobre qué pienso yo que significa ser maestro o profesor.
Cuando decidí ser docente pensaba que estaba llamado a dejar huellas en mis alumnos. A marcar, con esa presencia ausente, sus vidas. Y quizás haya algo de eso. Luego aprendí que ser docente también tiene algo de faro, de guía que ilumina a otros para llegar a buen puerto. Y, como el faro, tiene un final cuando la misión se cumple.
Pero “huellas” y “faros” eran imágenes incompletas. Inmediatamente la vida, la realidad, me hizo descubrir que es un ida y vuelta. Les puedo asegurar, y uds. lo deben saber bien, que los profes, después de haber tenido la dicha de tenerlos como alumnos, ya no son los mismos. Y no somos los mismos, principalmente, porque somos más felices.
Los profes, los directivos, queremos de corazón que sigan estudiando, se reciban, puedan trabajar, formar una familia, que respondan a ese llamado profundo que tienen, que luchen por sus sueños… pero nunca lo hagan buscando el éxito o el aplauso de los demás. Háganlo porque están convencidos, porque vale la pena y, ahí sí, juéguense hasta el final por eso.
Los educamos, o al menos eso intentamos, para que crean en sus sueños, sin necesidad de ir a la tele a cantar o a bailar. Queremos que sigan siendo auténticos, coherentes, alegres. Que sigan con ese empuje, esas ganas, esa fuerza que hoy tienen. Que sigan adelante, siempre sigan. Sepan que, como cantaba la Bersuit, “no hay fracaso más rotundo, que haberse venido al mundo, pa´ morirse y nada más”. Ustedes están llamados para hacer grandes cosas: atiendan el llamado y respondan. Entonces, y sólo entonces, sabremos que nuestra vocación cobra sentido.
Muchas gracias.

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miércoles, 20 de junio de 2012

Un punteo sobre el proyecto de Ley de Adicciones

Expte 4445-D-2012 (ver)


1) El tema de las adicciones en general, y del consumo de drogas en particular, no puede limitarse a despenalización sí o despenalización no.
2) Es un tema complejo que exige un abordaje interdisciplinario, trabajando en la prevención, la educación, el tratamiento, la asistencia, la rehabilitación social, en el marco de la igualdad de oportunidades, y sin dejar de lado la represión al narcotráfico.
3) El consumo de estupefacientes y las problemáticas asociadas constituyen un fenómeno social complejo, dinámico y multicausal. Entre las dimensiones que requieren ser pensadas y consideradas se encuentran condiciones sociales, económicas, geopolíticas, subjetivas, de salud y culturales, entre otras.
4)   En las condiciones actuales, despenalizar sin tener en cuenta esta mirada integral es abandonar a su suerte, que nunca es buena, a los más vulnerables (por edad, por situación familiar o por situación social).
5)  El presente proyecto se enmarca en la sanción reciente de diversas leyes, como son la Ley N° 26.206, de Educación Nacional, la Ley N° 26.586, que crea el Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las Adicciones y el Consumo Indebido de Drogas, y la Ley N° 26.657, de Salud Mental.
6) Uno de los grandes cambios, que no es original desde luego, sería poder modificar el enfoque, el paradigma, y dejar de pensar al consumidor de estupefacientes como un delincuente para poder encarar el tema desde el lado de las políticas de salud, de educación, y las políticas sociales en general. (Hablamos de consumidor, ya que hay claras diferencias entre uso, abuso y dependencia, y es algo que no podemos desconocer).
7) Sin embargo, a la vez, no quisiéramos enviar un mensaje a la sociedad donde parezca que las drogas son inocuas y, mucho menos, estimular su consumo. Por esa razón, en vez de referirnos al tema como “despenalización del consumo personal de estupefacientes” preferimos hablar “descriminalización del consumidor de estupefacientes”. Nos enfocamos desde la persona y no desde la sustancia. No avalamos el consumo, sino que entendemos que la solución al problema de la adicción no viene desde el sistema penal sino desde el ámbito de la salud mental. El consumidor de estupefacientes no es un delincuente por el mero hecho de consumir.
8) Teniendo en cuenta todo lo dicho, creamos en este proyecto el Programa Nacional de Prevención y Asistencia Integral de las Adicciones, y el Programa Nacional de Inclusión Laboral para Jóvenes en Situación de Vulnerabilidad Social.
9) Modificamos expresamente el artículo 42 de la Ley N° 23.737, ya que estamos convencidos que es fundamental diseñar programas y estrategias cuyo objetivo sea la prevención de las adicciones, considerando los planes de estudio, la carrera de formación docente, espacios culturales, formativos, informativos, deportivos y recreativos, y toda otra iniciativa que permita y facilite el cumplimiento de este objetivo.
10) Queremos dejar sentado que la llamada “despenalización” (derogación de las penalidades estipuladas en la Ley N° 23.737) es el capítulo final del libro, y por eso lo realizamos en la parte final del articulado. Estamos convencidos que primero es necesario trabajar fuertemente en la educación, la prevención, la asistencia integral, y brindar igualdad de oportunidades, así como facilitar caminos de reinserción.
11)  Por último, le pedimos al “Comité Científico Asesor en Materia de Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja” que eleve una iniciativa legislativa que contemple atenuar la escala penal para los pequeños actores en la cadena del tráfico que se encuentren en situación de vulnerabilidad, y otra que contemple la creación de tribunales propios para los casos de adicciones o, en su defecto, alternativas a los tribunales del fuero penal
12)  Este proyecto se basó en diversos proyectos ya presentados sobre la temática, desde distintos bloques políticos, más las aportes propios y creativos que colaboran a buscar una solución a este problema de la sociedad.

martes, 19 de junio de 2012

Sobre las Adicciones

Fundamentos de un Proyecto sobre Adicciones:

El presente proyecto de ley intenta abordar de manera integral un tema tan complejo como es el de las adicciones en general, y del consumo de estupefacientes en particular. Como bien dice el “Comité Científico Asesor en Materia de Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja”, “la acción sobre la demanda debe enmarcarse dentro de un plan con propuestas de políticas de estado, recursos, con objetivos evaluables, y plazos que excedan el período de gobierno, en base a los siguientes pilares: a- Prevención (a cargo de las carteras de Educación- Desarrollo social y Salud), b- tratamiento (a cargo de las carteras de Salud y Desarrollo Social), c- rehabilitación social (a cargo de las carteras de Desarrollo Social, Salud, Trabajo, Educación, Justicia, Seguridad y Derechos Humanos), y d- la represión (cartera de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos), todo ello, en forma  coordinada y asegurando el Estado de derecho”. 
Enmarcados en la sanción reciente de diversas leyes, como son la Ley N° 26.206, de Educación Nacional, la Ley N° 26.586, que crea el Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las Adicciones y el Consumo Indebido de Drogas, y la Ley N° 26.657, de Salud Mental, es que elaboramos esta propuesta que tiene una mirada holística e integrada sobre el asunto.
Este proyecto busca ser un aporte más, importante, a lo que ya viene haciendo el Poder Ejecutivo Nacional que, en Mayo de 2010, ya había creado, en el ámbito del Ministerio de Salud, la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones, que “tiene la misión de promover y coordinar redes locales, regionales y nacionales, ordenadas según criterios de riesgo, que contemplen el desarrollo adecuado de los recursos para la atención primaria de la salud mental y de las adicciones. Esta tarea articula los diferentes niveles y establece los mecanismos necesarios que aseguren y normaticen el empleo apropiado y oportuno de los mismos, y su disponibilidad para toda la población”.
El consumo de estupefacientes y las problemáticas asociadas constituyen un fenómeno social complejo, dinámico y multicausal. Entre las dimensiones que requieren ser pensadas y consideradas se encuentran condiciones sociales, económicas, geopolíticas, subjetivas, de salud y culturales, entre otras. Es decir, que se requiere de enfoques interdisciplinarios, esfuerzos intersectoriales desde el Estado y la articulación del trabajo con las comunidades, sus referentes y organizaciones sociales dedicadas a la materia para abordaje de un campo complejo que se resiste a la aplicación de respuestas lineales y reduccionistas.
            Uno de los grandes cambios, que no es original desde luego, sería poder modificar el enfoque, el paradigma, y dejar de pensar al consumidor de estupefacientes como un delincuente para poder encarar el tema desde el lado de las políticas de salud, de educación, y las políticas sociales en general. Hablamos de consumidor, ya que hay claras diferencias entre uso, abuso y dependencia, y es algo que no podemos desconocer.
Sin embargo, a la vez, no quisiéramos enviar un mensaje a la sociedad donde parezca que las drogas son inocuas y, mucho menos, estimular su consumo. Por esa razón, en vez de referirnos al tema como “despenalizacion del consumo personal de estupefacientes” preferimos hablar “descriminalizacion del consumidor de estupefacientes”. “El Derecho Penal es un instrumento de control social que tiene carácter subsidiario; sólo puede intervenir cuando otros medios menos lesivos no prometan tener éxito suficiente” (Comité Científico Asesor en Materia de Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja).
A su vez, queremos dejar sentado que la modificación de la Ley N° 23.737 es el capítulo final del libro, y por eso lo realizamos en la parte final del articulado. Estamos convencidos que primero es necesario trabajar fuertemente en la educación, la prevención, la asistencia integral, y brindar igualdad de oportunidades, así como facilitar caminos de reinserción.
No queremos dejar de afirmar, junto con el Comité Científico Asesor en Materia de Control del Tráfico Ilícito de Estupefacientes, Sustancias Psicotrópicas y Criminalidad Compleja, que la existencia de “focos de corrupción en las fuerzas y cuerpos de seguridad y en distintos estamentos del sistema judicial y político, ya sea traficando sustancias prohibidas o protegiendo redes de comercialización” es uno de los grandes temas a resolver, y lamentablemente excede los alcances de este proyecto. Es imprescindible, a la par que avanzar con lo propuesto en esta iniciativa, combatir al narcotráfico con todo el poder de la ley.
El articulado del presente proyecto retoma, en algunos casos textualmente, otras iniciativas legislativas que avanzan en la línea de lo que venimos diciendo.
El Programa Nacional de Prevención y Asistencia Integral de las Adicciones se basa en la sanción de la Cámara de Diputados del 18 de Noviembre de 2009 sobre el Proyecto del Diputado Leonardo Gorbacz (expte. 0517-D-2008), y que lamentablemente cayó en el 2011 en el Senado. Esta propuesta, a su vez, ya ha sido retomada por otros diputados (expte. 0398-D-2012 de la Dip. Adriana Puiggrós; expte 0702-D-2010 de la Dip. Victoria Donda Pérez; expte. 3044-D-2012 del Dip. Leonardo Grosso)
El Programa Nacional de Inclusión Laboral para Jóvenes en Situación de Vulnerabilidad Social se basa en el proyecto del Diputado Francisco Plaini  (expte. 2885-D-2011). Y la modificación a la Ley N° 23.737 tiene como antecedentes diversas iniciativas legislativas que avanzan en la descriminalización del consumidor de estupefacientes (expte. 0175-D-2012 de la Dip. Victoria Donda Pérez; expte. 0075-D-2012 de la Dip. Diana Conti; expte. 0981-D-2012 del Dip. Ricardo Gil Lavedra; expte. 0396-D-2012 de la Dip. Adriana Puiggrós; expte. 1826-D-2012 del Dip. Fabián Peralta; expte. 2464-D-2011 de la Dip. Vilma Ibarra), así como el proyecto del Diputado Hugo Acuña (expte. 0911-D-2009) que avanzó en la modificación del art. 42 con una propuesta desde lo educativo que tiene una mirada integral en cuanto a lo preventivo.
Por todo lo expuesto es que solicito a mis pares que me acompañen en la aprobación del presente proyecto.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Aumento a Diputados y Senadores Nacionales

No hay hechos, sólo interpretaciones” dijo Nietzsche. Luego de darse una vuelta por diversos medios masivos de comunicación, uno no hace más que confirmarlo.

En estos días el tema de tapa, por llamarlo de alguna manera, es el aumento de la dieta de diputados y senadores nacionales.

Desde un lado se habla de polémico aumento, irritante, al decir que los legisladores se aumentaron la dieta en un 100 %. Se critica el hecho de que sea en un contexto de ajuste, de quita de subsidios, y negando la inflación. Se cuestiona la desproporción con los aumentos a negociar en las paritarias de los trabajadores. Y los opinadores amateurs, influenciados por los opinadores pagos, no hacen más que quejarse e indignarse, repartiendo insulto a mansalva. Reaparece, o resurge, el discurso antipolítico.

Ahora, ¿alguno se preguntó cuánto ganaban antes?. ¿Cuánto hace que no aumentan su dieta, a diferencia de otros rubros que aumentan una o dos veces por año?. ¿Cuánto deberían ganar?. ¿En base a qué criterio?. ¿Cuánto gana un juez?. ¿Y un ministro?. ¿Y otros empleados con cargos de director o subdirector?. ¿Y un gerente en una empresa privada?. ¿Cuál es el impacto del aumento en el presupuesto?. ¿Dónde hubiese ido esa plata que ahora se destina a aumentarle la dieta a diputados y senadores?. ¿Alguno se preguntó?.

Estamos hablando de legisladores nacionales. Un diputado es un representante del Pueblo, elegido por el Pueblo. Los legisladores nacionales pueden sancionar leyes, dejar de sancionarlas, o derogarlas, y con ese simple voto pueden hacer felices a millones de personas o arruinar sus vidas.

Y bueno, me dice uno, esos tipos no laburan nunca, se la afanan toda, y no hacen nada por la gente. Eso ya es otra cosa. Y quizás ahí debemos poner el eje del debate. No importa si poco más de 300 tipos se suben el sueldo unos quince mil pesos cada uno por mes. Dentro del presupuesto es un porcentaje ínfimo. El problema es que los actuales diputados y senadores nacionales, en su gran mayoría, no se la merecen, no se la ganan, y su trabajo realizado no lo vale. Pero esto es de todos los días. Y nos tenemos que indignar, reaccionar y accionar, más allá de una tapa oportuna de Clarín o un título interesado de TN.

Los legisladores nacionales, en su mayoría, no representan a nadie. ¿Y por qué llegan ellos?. ¿Y por qué los terminamos votando?. Hoy, lamentablemente, difícilmente pueda hacer política partidaria con chanches reales de acceder a un cargo electivo el que no tiene plata. Ahora, imaginémonos que algún día llegase un laburante, de esos que hoy hacen malabares para llegar a fin de mes con su familia, y que trae propuestas posibles, realizables, por el bien del Pueblo. ¿Alguno se molestaría porque cobre $30.000 al mes?.

Y no quiero caer en esos pensamientos que también se escucharon estos días: “un sueldo alto evita la corrupción”. El corrupto lo es con sueldo bajo o con sueldo alto, aunque lo que pueden variar son las tentaciones. Es cierto que lo que tiene que caer mal no es el aumento sino las coimas, como dijo algún diputado. Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Indignémonos por lo que hay que indignarse. Y también pasemos a la acción. Pero sólo vamos a salir adelante con menos politiquería y más política.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Un Brindis por Samoa, etc.

En mi primera mañana de vacaciones pude disfrutar del desayuno con lectura de diarios incluida, algo que me gusta hacer pero el frenético ritmo de nuestra Ciudad, con sus rutinas escolares y laborales, no me permite realizar muy seguido. Mi lectura de diarios se da a lo largo del día, en versión digital, y pispeando cuatro o cinco diferentes a la vez.
Suelo desayunar mate, pero hoy estaba tomando un café con leche, ingiriendo una medialuna, en familia, y mientras pasaba las hojas en papel de “El Gran Daño Argentino”, una noticia me llamó la atención: “Samoa saltea un día y estrenará el 2012”. Ese simple recuadro en la parte inferior de la página disparó una serie de reflexiones de las que viene a dar cuenta, en parte, este simple escrito.
Lo primero que me pasó fue recordar el magistral cuento de Leo Masliah, llamado “Santa Bernardina del Monte”. Siempre me gustó ese relato de aquellos habitantes que, obedientes a la autoridad, vivieron retrasando la hora tres días consecutivos, en unos aparentes eternos sesenta minutos. Pero dejaré esta reflexión para el final, luego de puntear las otras irrupciones impertinentes.
Samoa, aplicando aquella frase evangélica que reza “los últimos serán los primeros”, pasó de ser el último país en ingresar al 2012, a ser el primero. Pero, se preguntaría un niño (o una niña), ¿el año no cambia al mismo tiempo para todos?. ¿Por qué algunos llegan antes y otros después?. ¿Quién lo decide?. ¿Por qué?. ¿En base a qué criterio?. Y otras inquisiciones molestas que nadie se pone a pensar muy seriamente, especialmente cuando los canales de noticias nos van pasando los fuegos artificiales en cada país, en vivo, al ser las cero horas, en horarios distintos (para nosotros).
El artículo dice que “Samoa había establecido su huso horario por intereses comerciales con EE.UU. y Europa. Pero aquel criterio ya no le sirve”. Lo raro, o no, es que el nuevo cambio también se debe a intereses comerciales, pero ahora con socios de la región. Siempre manda el Mercado. “Es la economía, estúpido” diría algún ex mandatario mamado (no borracho). Pero si antes falló, ¿qué garantiza que ahora se esté en lo correcto?.
Es interesante, como casi siempre, cotejar titulares en distintos medios, nacionales e internacionales. En general, al referirse a este hecho, suelen utilizar los siguientes verbos: ‎adelantar, saltear, cambiar, retirar, borrar, eliminar, sacrificar, robar, haciendo referencia al día del calendario. Algunos se pusieron más metafísicos y afirmaron: “En Samoa el día de hoy no existe: Suprimieron el 30 de diciembre” o “El 30 de diciembre no existió en Samoa”. También hubo adeptos a la ciencia ficción que hicieron referencia a “viajar en el tiempo”, aunque es lo que suelen hacer aquellos viajantes que atraviesan el planeta en avión. Por último, no podemos dejar de nombrar el titular, a mi entender, más poético: “Samoa da un brinco al futuro: cambia la fecha”.
Hacia el final de la nota del Diario Corneta, como brillante cierre, se lee: “La comunidad adventista de la isla protestó: “Dios no reconocerá nuestro derecho arbitrario de eliminar un día del calendario””. Y esa palabrita, “arbitrario”, da justo en el clavo de lo que a mí me llevó a compartir estos pensamientos. Dios y su interés por el calendario exceden los objetivos de este breve escrito.
¿Hubo o no, en Samoa, un día viernes 30/12/2011?. El que nació un 30/12, ¿cumplió un año más o no?. En el caso de un contrato, o similares, ¿qué pasó con aquello que finalizaba el 30/12/2011?. ¿Y se cuenta ese día en caso de finalizar después?. Los novios, ¿deberán contar ese día al decir cuánto tiempo llevan enamorados?. Y así…
De la misma manera podemos preguntarnos si, en Santa Bernardina del Monte, pasaron tres días o solamente una hora. Podríamos citar a Bergson, y diferenciar la duración, que es el tiempo real de la conciencia, tal como lo experimentamos profundamente por medio de la intuición, del tiempo espacializado de las ciencias físicas. Sin embargo, mi reflexión pretende ir más allá de la pregunta por la temporalidad. ¿Qué estamos diciendo cuando decimos lo que decimos?.
Sucede que, al decir de Cassirer, no vivimos meramente en un universo físico sino que habitamos, poéticamente apuntaría Heiddeger a través de Hölderlin, un universo simbólico. El calendario es una convención aceptada por una sociedad, es decir, una posibilidad, entre tantísimas otras, decidida e impuesta arbitrariamente. Y lo que se impuso de manera arbitraria, se puede cambiar de la misma manera. ¿Y quién otro puede imponer arbitrariamente sino aquel que ejerce el poder?. Y, una vez más, es el poder económico disfrazado de político que opera en lo simbólico…
Todo este escrito es justificado, solamente, por la presencia del párrafo precedente. O más aún, generé todo este texto solamente para poder escribir el párrafo señalado, que dice mucho, aunque en pocas palabras. Y me despido deseándole un feliz año a todos los samoanos, haciéndolo extensivo a los demás mortales que iremos brindando acto seguido…

jueves, 3 de noviembre de 2011

EL ABORTO: PREGUNTAS PARA COMPARTIR EN VOZ ALTA

EL ABORTO: PREGUNTAS PARA COMPARTIR EN VOZ ALTA

I

En los últimos años he visto, vivenciado, padecido y experimentado cambios en diferentes posicionamientos que tenía sobre determinados temas. Ya me explayé al respecto al hablar, en otro foro, sobre “la condición plural de la subjetividad”. Sin embargo, con el aborto sigo manteniendo la misma postura de fondo desde que recuerdo haberme planteado el asunto. Y digo “de fondo” porque lo que sí cambié fue la forma, la manera de pensar y decir las cosas, los matices, los énfasis.
En este proceso de deconstrucción personal, y habiendo pasado por la Teoría Comunicativa de Habermas y todo el Giro Lingüístico, intenté salir de mi posición, abrir la mente y el corazón, y dejar al otro que diga su palabra; si era en primera persona, mejor. Por eso, hoy más que afirmar quiero preguntar, más que impartir quiero compartir. Y desde este lugar, con toda mi subjetividad a cuestas pero lo más conciente posible, es que escribo estas líneas para seguir pensando juntos…

II

Para empezar es fundamental dejar de lado definiciones simplistas. En primer lugar, no hay dos bandos. Hay muchas posiciones con diferentes puntos de vista. A lo sumo, y en última instancia, habrá quienes se inclinen más por una determinada modificación al marco normativo y otros que no. Pero no podemos perder de vista la complejidad de posturas.
También tenemos que decir que el aborto no es una solución alegre, que se decide así nomás y que no afecta a nadie. Las mujeres que deciden abortar, incluso convencidas, no lo hacen por placer ni como una elección más. Nadie quiere abortar como proyecto de vida. Y esto lo saben, y lo dicen, tanto los que proponen legalizarlo como los que quieren penalizarlo.
Algunas personas vinculan temas tales como aborto, anticoncepción, matrimonio igualitario y reivindicaciones de género. Más allá de que algunos vean una línea que los une, o que ciertos grupos defienden o atacan el paquete completo, son temas cualitativamente diferentes. Y deben ser tratados, según mi humilde parecer, de esa manera.
No podemos dejar de decir, por otro lado, que el aborto es un gran negocio. Hay muchos intereses detrás, y de los más espurios. Esto no implica que todos los que permitirían un aborto en determinadas situaciones tengan otros intereses o formen parte de ese comercio. Lo que sí es innegable es que hay mucho dinero en juego, y se está lucrando con la vida de las personas.
Tenemos que contextualizar el aborto, pensando tanto en el ser humano concebido (embrión, feto), como en la mujer que lo lleva en el vientre. Después veremos qué derechos entran en juego, cómo colisionan y cómo se dirime la cuestión. Lo que no podemos hacer es negar la existencia de ambas partes.
Y cierro esta segunda sección diciendo que es fundamental trabajar fuertemente en la prevención de embarazos no deseados, sin ignorar la contención y acompañamiento de la mujer, no sólo antes sino también, una vez que éste se ha producido. Necesitamos realmente una educación sexual integral, articulando la responsabilidad de las familias, el rol de las escuelas, de los medios masivos de comunicación, y el acceso a la salud integral (que incluye salud reproductiva).


III

Me cuesta mucho identificarme con las diferentes posturas que escucho o leo sobre el tema. Siento que nadie piensa exactamente como yo. Y, en algunos casos, me indigna, me revuelve las tripas, escuchar argumentaciones falaces, manipulación de la información, que se hace con mala leche, tanto a favor como en contra.

IV

Es insoslayable, al debatir este tema, poder explicitar definiciones o, al menos, prestar atención a las palabras utilizadas.
Claramente no es lo mismo decir aborto, que interrupción voluntaria del embarazo, que homicidio prenatal agravado por el vínculo. También hay mucho cuidado en no identificar mujer con madre, o embrión, con feto, con hijo, hija, niño o niña por nacer, niño o niña a secas. Tampoco se utiliza de manera indistinta ser humano, vida humana, que persona, que producto de la concepción.
Otra palabra en juego, y quizás sea clave, es vida. Unos se hacen llamar pro vida, porque dicen defender la vida desde la concepción. Otras y otros se enojan frente a esta distinción, ya que con razón entienden vida en un sentido más amplio que incluye, entre otras posibilidades, a la mujer (algunas de las cuales mueren a causa de abortos inseguros).
Tampoco es lo mismo despenalizar que legalizar.

V

El tema de las estadísticas es un punto aparte. Por la ilegalidad del asunto, es imposible tener cifras oficiales. Se habla de 300.000 a 700.000 abortos anuales en Argentina, sin desagregar mucho la información, y sin dimensionar demasiado que una cifra casi duplica a la otra. Otros calculan que no llegan a 50.000.
Algunos dicen que en los lugares donde se despenalizó o legalizó, bajó la mortalidad materna por aborto y también el número de abortos. Otros dicen que en los lugares donde se despenalizó o legalizó los números aumentan en vez de disminuir. Todos citan países y cifras. Todos parecen tener razón, o al menos eso creen. Hay países que van hacia leyes más permisivas, y otros que vuelven a una legislación más restrictiva.
Lo que se sabe, por información oficial, es que en nuestro país mueren entre 80 y 90 mujeres al año por causas de aborto. 1 cada 4 días, aproximadamente. De las 144.060 mujeres que murieron en el 2009, 87 fueron por aborto. Otras causas: enfermedades del sistema circulatorio (45.023), tumores (28.233), enfermedades del sistema respiratorio (22.286). Y la mortalidad materna data de 410 casos, de los cuales sólo el 20 % fue por aborto. Les dejo un análisis más completo para analizar.
Irlanda, Polonia, Chile y Malta, por nombrar algunos casos, son países que tienen las más bajas tasas de mortalidad materna, a la vez que mantienen una normativa restrictiva en el tema del aborto. Noruega y Dinamarca son buenos contraejemplos, al buscar países donde el aborto está legalizado y la mortalidad materna aumenta. Esto llevaría a pensar que el aborto no es la vía para resolver la cuestión de la mortalidad materna, sino que se deben mejorar la atención prenatal y los cuidados obstétricos, con una fuerte opción de políticas públicas para garantizar una vida digna en igualdad de oportunidades a toda la población.
A esta altura, desde una posición pragmática y utilitarista, si me asegurasen que con la despenalización baja el número de abortos y de mortalidad materna, firmo donde me digan. Haría claramente una opción por una ética de las consecuencias por sobre una ética de los principios, si en este caso eso lleva a disminuir la cantidad de muertes (de mujeres, de embriones, de fetos…). El problema es que las estadísticas no parecen ser tan claras.
(Nota del 2018: "las cifras oficiales para el año 2016 señalan que se produjeron 43 muertes maternas por aborto en el año en la Argentina, lo que significa un 17,55% del total de muertes maternas (245). Pero al mismo tiempo en los medios se suelen mencionar los supuestos 500.000 abortos por año, de modo que el oyente desprevenido parece inducido a pensar que mueren el 17,55% de las 500.000 mujeres que deciden abortar, cuando en realidad murieron 43 mujeres en un año. Esta confusión no minimiza el problema de la mortalidad materna, pero impide una discusión de fondo sobre dos problemas diferentes")

VI

¿Qué dicen los psicólogos y psiquiatras sobre las mujeres que abortaron?.

VII

Debo reconocer que me molesta que se utilice como argumento que la mortalidad materna por aborto tiene cara de mujer, joven y pobre. Desagregando las estadísticas, muy posiblemente sea así. Pero me parece, aunque espero equivocarme, que se apela a lo sensiblero para sumar voluntades.
Lo que no podemos dejar de decir es que, aborto sí o aborto no, esas mujeres deberían poder llevar una vida digna en igualdad de oportunidades.

VIII

Tampoco me gusta que se rechace la penalización del aborto argumentando que es la imposición arbitraria de un grupo sobre el resto. ¿Acaso toda ley no es eso y no otra cosa?.
A nadie se le ocurriría despenalizar el robo y el homicidio, y que cada uno decida si quiere hacerlo. ¿Por qué no intentarlo?. Sucede que hay consensos, o acuerdos mayoritarios, que son de la sociedad en su conjunto y, a través de sus representantes, se imponen por ley a todos, estén de acuerdo o no.
¿O alguno estaría de acuerdo con legalizar la pedofilia?. Que los hay, los hay.
Aquel que está convencido de que hay una vida humana con derecho a vivir desde la concepción hace muy bien en miltar en contra de la despenalización/legalización del aborto porque es consecuente con sus convicciones. No puede avalar que cada uno elija o no eliminar esa vida. ¿Se entiende?.

IX

Alguien me dijo alguna vez que cuándo comienza la vida humana es una decisión política. En última instancia, algo de razón tenía. Más allá de lo que diga la ciencia, la filosofía o la legislación actual, el comienzo de la vida es una definición política. (Esencialistas, Realistas, Dogmáticos, abstenerse… por el momento).
Científicamente nadie discute que desde la concepción hay un nuevo ser humano vivo, diferente a la madre y al padre, con un código genético que lo hace único e irrepetible. No persona, no individuo, pero sin lugar a dudas un ser humano.
Filosóficamente podemos decir que toda definición es arbitraria. ¿Qué hace que determinado ente sea humano y no otra cosa?. ¿Qué características debe poseer una persona para ser tal?. ¿Qué entendemos por vida?.
Legislativamente sabemos que todo se cambia por simple mayoría. Argumentar desde determinada Convención o Ley, es válido pero fugaz y efímero. Y ni que hablar si entra a jugar la interpretación.
Si la mitad más uno de los diputados y senadores presentes en sus respectivas sesiones acuerda que la vida humana tiene valor y debe ser protegida desde las 12 semanas, ¿qué hacemos con todos los datos científicos y los debates filosóficos?. Y estoy tentado de cerrar con una conclusión claramente nominalista…

X

En cuanto al criterio para ver desde cuándo se puede abortar, algunos marcan como límite la formación del sistema nervioso. El criterio sería el mismo que para la muerte clínica: vida cerebral (o no). La diferencia que parecen no observar es que mientras la muerte cerebral, hoy por hoy, se considera irreversible, el embrión está en formación y, en caso de no ser eliminado, llegará a tener vida cerebral (más allá de que algunos dicen que en la segunda semana hay un incipiente desarrollo). Esto no quita que pueda rediscutirse el criterio en sí, y revisar si realmente esta es la barrera entre lo humano y lo no humano, la vida y la muerte.

XI

¿Qué vida tiene más valor? ¿Por qué? En distintos momentos de la historia, y en distintos lugares, se postuló que la raza aria era superior y se exterminaron judíos; algunos militares desaparecían “subversivos” por el bien de la Patria; cierto régimen mata(ba) homosexuales; y algunos varones apedrean mujeres adúlteras…

XII

Creo que hay que buscar una solución creativa. No con el Código Penal. Sí desde la salud pública, desde la educación, desde la contención y el acompañamiento, desde la mejora de la calidad de vida…
Es cierto que, desde lo simbólico, la ley tiene una función pedagógica, y nos dice qué está bien y qué está mal para una sociedad en determinado momento. Por eso no es lo mismo establecer una pena que no hacerlo, o despenalizar que legalizar.
Si ese conjunto de células humanas, por decirlo de alguna manera, no es un algo/alguien que hay que proteger, el aborto debiera ser legalizado, garantizando ciertas condiciones para que toda mujer pudiera acceder a ejercer ese derecho. No hay mucha vuelta que darle. Nos limitaríamos a evaluar razones médicas y psicológicas, plazos prudentes, métodos, procedimientos, presupuesto, etc. Todo argumento estadístico (cantidad de abortos, de muertes, etc) o sociológico (afecta a mujeres, jóvenes y pobres) carecería de sentido. Ni siquiera habría un delito que despenalizar…
Ojalá fuese así. Sería más fácil. Más cómodo. Menos conflicto. La posibilidad existe. Pero también puede ser que no sea así. La vida no siempre es fácil, cómoda y sin conflicto.
Ahora, si asumimos que estamos hablando también de un ser humano concebido no nacido la cosa se complica, se complejiza.

XIII

Ideológicamente, en la gran mayoría de los temas, estoy mucho más cerca de los que están a favor de la legalización del aborto que de los que se oponen. Por eso, quizás, es que me planteo y replanteo el tema del aborto. Si pienso tan parecido en tantos temas, ¿por qué en este punto disiento?.
Lo seguiré pensando. Algunas convicciones siguen siendo las mismas, aunque cambien las concretizaciones. Y, realmente, no busco tener razón, sino aproximarme a lo que sea mejor para todas y todos, principalmente los más vulnerables…

XIV

Preguntas…

¿Qué define el límite entre lo humano y lo no humano?.
¿Toda vida humana es valiosa y deber ser protegida?. ¿Por qué?
¿Quién decide qué vida tiene más valor que otra?.
¿Qué diferencia a un embrión o feto de un niño nacido? ¿Acaso no hay diferencia también entre un bebé nacido y un anciano?.
¿Por qué el ADN es válido para determinar la filiación o paternidad, o para condenar a un sospechoso y no para reconocer que hay un nuevo ser humano diferente a la madre aunque esté en su vientre?.
¿Por qué fallan las Leyes de Educación Sexual Integral y de Salud Reproductiva?.
¿Por qué se habla del aborto como principal causa de mortalidad materna si ninguna estadística avala tal afirmación?
Si el aborto inseguro mata a mujeres, principalmente, jóvenes y pobres, ¿realmente se cree que con legalizarlo se soluciona el problema? ¿Acaso no son esas mismas personas las que están fuera del sistema? ¿Por qué creer que irán al hospital público a practicarse un aborto, si hoy no van para controlar un embarazo ni para hacerse chequeos médicos? ¿Qué pasará con las mujeres que no aceden al Sistema de Salud? ¿Por qué creer que sí lo harán por un aborto?.
¿Y con el aborto legal solucionaremos sus problemas de vivienda, trabajo, educación, etc.?
Si uno de los argumentos es que al legalizar se de igualdad de acceso a las mujeres pobres, ya que las ricas se lo hacen sin problemas en una clínica privada, ¿estarían de acuerdo en legalizarlo solamente para mujeres pobres?. ¿Por qué razón no se persigue a las clínicas privadas que practican abortos y a los médicos que ejercen ilegalmente su profesión?.
Si no es un delito, ¿por qué despenalizar en algunos casos?
Si es un delito, ¿existen razones suficientes para despenalizarlo en algunos casos?
¿Por qué una mujer tiene que llevar dentro, en contra su voluntad, un niño que será una carga para ella por el resto de su vida? Si bien uno tiene que atender casos particulares y complejos, podemos repreguntar: ¿y qué culpa tiene el niño o la niña por nacer?.

¿Es la solución penalizar?
¿Es la solución despenalizar?
¿Es la solución legalizar?