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sábado, 6 de enero de 2018

Despidos en la Era Macri


Les dejo un compilado de tuits míos de hace 2 años (enero de 2016) sobre los despidos de estatales en el comienzo de la gestión de Macri como presidente. Y sigue igual...

#DespidosEnLaEraMacri Es todo mucho más complejo. Macri, Vidal y Michetti tuvieron mucho ausentismo como funcionarios. Y rajan trabajadores.

#DespidosEnLaEraMacri Rajan a los q pueden, no a los q deben. Se quedan sin trabajo personas q laburan y sigue cobrando gente q no trabaja.

El kirchnerismo metió mucho militante como empleado estatal. Quizás hacen otro trabajo. Pero ñoquis son los q no hacen nada y vienen d antes

Lo que no debe pasar, bajo ningún aspecto, es dejar sin trabajo a gente q viene laburando. Eso es ajustar y achicar el Estado... #Despidos

Igualmente estoy de acuerdo que hay que revisar y auditar el trabajo estatal. Es complejo. Hay abusos, corrupción. No quiero ñoquis tampoco.

Y ya q vamos a revisar el trabajo estatal, hay q corregir la precarización. El kirchnerismo no lo hizo. El macrismo se aprovecha de eso...
 
Les dejo un compilado de tuits míos de hace 2 años sobre los despidos de estatales en el comienzo de la gestión de Macri como presidente. Y sigue igual...

#DespidosEnLaEraMacri Es todo mucho más complejo. Macri, Vidal y Michetti tuvieron mucho ausentismo como funcionarios. Y rajan trabajadores.

#DespidosEnLaEraMacri Rajan a los q pueden, no a los q deben. Se quedan sin trabajo personas q laburan y sigue cobrando gente q no trabaja.

El kirchnerismo metió mucho militante como empleado estatal. Quizás hacen otro trabajo. Pero ñoquis son los q no hacen nada y vienen d antes

Lo que no debe pasar, bajo ningún aspecto, es dejar sin trabajo a gente q viene laburando. Eso es ajustar y achicar el Estado... #Despidos

Igualmente estoy de acuerdo que hay que revisar y auditar el trabajo estatal. Es complejo. Hay abusos, corrupción. No quiero ñoquis tampoco.


domingo, 8 de enero de 2017

Estamos cada vez peor...

Estamos cada vez peor. Cuando digo “estamos” me refiero tanto a la clase media, como a pobres e indigentes. Porque es cierto que algunos pocos están mucho mejor: los más pudientes.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), al que ahora todos consideran creíble, informó que la diferencia de ingresos entre el 10% de la población más pobre y el 10 % más rico en el tercer trimestre del 2016 fue de 2.456,4%, en base a los números de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Es decir, los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. Crece la brecha. Crece la desigualdad.
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), pronosticó que “aumentó la indigencia” basado en que durante la última parte del 2016 “se juntó el aumento de la desigualdad con el aumento de la pobreza extrema”. Recordemos que el Observatorio de la UCA era muy citado y valorado por el oficialismo actual cuando era oposición hace poco más de un año.
Estamos cada vez peor. Lo dicen hasta Juan Carr, la Hna. Martha Pelloni y Margarita Barrientos. Ninguno de ellos es K. Juan Carr no suele ser crítico. Pelloni votó a Macri. Barrientos se declara macrista. Pero conocen la realidad. Solo hay que abrir la puerta y salir. Caminar los barrios.
Lo que se viene dando con el gobierno de Cambiemos es una fabulosa transferencia de recursos de los sectores menos favorecidos a los más favorecidos. Hace un mes se publicó en La Nación una nota titulada “El modelo cumple un año: quién ganó y quién perdió con Macri en el poder”. Allí decía: “En el fin del primer año el Gobierno, se puede armar una lista de ganadores y perdedores. En la primera están el campo, la minería, los servicios públicos y la venta de inmuebles… Del otro lado hay una nómina que se puede resumir en un denominador: todas las actividades que dependen del poder adquisitivo del salario, quizás el indicador más universal de la economía que fue afectado negativamente en la gestión de Macri. De él depende la producción destinada al consumo, que abarca un universo de servicios y productos masivos”.
Un documento del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), que se titula “El nuevo fracaso de la teoría del derrame. Un análisis de las ramas ganadoras y perdedoras de la etapa 2015-2016”, presenta datos ilustrativos para entender las tensiones del mercado laboral el año pasado. “El complejo agropecuario, los bancos, las eléctricas y las mineras fueron los cuatro sectores que incrementaron la rentabilidad”, se puede leer. Y continúa: “La suba de las ganancias de estos sectores, pese al discurso oficial, no se derramó hacia el resto de la sociedad”. Por otra parte, los trabajadores y la industria fueron los grandes perjudicados. “De no revertir el proceso, tendremos una economía primarizada y con eje en la especulación financiera, escasa transformación industrial y consiguientemente mayor desempleo”, concluye.
Prometieron Pobreza Cero y la pobreza aumentó. Están equivocando el rumbo, claramente. Cuando el kirchnerismo asumió en 2003, hablaba de la pesada herencia de la Alianza que culminó en una implosión social, con más del 50% de pobres y 22% de desocupación el año anterior. Veníamos del “que se vayan todos” y con varios muertos encima. Así y todo, desde el principio, se habló de empezar a salir del infierno, del purgatorio, y nunca dejamos de avanzar, de mejorar (o, de mínima, y en escenarios adversos, no empeorar). Ahora, el macrismo habla de pesada herencia cuando bien sabemos que el 2015 no se parecía en nada al 2001-2002 y, además, no dejamos de empeorar durante todo el 2016.
            Punteemos algunas medidas para entender el porqué de esta situación:
•       liberalización de la compra de dólares (para una mayoría que no accede ni compra)
•       la devaluación (tremendo negocio para algunos)
•       la quita de retenciones al campo y las mineras
•       la baja (o quita) de impuestos al champagne, a los autos de alta gama y los barcos
•       el aumento de tarifas (tarifazo)
•       condonación de deudas a empresas de servicios públicos
•       aumento del transporte público y la nafta
•       estampida inflacionaria (más del 40% durante 2016)
•       despidos en el sector público y el vía libre para las cesantías en el sector privado
•       aumento considerable de la deuda externa
•       apertura de las importaciones
•       pérdida del poder adquisitivo (aumentó más la inflación que los salarios)
•       recortes, ajustes

Todo este combo lleva a un aumento de la desocupación, la pobreza y el hambre. Y no es azar ni pesada herencia. Es fruto de un plan de gobierno orquestado desde los sectores concentrados. El mismo día del triunfo de Macri lo escribí en mi blog: “Personalmente creo que las promesas fueron pensadas solamente para ganar la elección. Me parece que la victoria es más del marketing que de la política. Considero que muchos votaron contra el kirchnerismo, ni siquiera contra el sciolismo, y no a favor del macrismo. Pienso que los más perjudicados van a ser, lamentablemente, los más pobres. Y, finalmente, no tengo dudas que está festejando el Poder Real: Poder Económico-Financiero, Poder Judicial y Poder Mediático, que mucho tuvieron que ver en este resultado. Y eso me preocupa muchísimo. Ojalá me equivoque…”. Hubiese querido equivocarme. Lamentablemente, no. Ojalá cambie el rumbo… Pero no creo. Porque como dice Alfredo Zaiat, para Macri, es tareacumplida.

jueves, 8 de diciembre de 2016

La Ley de Emergencia Social, una oportunidad de inclusión (por los Curas Villeros)



En el año 1974 la Argentina tenía 4% de pobreza hoy tiene un 32%. Esta emergencia social que vivimos no es la consecuencia de un desastre natural. Hay que trabajar entonces sobre las condiciones que la produjeron. Mientras tanto vemos necesario apoyar la ley de emergencia social. Esta puede ser una buena medida, entre otras,  para que mucha gente llegue a fin de mes. Y para tomar dimensión de que no se pueden perder más puestos de trabajo.
El proceso que ha llevado a proponer la ley creemos que es muy valioso porque ha logrado visibilizar al pueblo pobre trabajador. Los trabajadores y trabajadoras que luchan diariamente por sobrevivir y lo hacen en el marco de la economía popular.
En este contexto merece mucho respeto ese padre o esa madre de familia, que cuando ‘no alcanza para todos’, deja de cenar para que sus hijos puedan comer. Es  desde este tipo de periferias existenciales que tenemos que mirar la realidad de nuestra Patria. Y así poner en el centro de la acción social y política a las personas más desfavorecidas.
Es necesario que los dirigentes –de todo tipo- escuchen el corazón del pueblo. Lo que hace que un pueblo sea un pueblo son sus aspiraciones comunes, el proyecto común que lo pone en marcha. El corazón del pueblo late en los pobres y pequeños, porque en sus anhelos más profundos siempre apuntan a lo esencial
Un lugar de escucha por ejemplo es la devoción a San Cayetano. ¿Qué valores se juegan en ese pedido de Paz, Pan y Trabajo?  Detrás del pedido por el pan hay un pedido de justicia.  No es posible que alguien pase hambre en la Argentina, una tierra bendita de pan. Sin embargo son muchos los que no pueden amasar su pan con el trabajo. Sólo consiguen migajas que caen por descuido de mesas opulentas (ver Lc. 16, 21). Muchas veces esto se confunde con caridad, cuando el pan  que se pide para todos es en realidad un clamor de justicia. Detrás del pedido de trabajo hay un pedido, un reclamo, por el respeto de la dignidad de cada persona. La persona que no trabaja siente que está de sobra, que no vale. La persona que no trabaja está profundamente herida en su dignidad. Dignidad que intuye no le puede ser robada porque le viene de Dios su Padre misericordioso, su único Patrón. Dios no quiere que nadie falte a la mesa,  una mesa que Él mismo se pone a servir (ver Lc 12, 37). La paz social es fruto de vivir bien y esto no se da sin justicia y sin respeto por la dignidad de cada persona.
Por eso consideramos que es fundamental la solidaridad del movimiento obrero con esta multitud de trabajadores de la economía popular. Solidaridad es pensar y actuar en términos de búsqueda de una vida digna para todos los habitantes de nuestro país. Y para aquellos que más posibilidades hemos tenido en la vida, la vara es más alta y la exigencia de ponernos la patria al hombro siempre es mayor.
Nuestra sociedad nunca podrá ser feliz si tenemos un 32% de pobreza y un 6% de indigencia. Ahora bien, detrás de las estadísticas hay rostros concretos e historias muy dolorosas. Duelen hoy y dolieron siempre, no simplemente cuando los números los registran y los hacen visibles.  Por otro lado tampoco es un criterio absoluto la capacidad que tengan los más pobres de llenar una plaza para hacerse ver. A modo de ejemplo basta pensar en los miles de chicos y chicas que consumen paco, que difícilmente puedan organizarse para reclamar por sus derechos.
Frente a esta situación se requiere, entre otras cosas, austeridad. Pero no se le puede pedir austeridad a los que luchan por sobrevivir. Se requiere austeridad de los dirigentes –políticos, empresariales, sindicales, judiciales, eclesiásticos, de los medios de comunicación social, etc.-, la austeridad es un buen antídoto contra la corrupción.
Esta mirada nos ayuda a no perder el eje de una economía al servicio de las personas y los pueblos, en vez de concebirla como un mero mecanismo de acumulación –la copa en vez de derramarse, se agranda-. Hay que considerar la economía como un instrumento imprescindible para que la política pueda generar oportunidades concretas. Es así que en los barrios más vulnerables es necesaria una presencia inteligente del Estado que lleve trabajo, en esos lugares donde la narco-criminalidad sí está dispuesta a dar ‘trabajo’.
La cultura del encuentro que anhelamos no propone recetas acabadas, ya que para los problemas complejos que nos llevaron a esta situación de emergencia social no alcanzan las respuestas lineales. Sí estamos convencidos de que en esta cultura del encuentro los pobres no solo dan que pensar, sino que piensan; no solo despiertan sentimientos, sino que sienten; no solo padecen injusticias y están heridos en su dignidad, sino que creativamente luchan para vivir bien. Y en lo concreto y cotidiano nos enseñan tantísimas veces lo que significa el amor fraterno que se revela frente a la injusticia social.
Que la Virgen de Luján nos enseñe a cuidar de nuestra Patria, como ella lo hace, empezando por los más pobres y pequeños.

P. José María Di Paola, villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín
P. Gustavo Carrara, P. Nicolás Angellotti, P. Eduardo Casabal, villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres, villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Guillermo Torre, de la Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Domingo Rehin, villa Lanzone, Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín
P. Juan Manuel Ortiz de Rosas, San Fernando.  Diócesis de San Isidro.
P. Basilicio Britez, Villa Palito, Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso, Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis, Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Juan Isasmendi, Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal, V. Ballester. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Ángel Tissot, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín. Salesianos. Villa Itatí. Don Bosco.
P. Hernán Cruz Martín. Barrio Don Orione - Claypole. Obra Don Orione.
P. Dante Delia. Villa Borges. Diócesis de San isidro.
P. Antonio Mario Ghisaura. Villa Tranquila. Diócesis Avellaneda- Lanús.
P. Eduardo Gonzalez. Vicario general. Diócesis de San Martin.
P. Luciano Iramain, B° Los Polvorines. Diócesis de San Miguel.