miércoles, 16 de junio de 2010

Matrimonio Civil entre Personas del Mismo Sexo III

Hay 4 amigos en un bar y se escucha, al pasar, esta conversación:

- Te dije que este Verón es medio maricón…
- Por lo menos ahora se va a poder casar
- No creo que pase de Senado…
- Yo pensaba lo mismo, sin embargo…
- ¿Pero vos estás a favor?
- ¿De qué?
- De que se casen los putos
- Sé respetuoso…
- Bueno, que se casen dos tipos o dos minas.
- ¿Te referís al matrimonio civil entre personas del mismo sexo?
- El matrimonio homosexual, qué tanta vuelta
- No es lo mismo. Nadie te pregunta tu orientación sexual para casarte. “Homos” y “heteros” se pueden casar, hoy en día, pero con una persona de sexo diferente…
- Entonces los homosexuales ya se pueden casar. ¿Para qué joden?.
- Porque quieren poder casarse con las personas que ellos elijan.
- ¿Y para qué eligen que le gusten las personas del mismo sexo?
- Me parece que eso no se elige, y por eso se habla de orientación sexual.
- ¿Vos me decís que ellos no eligen ser homosexuales?
- Me parece que no. Estudios actuales parecen concluir eso. De la misma manera los heterosexuales…
- Pará un poquito. ¿Vos decís que yo no elegí acostarme con la minita de anoche?.
- Yo no dije eso. Vos no elegiste que te atraigan las mujeres, pero sí podés elegir tus conductas.
- ¿Pero no te da asco que se acuesten dos tipos?
- Dos tipos me daría asco, pero dos minusas…
- Loco, en el fondo sabemos que no es normal.
- ¿Y qué es lo normal?
- Quiero decir que no es natural
- ¿Y qué es lo natural?
- Dos personas de sexo diferente “encastran” por decirlo de un modo fino…
- ¿Todo el tiempo?
- No, cuando quieren o cuando pueden.
- ¿Para vos el matrimonio es una institución para “personas que encastran”?
- Es para darle estabilidad a los hijos. Y los hijos se pueden tener “encastrando”, para seguir con tu metáfora.
- Entonces las personas estériles no deberían poder casarse. Y las mujeres después de la menopausia, tampoco. Habría que modificar el Código Civil.
- Vos sabés a lo que me refiero…
- No, la verdad que no.
- El matrimonio entre varón y mujer es una institución natural, siempre fue así.
- ¿Quién lo dice?
- La realidad
- Si hay personas del mismo sexo que se quieren casar, y ya hay países donde sucede, la realidad no lo dice.
- La historia.
- A lo largo de la historia siempre hubo personas con orientación homosexual.
- Pero son minoría.
- ¿Y qué? ¿Sólo tienen derecho las mayorías?
- Pero Dios lo quiso así.
- ¿Y cuándo te lo dijo a vos?
- Está en la Biblia…
- Hay biblistas que hacen una exégesis seria, y advierten que no se puede llegar a esa conclusión.
- Esperen. Por lo menos vamos a estar de acuerdo en que no pueden adoptar hijos.
- ¿Por qué?
- ¿Qué querés, que le arruinen la vida?
- ¿Y por qué se la van a arruinar?
- Porque son unos pervertidos, unos degenerados…
- ¿Quiénes?
- ¡Los homosexuales!
- ¿Y en qué te basas para decir eso? ¿Cuántos conocés? ¿Por qué creés que el homosexual es pervertido por ser homosexual, y cuando un heterosexual es pervertido no está vinculado con su orientación sexual?
- Pero se besan en la calle, no les importa nada.
- ¿Y vos no besas a tu novia en la calle?
- Pero es distinto
- ¿Por qué?
- Porque ver dos trolos me da arcadas…
- Y hay chicos a los que la sopa les da arcadas. ¿Qué tiene que ver tu vómito con el tema?
- Ponete a pensar: si tu hijo va a la casa de un compañero con padres homosexuales, y ellos se empiezan a tocar…
- ¿¡¿Por qué se van a empezar a tocar?!? En el caso de que lo hagan, me molestaría. Pero también me parecería desubicado que se “toquen” padres heterosexuales de otro compañerito delante de mi hijo. Además, les doy otro dato: hoy por hoy las personas de orientación homosexual ya pueden adoptar legalmente; el problema es que lo pueden hacer como solteros, y el niño o la niña quedan desprotegidos porque la pareja de su adoptante no puede darle obra social, herencia, etc.

- Para mí no hay que permitir que se casen.
- Yo creo que se pueden juntar, que hay que reconocerles algunos derechos, pero que no se llame matrimonio.
- Para mí está bien el matrimonio, pero no deberían adoptar.
- Yo estoy de acuerdo con el matrimonio y la adopción.

jueves, 27 de mayo de 2010

Matrimonio Civil entre Personas del Mismo Sexo II

El matrimonio civil entre personas del mismo sexo está prohibido en nuestro país según se desprende del Código Civil, y es lo que se pretende modificar con el proyecto que se está debatiendo actualmente en la Cámara de Senadores.
En mi primer escrito sobre el tema hice un compilado de las afirmaciones realizadas por algunos especialistas en la temática. En esta segunda exposición pretendo ir al meollo de la cuestión y dejar para futuros artículos el análisis de los argumentos más utilizados, tanto a favor como en contra, incluyendo todos sus matices.

La discusión de fondo, según mi humilde entender, es filosófica.
Si una persona cree en Dios, y está convencida que Dios quiere que el matrimonio sea entre personas de sexo diferente, evidentemente esa persona se va a oponer al proyecto en cuestión. Este argumento es religioso, pero tiene una versión laica: la ley divina se refleja en la ley natural. No está de más aclarar que quien cree realmente esto, de corazón, hace bien al obrar en consecuencia y oponerse al proyecto. Estas personas están convencidas que Dios quiere lo mejor para todos, y no solamente para ellos, y por ello quieren que se vea reflejada esta posición en la ley civil. Es una discusión que va más allá de la separación entre Iglesia y Estado, y el matrimonio como sacramento. Es su convicción, su creencia, y tienen todo el derecho a expresarse, y solicitar que se represente su posicionamiento. Quienes acusan a este grupo, por decirlo de alguna manera, de querer imponer su postura para todos, jamás podrán evitar caer en lo mismo. Toda ley es una imposición para todos, sea porque prohíbe o porque permite.
Pero dejemos de lado toda referencia religiosa. Vayamos a la llamada ley natural. Según esta posición, habría un orden natural. No sólo eso, sino que ese orden natural es cognoscible por el ser humano, al parecer de forma evidente, con intérpretes autorizados, y contrariar esa ley natural implica un mal para la humanidad. Como vemos hay muchos supuestos, y vendrán muchos más que es preciso explicitar. Según esa ley u orden el matrimonio es una institución natural, y lo es solamente entre varón y mujer, entre dos personas de sexo diferente, una con uno, fielmente, para siempre, y con el fin de transmitir y cuida la vida. Esta exigencia de la naturaleza debe ser tutelada jurídicamente. Quien crea todo esto, el paquete completo, no puede aceptar jamás que se puedan casar personas del mismo sexo, ni siquiera civilmente. Y es coherente y lógico.
Por lo dicho en los párrafos precedentes es que sostengo que la discusión de fondo es filosófica. Si se demuestran todos los supuestos enunciados que se atribuyen a una ley natural no queda mucho margen para discutir. Ahora, si esa ley natural no existe, o no es cognoscible por el ser humano, o no es tan evidente, o se cuestionan los intérpretes autorizados, o contrariarla no implica un mal, o no incluye ninguno de los supuestos enumerados sobre el matrimonio, el debate se abre.
Los que se paran en la vereda de aquellos que piensan que la homosexualidad es un pecado y/o algo malo y/o una desviación y/o algo anormal y/o una patología y/o una enfermedad, siempre se van a oponer a un proyecto como éste. Yo, gracias a Dios, ya no camino por esa vereda…
Personalmente no creo en la existencia de esta supuesta ley natural tal como se la describe. Y a partir de esta decisión fundante hay que empezar a pensar, dialogar, escuchar, compartir, intercambiar, analizar, reflexionar, proponer, sugerir, debatir… A eso nos invito.

martes, 25 de mayo de 2010

Sueño del Bicentenario…

Hoy, 25 de Mayo de 2010, se cumplen 200 años de la Revolución de Mayo, de nuestro Primer Gobierno Patrio. En este Bicentenario la Argentina necesita, los argentinos necesitamos, volver a soñar juntos un Proyecto de País:
- Nacional, Popular, Humanista, Trascendente,
- priorizando la Integración Latinoamericana, de la Patria Grande,
- defendiendo la dignidad de todas las personas,
- con una clara y valiente opción preferencial por los más pobres, enmarcada en la justicia social y el destino universal de los bienes,
- con vivienda digna, trabajo decente, educación de calidad, salud integral para todas y todos, sin hambre,
- reivindicando la Política como Vocación de Poder, poder entendido como Servicio al Pueblo, para transformar la realidad buscando, construyendo, el Bien Común,
- con Memoria, Identidad, Esperanza,
- y poniendo en acción los Valores de la Verdad, la Libertad, la Justicia y el Amor.

Hay historias que parecen sueños,
y Sueños que pueden cambiar la Historia


domingo, 25 de abril de 2010

Matrimonio Civil entre Personas del Mismo Sexo I

En primer lugar quisiera circunscribir el tema que estamos debatiendo. Tiene despacho de preferencia para ser tratado en la próxima sesión de la Cámara de Diputados un dictamen de las comisiones de "Legislación General" y "Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia" sobre el matrimonio civil entre personas del mismo sexo. El proyecto en tratamiento modifica el Código Civil en lo que respecta al matrimonio y cuestiones anexas. Se modifica la fórmula “marido y mujer” o “esposo y esposa” por “contrayentes” o “cónyuges”. De esta manera se modifican diversos artículos del Código Civil para que sea coherente toda la reforma.
Es importante tener en cuenta que los impedimentos para contraer matrimonio se encuentran detallados en el Capítulo III del Título I, artículos 166 y siguientes, del Código Civil. Allí pueden leerse nueve incisos, ninguno de los cuales hace referencia a la necesidad de que los contrayentes sean de diferente sexo.
Para fundamentar mi postura, en este primer escrito personal sobre el tema, voy a citar a algunos especialistas que participaron de las 2 reuniones informativas realizadas en la Cámara de Diputados de la Nación durante octubre y noviembre de 2009.

El artículo 16 de la Constitución Nacional, hablando de la Nación Argentina, dice que “Todos sus habitantes son iguales ante la ley”. Y al respecto me permito citar al Dr. Roberto Saba, quien en su exposición del 29/10/2009 decía:

El principio de igualdad se refleja en el artículo 16 de la Constitución Nacional, que básicamente señala que todos somos iguales ante la ley. ¿Qué significa esto? Nuevamente me apoyo en antiguas y muy consistentes interpretaciones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ya que el artículo 16 de la Constitución Nacional no nos dice que el Estado debe tratar a todas las personas del mismo modo, lo cual sería absurdo. El Estado permanentemente tiene que hacer distinciones… Aquí la discusión es cuáles distinciones están permitidas constitucionalmente. Me refiero a qué diferencias el Estado puede hacer entre las personas y cuáles no desde el punto de vista constitucional…
La Corte Suprema de la Argentina ha señalado en reiteradas oportunidades que las distinciones que el Estado está autorizado a hacer en materia de regulación de derechos son las razonables. Los criterios que utilice el Estado para hacer diferencias entre personas tienen que ser razonables
, aunque por supuesto puede haber diferentes perspectivas sobre lo que es razonable. La Corte también ha elaborado el significado de razonable en la Constitución Nacional. Razonable es la relación de funcionalidad entre el requisito que imponemos y el fin buscado. Se refiere a los criterios que escojamos para hacer diferencias entre las personas con el fin de otorgar derechos en forma diferenciada…
La pregunta que queda por responder es si el sexo de las personas, mejor dicho, si el requisito de que ambas personas tengan sexos diferentes para poder contraer matrimonio, es razonable para lograr el fin de su regulación. Entonces, si no lo fuera, ese requisito es inconstitucional… Y ninguno de los fines de la regulación parece dejar ningún espacio para que el sexo diferente sea un requisito razonable en los términos constitucionales, tal cual como interpreta la Corte…


En la reunión del 05/11/09 el Dr. Roberto Gargarella decía:

En primer lugar, diría que el tema merece plantearse del modo inverso al que algunos lo han hecho. No creo que se trate de pedirle nuevos derechos al Estado ni de solicitarle concesiones o favores. Por el contrario, es poner al Estado contra la pared y preguntarle por qué asigna algunos derechos que les niega a otros.
Creo que ese el centro de la cuestión y que cada movimiento que quiera hacer el Estado denegando a algunos individuos o grupos derechos que les concede a otros requiere una justificación extraordinaria por parte de éste que no la está dando -y que no la ha dado para hacer lo que está haciendo ahora.
Entonces, orientaría el debate en búsqueda de un argumento por parte de aquellos que están en contra del reconocimiento igualitario de derechos para todos, preguntándoles cuál es el argumento importante.
¿Cuál es el argumento extraordinario? ¿Cuál es la razón urgente que tiene el Estado para denegar a algunos grupos o individuos los derechos que concede a todos los demás? Y si el Estado no tiene un buen argumento, entonces no puede denegarlos como lo está haciendo. De manera que no se trata de pedirle favores o concesiones al Estado sino de exigirle que si quiere hacer una distinción, la haga basada en razones y no en prejuicios
”.

Frente a algunos argumentos que suelen exponerse, el Dr. Gargarella agregó:

Me parece que también sería un error tratar de resolver la cuestión apelando a cuál es el concepto de matrimonio, que es el tradicional en la Argentina. Primero, porque los conceptos son elaboraciones humanas sobre las cuales necesitamos reflexionar y sobre las que tenemos una conversación continua. Entonces, no podemos pensar que la idea o el concepto de matrimonio es el que se definió en los años 20 o en los años 60, sino el que consideremos más sensatamente hoy, el que nos parezca más adecuado.
La cuestión consiste en reconocer que los conceptos son creaciones humanas y en que hoy no debemos abrazar el que se nos ocurra sino la mejor concepción posible de la idea.
El argumento de la tradición también es insostenible en este sentido. La Argentina puede tener tradiciones como la violencia familiar. Sin embargo, ante ella lo único que hay que hacer es erradicarla. O sea que no hay ninguna razón para sostenerla por el hecho de tratarse de una tradición. Puede tratarse de una tradición de centenares de años en la Argentina, en México o en Francia y que igualmente tengamos todas las razones del mundo para erradicarla.
Por supuesto que la discusión tampoco se puede resolver invocando el Código Civil, ya que está situado por debajo de la Constitución, que se refiere a un pacto entre iguales. O sea que toda norma inferior que violente la idea de que somos iguales y de que merecemos un trato igual de debido respeto es contraria a la Constitución. Entonces, si el Código Civil se opone a lo que exige la Constitución en cuanto al trato igual, lo que debe dejarse de lado no es la Constitución, no es el reclamo constitucional, sino el reclamo del Código Civil. En consecuencia, ahí tampoco hay una razón interesante
”.

El citado Dr. Saba había expresado al iniciar su exposición que “Aquí no estamos discutiendo quién tiene razón en términos de cuáles son los planes de vida deseables. Lo que estamos tratando de determinar es si lo que establece la Constitución Nacional, en cuanto a los derechos de las personas, nos impone un límite al regular el derecho del matrimonio. Esto es lo que estamos haciendo…”.

El Dr. Alfredo Grande, en la reunión del 05/11/09, había dicho que “estamos debatiendo sobre lo fundante en la cultura. Creo que acá estamos dando una batalla cultural. No será la última ni la primera, pero es una batalla cultural, y en ella nuestras armas son las palabras”.

El Dr. Andrés Gil Domínguez, en la reunión del 29/10/2009, había expresado lo siguiente: “me parece que es muy importante el tratamiento y la sanción de estos proyectos, porque no solamente hablamos de aspectos normativos, sino también de aspectos simbólicos que lo normativo transmite en torno a la constitución subjetiva de las personas. Porque otro de los argumentos que yo escuchaba era el siguiente: “¿Para qué se quieren casar, si en realidad viven bien y están juntos? ¿Por qué quieren venir a estar en la ley si en ella estamos nosotros?”. Porque la ley constituye o destituye subjetivamente a las personas no solamente desde el punto de vista normativo, sino también simbólico...”.

Apoyo el proyecto de modificación del Código Civil, porque no encuentro un criterio razonable que permita imponer el requisito de que los contrayentes deban ser de distinto sexo.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¿Medios de Comunicación o Comunicando Miedos?

Estamos de acuerdo en que debe haber una nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. O, al menos, no hay voces que propongan dejar la norma vigente. Quizás haya silencios cómplices o chicanas políticas, pero nadie alza su voz para oponerse al tratamiento de una nueva ley. Posiblemente sea porque nadie se anima a defender una ley que se originó durante la dictadura, con las firmas de Videla y Martínez de Hoz entre otros, y que acumula modificaciones realizadas durante el menemato neoliberal.
Todo lo que digamos ya está mediado por los medios masivos de comunicación. En la actualidad, ellos son el horizonte de comprensión desde dónde percibimos y analizamos todo y, es más, desde donde existimos. En los medios masivos se constituye el sentido del ser actual. Por esta razón, posiblemente, sea tan fuerte el impacto que tienen los medios en la realidad (sea lo que sea lo que llamamos realidad). Operan en lo más originario, en la pragmática. Sucede que el mundo tiene sentido por el hombre pero el hombre está abierto al mundo antes que a sí mismo y, por lo tanto, siempre está comprendiéndose por él en una codeterminación mutua originaria. Existimos, comprendemos y somos desde los medios masivos de comunicación.
Siendo que, al decir del Dr. Guillermo Mastrini, “uno de los roles indiscutibles de los medios masivos de comunicación en la sociedad moderna es brindar información de calidad con el objetivo de contribuir a que la ciudadanía adopte las decisiones (políticas, económicas, sociales, etc.) que la vida cotidiana demanda”, comparto totalmente que esta ley es la madre de todas las batallas. Obviamente que es prioridad la (re)distribución de la riqueza, pero de lo que estamos hablando es del orden cronológico, que depende de la táctica y la estrategia a seguir.
No voy a defender al gobierno actual. Si bien estoy de acuerdo con su discurso nacional y popular, reconozco que su actuar no se condice con lo declamado. Evidentemente hay razones por las que se presenta este proyecto en este momento, y desde luego que genera muchas dudas ya que no parecen ser las que se dicen explícitamente.
Así y todo debemos reconocer que el anteproyecto que estuvo circulando por distintos foros en los últimos meses, mejoraba la norma vigente. También es cierto que, al momento de presentar el proyecto en el Congreso, se recepcionaron muchos aportes superadores. Y, por último, para no tener otra “125”, han cedido a presiones de distintos sectores políticos consiguiendo un dictamen de mayoría con más de 200 modificaciones, algunas muy importantes, que nos lleva a tener un posible texto normativo bastante mejor que el proyecto original.
Por su parte, la oposición atiende su juego. Este tema les permitió un desfile interesante por los distintos medios, que cedían tiempo y espacio para que se expresen libremente... a favor de ellos. Porque esa es la trampa. En nombre de la libertad de expresión se defiende que algunos pocos, con fuertes intereses económicos, sigan hablando en nombre de todos, escondidos tras una supuesta neutralidad e independencia.
Uno de los argumentos que más repiten para oponerse es que se viola la seguridad jurídica. “Seguridad jurídica”, raro concepto utilizado para defender a pocos que tienen millones, pero que nunca se aplica a favor de esos millones que tienen poco (o nada)...
La oposición pide más tiempo para el debate. Yo también le pediría más tiempo al oficialismo pero, a la vez, le pediría debate a la oposición. Pareciera que sólo se busca dilatar la cuestión para que no se trate nunca. Hay que sincerarse.
El único objetivo de la ley, según la UCR/CC/Unión-PRO, era hacer un negociado K con Telecom... hasta que sacaron a las telefónicas. Quizás era cierto. Pero hábilmente los dejaron sin un argumento. Después se sucedieron otra serie de excusas, llegando incluso a chicanas reglamentarias que tantas veces se utilizan a conveniencia. A veces las prácticas oficialistas te obligan a ser oposición, pero cada vez más la oposición te inclina hacia el oficialismo...
Por último, una imagen. En los titulares de TN (canal de noticias, de la fusión Cablevisión-Multicanal, del Grupo Clarín, es decir, “periodismo independiente”) decía: “Crisis en la Selección”. La carga afectiva del titular era claramente negativa. Los argentinos estamos disconformes con nuestra selección de fútbol que está jugando mal, que perdió los últimos partidos, que no se sabe si clasifica al mundial, etc. ¿Cuál era la imagen?. Julio Grondona y CFK con la mano en el corazón, cantando el Himno.
No seamos ingenuos. Los medios están jugando fuerte, y tienen mucho poder. Sólo basta leer o escuchar las adjetivaciones. Nos dicen que en vez de tapar la realidad, la hacen tapa. Sabemos que no hablan de “la” realidad sino de “su” recorte de la realidad. Es, claramente, la madre de todas las batallas. NO apoyamos un monopolio estatal, pero tampoco queremos ser cómplices de la más peligrosa censura a la libertad de expresión: la que no se nota, la actual.

sábado, 20 de junio de 2009

Discurso: Día de la Bandera

Sr. rector, profesores, preceptores, alumnos…

Estamos reunidos para celebrar el Día de la Bandera, día en que conmemoramos la muerte de su creador, Manuel Belgrano.
Teniendo en cuenta estos datos, podría hablarles de la creación de la bandera, del porqué de sus colores, del 27 de febrero de 1812 cuando fue enarbolada por primera vez en Rosario, a orillas del Paraná… pero también podría hablarles de la vida de su creador, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, que nació el 3 de junio de 1770, y que, según dicen, fue un gran intelectual, abogado, periodista, economista, político, estadista, militar revolucionario y un promotor de la educación.
Sin embargo, decidí no hablarles de la creación de la bandera, ni de la vida de Belgrano… Mas bien quiero decir unas breves palabras sobre la muerte de Belgrano y el significado de la bandera hoy para nosotros.
Y voy a hablar de la muerte de Belgrano, porque dice un poeta por ahí que uno se muere como vivió.
En mayo de 1820, a los 50 años, Belgrano estaba en Buenos
Aires gravemente enfermo y sin dinero. Solicitó al Gobierno los trece mil pesos de sueldos atrasados que le debían desde hacía años. Tras muchos trámites y demoras, sólo le entregaron una mínima parte. Como ya no le quedaba nada le obsequió a su médico, que lo había atendido gratis, un reloj de oro diciéndole: “Es todo cuanto tengo”. Y luego, como última reflexión, agregó: "Pensaba en la eternidad donde voy y en la tierra que dejo. Yo confío en que los buenos ciudadanos trabajarán para remediar sus desgracias. ¡Ay, Patria mía!". A las siete de la mañana del 2O de junio de 182O, murió, preocupado, pobre y olvidado en una Buenos Aires asolada y dividida por la guerra civil.
Manuel Belgrano nos dejó su ejemplo, nos dejó ese último pedido de trabajar por nuestra Patria, y nos dejó la Bandera Argentina. Esa bandera que prometimos defender, respetar y amar… la misma que, según dice la Oración que le escribió Joaquín V. González, es vínculo sagrado e indisoluble entre las generaciones pasadas, presentes y futuras; esa bandera que expresa la unidad y la identidad nacional, que es símbolo de nuestra querida Patria. En tiempos de crispación, de nosotros o el caos, de desprecio por la voluntad popular, de candidaturas testimoniales, de falsas promesas de campaña… en tiempos de Gran Cuñado… volvamos a levantar la Bandera… la Bandera del Amor, de la Verdad, de la Justicia y de la Libertad… esa Bandera que es la misma para todos, donde nadie quede afuera… la Bandera que nos recuerda que tenemos un origen y un destino en común, que todos somos habitantes de este bendito suelo, y que juntos, sólo juntos, podremos hacer realidad nuestros sueños. ¡Feliz Día de la Bandera para todos!. Muchas gracias…

lunes, 13 de abril de 2009

La droga en las villas: Despenalizada de hecho

No suelo publicar en mi Blog escritos que no sean de mi autoría. Es más, esta sería la primera vez. Pero vale la pena. Por el texto en sí, y por lo que significa.

La droga en las villas: Despenalizada de hecho.

Miles de mujeres y de hombres hacen filas para viajar y trabajar honradamente, para llevar el pan de cada día a la mesa, para ahorrar e ir de a poco comprando ladrillos y así mejorar la casa. Se va dando así esa dinámica linda que va transformando las villas en barrios obreros. Miles y miles de niños con sus guardapolvos desfilan por pasillos y calles en ida y vuelta de casa a la escuela, y de esta a casa. Mientras tanto los abuelos, quienes atesoran la sabiduría popular, se reúnen a la sombra de un árbol o de un techo de chapa a compartir un mate o un tereré y a contar anécdotas. Y al caer la tarde muchos de todas las edades se reúnen a rezar las novenas y preparar las fiestas en torno a las ermitas levantadas por la fe de los vecinos.

La contracara, el lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde el 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado. Habitualmente ni la fuerza pública, ni ningún organismo que represente al Estado se mete en la vida de estos chicos que tienen veneno en sus manos.

Ante la confusión que se genera en la opinión pública con la prensa amarilla que responsabiliza a la villa del problema de la droga y la delincuencia, decimos claramente: el problema no es la villa sino el narcotráfico. La mayoría de los que se enriquecen con el narcotráfico no viven en las villas, en estos barrios donde se corta la luz, donde una ambulancia tarda en entrar, donde es común ver cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el espacio de la villa –como zona liberada- resulte funcional a esta situación.

La vida para los jóvenes de nuestros barrios se fue tornando cada vez más difícil hasta convertirse en las primeras víctimas de esta despenalización de hecho. Miles arruinados en su mente y en su espíritu se convencieron que no hay posibilidades para ellos en la sociedad.

Por otra parte profundamente ligado al tema de la droga se da el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta (“estaba dado vuelta”). Esto nos hace tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De este espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la villa.

La destrucción pasó como un ciclón por las familias, donde la mamá perdió hasta la plancha porque su hijo la vendió para comprar droga. Estas familias deambularon por distintas oficinas del Estado sin encontrar demasiadas soluciones año a año. Toda la familia queda golpeada porque su hijo está todo el día en la calle consumiendo. Asombra ver como ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy “está perdido”. Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar “paco”.

La despenalización de hecho generó inseguridad social. La raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social.[1] A poco que nos pongamos a la luz de Palabra de Dios, descubrimos que como sociedad no nos hemos movilizado suficientemente ante el hecho dramático del hambre de los niños, que da lugar a adolescentes débiles física y mentalmente. Con madres y padres angustiados sin trabajo o changas mal remuneradas. A los que les resulta más difícil entusiasmar a sus hijos con actividades en clubes y cursos o cualquier otra forma positiva de ocupar el tiempo, ya que no cuentan con el apoyo y el dinero necesario. Se generan así situaciones infrahumanas aprovechadas a su vez, por los gananciosos distribuidores de droga.

Como sacerdotes y vecinos de estas barriadas humildes, sentimos la llamada evangélica de acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera, avisándoles que Dios y la Virgen les van a pedir cuentas.

Ahora escuchamos hablar de despenalizar en el derecho el consumo de sustancias. Nos preguntamos: ¿ministros y jueces conocen la situación en nuestros barrios? ¿Han dialogado con el hombre común de la villa? ¿Se han sentado a elaborar con ellos proyectos liberadores –la droga esclaviza- o simplemente se piensa en implementar recetas de otras latitudes?[2]

¿Cómo decodifican nuestros adolescentes y jóvenes el mensaje: se puede consumir libremente, por ejemplo cocaína?

Algunas propuestas



Cuando un cura se acerca y saluda a los chicos y chicas que están en los pasillos de consumo, en esos lugares de tristeza y desesperación, recibe generalmente preguntas y pedidos de este tipo: “¿Dios a mí me ama?” “¿Me voy para arriba o para abajo?” “Padre me da la bendición de Dios”. “¿No me ayuda a salir de este lugar?, no aguanto más esta vida”…

Apoyándonos en el Evangelio de Jesús nosotros creemos que cada persona es sagrada, cada una tiene una dignidad infinita, ninguna vida está de sobra.

Por eso nos resistimos a mirar esta realidad social desde los papeles de las estadísticas, desde los fríos números. Desde esta perspectiva un adolescente que comienza hoy a consumir paco, es sólo uno más. ¿Qué importancia tiene esto si no afecta a los números y estadísticas que aletargan nuestra conciencia y nuestro compromiso? Tal vez esta mirada se inquieta si los números crecen demasiado, nada más.

Nosotros queremos intentar mirar la realidad desde el corazón de Dios. Es que Dios no quiere que ninguno de sus hijitos se pierda, para todos quiere una vida plena.

Por eso sin ser expertos en la materia, aunque con cercanía diaria con esta realidad, acercamos algunas propuestas-intuiciones en base a las cuales estamos trabajando. De hecho en varias villas venimos transitando distintos caminos de prevención, recuperación y reinserción; de acuerdo con cada realidad y con las posibilidades que contamos.



Prevención



No hay que ser ingenuos, la tríada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte. Frente a esta dramática situación tenemos que tomar conciencia de que hay que realizar un trabajo de prevención sistemático y a largo plazo.

Nos parece que se trata principalmente de crear ámbitos de contención y escucha de nuestros niños, adolescentes y jóvenes -en este sentido no es menor todo lo que se haga para fortalecer a sus familias-. Ámbitos de recreación y de construcción de un proyecto real para su vida. La verdad es que se logra poco con el no a la droga sin un fuerte sí a la vida.

Muy unido al tema del consumo de droga, tal vez como una de sus grandes causales esta la falta de sentido, de un horizonte hacia el cual caminar. El aburrimiento, el tedio, el no tener que hacer, van minando la pasión por la vida y donde no hay pasión por ella, aparece la adicción. El gran trabajo de prevención nos parece que tiene que tener como eje el mostrar que la vida tiene sentido. Por eso nos parece que las adicciones son principalmente enfermedades espirituales, sin negar obviamente su dimensión biológica y psicológica.[3] Una persona espiritualmente saludable está convencida de que la vida merece vivirse, le encuentra sentido a lo que hace, tiene la “alegría de vivir”.

Nuestro país tiene una enorme deuda social. “La deuda social es también una deuda existencial de crisis de sentido de la vida: se puede pensar legítimamente que la suerte de la humanidad está en manos de quienes sepan dar razones para vivir”[4].

El sentido de la vida se adquiere por “contagio”, los valores se descubren encarnados en personas concretas, por eso, la importancia fundamental de generar en nuestros barrios líderes positivos que puedan trasmitir valores vividos por la fuerza de su testimonio.

Tenemos por otro lado que aprovechar los ámbitos que existen y que son naturalmente lugares de prevención, como por ejemplo la escuela. “La escuela es el principal mecanismo de inclusión. Quienes se van de la escuela pierden toda esperanza ya que la escuela es el lugar donde los chicos pueden elaborar un proyecto de vida y empezar a formar su identidad. En la actualidad, la deserción escolar no suele dar lugar al ingreso a un trabajo sino que lleva al joven al terreno de la exclusión social: la deserción escolar parece significar el reclutamiento, especialmente de los adolescentes, a un mundo en el que aumenta su vulnerabilidad en relación a la violencia urbana, al abuso y a la adicción a las drogas o al alcohol. Si bien la escuela puede no lograr evitar estos problemas, la misma parece constituir la última frontera en que el Estado, las familias y los adultos se hacen cargo de los jóvenes, en el que funcionan, a veces a duras penas, valores y normas vinculados a la humanidad y la ciudadanía y en el que el futuro todavía no ha muerto.” [5]

Por eso no hay que quedarse en el mero demandar cosas a la escuela en general y a los docentes en particular, sino que hay que apoyar decididamente su fundamental labor. La educación es un camino real de promoción por eso son necesarias más escuelas y mayor presupuesto para educación en los barrios más pobres de la ciudad.

Nos parece conveniente proponer la posibilidad de que se dicte una materia específica de prevención de adiciones ya desde la primaria, tal vez desde el preescolar. No nos referimos a esa prevención que explica el tipo de drogas, o como se consumen etc. Nos parece más conveniente un tipo de prevención que transmita a los chicos que tenemos vida y esta vida es sagrada y por eso tenemos que aprender a cuidarla. Hay material elaborado a partir de experiencias en zonas de alta vulnerabilidad social que se puede utilizar.[6] Si fuera necesario, la delicadeza del tema amerita un proyecto de ley en la legislatura que al aprobarse posibilite el dictado de la misma.

El abordar la tarea de la prevención de las adicciones requiere un trabajo hecho con esperanza, con la confianza audaz de que es posible crear ámbitos sanos y dichosos que ayuden a curar las heridas. “A quienes dicen ‘trastornos precoces efectos durables’ se les puede responder que los trastornos precoces provocan efectos precoces que pueden durar si el entorno social y familiar los convierte en relatos permanentes.” [7]

Mirar con esperanza esta difícil situación que vivimos en nuestros barrios nos aleja de una mirada fatalista. Por otro lado nuestra fe católica nunca dijo que algunos están predestinados a vivir bien y otros a la miseria. Nuestra fe lee esta situación como una situación de pecado que clama al cielo y que llamamos pecado social. Esta situación de injusticia se contrapone al proyecto de amor del Buen Dios. Con humildad pidamos perdón al Señor por nuestra complicidad manifestada de tantas maneras y pidámosle la gracia de poner todo lo que esté de nuestra parte para transformar esta dolorosa realidad.



Recuperación



Cuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es: ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya. Aunque sólo salvemos a uno.



Pedagogía de la presencia[8]



El primer paso es acercarse a los chicos, no esperar a que estos golpeen las puertas de nuestras instituciones. Este primer paso es a la vez una afirmación de la dignidad de estas chicas, de estos chicos, del valor sagrado de sus personas; no son vidas que ‘estan de sobra’, que molestan, o que afean nuestros barrios. Este primer paso es acercar el corazón. Corazón que se acerca es corazón que ve y se deja tocar por este doloroso grito y por eso se pone a su escucha. El hábito de la escucha no es algo común en nuestros días y es esencial para un verdadero encuentro. Si escucháramos más, seguramente el nivel de violencia que vivimos bajaría notablemente

Ponerse a la escucha no es buscar que rápidamente acaten las pautas sociales. A veces queremos que rápidamente cumplan normas, que respeten derechos para entrar en sociedad, cuando como sociedad no les hemos respetado sus derechos más elementales.

Acercarse, caminar los barrios, escuchar, encontrarse es el primer paso imprescindible.



Adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos.



La burocracia expulsa, pone trabas (excesivas entrevistas y requisitos), en definitiva pone en riesgo la vida de muchas personas. Además muchas veces la realidad de los procesos de recuperación está marcada por los números-dinero (becas por un año, ese sería el tiempo de recuperación), dejando a un segundo plano los procesos personales.

Por consiguiente teniendo en cuenta el proceso de cada persona hay que discernir que camino de recuperación proponerle: atención ambulatoria en un centro de día; internación en una comunidad terapéutica, etc.

Por otro lado es necesario adaptarse a la realidad de los más pobres. Por ejemplo se da el caso de mamás que consumen y no tiene con quién dejar a sus hijos; hay que plantearse entonces la posibilidad de que ingresen juntos en un mismo lugar.

Hay que poner el centro de nuestro esfuerzo en adaptar nuestros programas e instituciones a la realidad y no la realidad a ellos; creando ámbitos que rompan las cadenas invisibles que esclavizan a nuestros adolescentes y jóvenes.

Hoy vivimos la cultura de la imagen. De muchas maneras se busca tener cautiva nuestra mirada. Si esto se logra en gran parte se adueñan de nuestra vida.

A veces se busca transmitir la idea de que: ‘estamos trabajando fuertemente en la lucha contra la droga’. Es así que por ejemplo se abre un solo centro de recuperación para toda una ciudad y se empapela la misma para dar una buena imagen. Si se da imagen de algo que no es, que en realidad se está haciendo insuficientemente, no solo se corre el riesgo del autoengaño, sino que quedan vidas en el camino.

En relación a esto último hay una responsabilidad grande de los publicistas y de los medios de comunicación en general, valga como ejemplo este verano: Por un lado la propaganda de una bebida alcohólica en la playa que al parecer era sinónimo de plenitud y alegría, por otro lado la realidad de la violencia como consecuencia del exceso de alcohol en muchos jóvenes en la costa.

Tal vez esto sea una llamada de atención para que veamos que como sociedad estamos dejando muy solos a nuestros adolescentes y jóvenes. No les enseñamos que hacer frente al aburrimiento, la tristeza, la bronca o la soledad, etc. No les mostramos que no hay que encontrar “algo” para combatirlas sino encontrar a “alguien” con quien compartir y hablar de lo que les pasa. Hablar y compartir con “alguien” que los puede ayudar es lo contrario a la adicción.

El mundo adulto no puede ausentarse, no puede desproteger a los niños/as y adolescentes. La justicia debe proteger a esos chicos que tienen su libertad muy condicionada; prueba de ello es que dinero que consiguen va a parar a aquellos que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos. La justicia tiene que tenderle la mano a esas mamás que desesperadas no saben como ayudar a sus hijos.



Pensar en el después del camino de recuperación.



No alcanza con el pago de una beca de tratamiento. Hay jóvenes que no pueden volver a sus barrios -cerca de su casa se compra y se consume libremente droga- se da una suerte de factor cuasi-biológico que favorece la recaída en el consumo. La no conveniencia de la vuelta al barrio es señalada reiteradamente por muchas familias que los aman y acompañan. Tenemos que ir tejiendo con ellos una propuesta de real reinserción social. Desde el elemental derecho a la identidad o sea que accedan a sacar su documento hasta una salida laboral y un lugar para vivir con dignidad.

Sabemos también que muchos jóvenes que hoy están privados de su libertad han cometido delitos a causa del consumo de droga. En ese caso hay que replicar las experiencias que tratan su adicción; utilizándose así positivamente el tiempo en prisión para que al salir puedan reinsertarse en la sociedad. De alguna manera este también es un trabajo de prevención.



Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.





- José María Di Paola, Carlos Olivero, Facundo Berreta y Juan Isasmendi de la Villa 21-24 y N.H.T. Zabaleta.

- Guillermo Torre y Martín Carrozza de la Villa 31.

- Gustavo Carrara, Adolfo Benassi y Joaquín Giangreco de la Villa 1-11-14.

- Jorge Tome y Franco Punturo de la Villa 20.

- Sebastián Sury y José Nicolás Zámolo de la Villa 15.

- Pedro Baya Casal y Martín De Chiara de la Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo.

- Nibaldo Valentín Leal de la Villa 6.

- Sergio Serrese de la Villa 19.

- Enrique Evangelista de la Villa 26.

- Jorge Torres Carbonell de la Villa Rodrigo Bueno.



Equipo de Sacerdotes para las Villas de emergencia

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 25 de Marzo de 2009.



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[1] Cf. Mons. Miguel Esteban Hesayne. Jesús, el Reino y la inseguridad. Homilía del 32º domingo durante el año (9/11/ 2008)



[2] Mons. Jorge Lozano: “Hemos escuchado con preocupación a algunos funcionarios manifestándose abiertamente por la despenalización del consumo de drogas. Se argumenta que no se quiere criminalizar al adicto, ponerlo en el mismo nivel de delito que al narcotraficante. Excelente intención. Pero ¿se logra el propósito andando ese camino? ¿La legislación actual penaliza al consumidor? No. La ley 23.737 establece que cuando la tenencia es para uso personal y hay una "dependencia física o psíquica" de la sustancia, el juez puede imponer una "medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario", por lo que deja en suspenso la pena que le pudiera corresponder.

Considera al consumidor como una persona enferma (no un delincuente) y manda a proveerlo de un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. La despenalización del adicto ya está en vigencia.” Artículo periodístico publicado en el Diario La Nación sobre la posible despenalización del consumo de drogas para consumo personal. (29/12/ 2008)



[3] Nos parece muy iluminador el trabajo de López Rosende Juan Manuel. Huérfanos de amor. Trastornos psicológicos y espirituales. Editorial Dunken. Buenos Aires, 2008.



[4] CEA. Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad. (2010-2016) Nº 25



[5] Card. Jorge Mario Bergoglio S. J. Carta pastoral sobre la niñez y adolescencia en riesgo. 1/10/05





[6] Por ejemplo: Aldo Tamai- Claudia Betancour. Promoción de la Salud para niños en edad escolar. Estrategias para la prevención de adicciones y otras situaciones de riesgo en edad escolar. Editorial Guadalupe. Buenos Aires, 2007.



[7] Cyrulnik Boris. La maravilla del dolor. El sentido de la resiliencia. Granica. Buenos Aires, 2001. Pag. 92. Del mismo autor se puede leer obras como: “El amor que nos cura.”; “Los patitos feos. La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida.”



[8] Gomes Da Costa Antonio Carlos. Pedagogía de la presencia. Losada - UNICEF Argentina. Buenos Aires, 1995.