Por Ignacio Blanco, Marcelo Ciaramella,
Eduardo de la Serna *
Ante el surgimiento de temas conflictivos en la sociedad, en medio de los debates, vemos que con mucha frecuencia las voces que se atribuyen a “la Iglesia” aparecen del lado de los que se niegan a “lo nuevo”, los que tienen miedo a la libertad, los que quieren que nada cambie. Es cierto que con mucha frecuencia hay quienes quieren mostrar la “peor cara” de la Iglesia, es cierto que no siempre “lo nuevo” es “lo mejor” y que caminar caminos de libertad supone andar rumbos que a su vez nos hagan libres. Por eso, como miembros activos y plenos de la Iglesia, un grupo de curas de la diócesis de Quilmes quisiéramos formularnos algunas preguntas. No pretendemos tener todas las respuestas, pero sí creemos que interrogarnos nos ayuda a pensar con libertad y con paz.
- Ante el clima de intolerancia, y en muchos casos de actitudes verdaderamente dignas de las peores Cruzadas, movidas por preocupantes fundamentalismos bíblicos, filosóficos y antropológicos, nos preguntamos: ¿Se puede seguir afirmando que la homosexualidad es una “enfermedad”, y desde una comprensión prejuiciosa de la misma, condenar tal identidad y sus eventuales derechos civiles? ¿Cuáles serían los argumentos serios, razonables y académicos para sostener semejante afirmación?
- Ante el planteamiento de que un eventual matrimonio entre parejas del mismo sexo atenta contra la “ley natural”, nos preguntamos: ¿A qué se llama “natural” en estas discusiones? ¿No estará aquí una de las dificultades para poder clarificar este debate? “Ley natural”, “naturaleza”, “orden natural”, ¿no son expresiones a ser revisadas y actualizadas? ¿Pueden entenderse estas expresiones de manera absoluta, fijista y sin la dinámica propia de nuestra condición humana? Si en la historia de la Iglesia se consideraba “natural” el cauce de un río y se impedía canalizarlo, o se consideraba “natural” la esclavitud, ¿no estaremos ante una concepción claramente cultural? La concepción de “ley natural”, ¿no es más propia del helenismo que de la Biblia? Cuando san Pablo afirma que “es natural en el varón el pelo corto” (1 Cor 11), ¿no es ésta una concepción evidentemente cultural?
- En nuestros barrios hay muchos pibes y pibas que nacen y crecen con madres solteras, a cargo de tías y abuelas, de gente sincera que realizando la “función materna y paterna” les garantiza el afecto y el cuidado necesario para la vida. Comedores, hogares o simplemente vecinos y vecinas que hacen gratuitamente más amplia su mesa y su casa, logran que muchos chicos encuentren “familia” (la más de las veces sin su papá biológico y, a veces, hasta sin su mamá biológica). ¿No será necesario revisar el concepto burgués de “familia”, defendido detrás de slogans discriminatorios a la condición homosexual? ¿No han generado los pretendidos “sanos” matrimonios heterosexuales (“sanos” por el mero hecho de ser “hetero”) situaciones disfuncionales, abandono de hijos, abusos y violaciones a la vida?
- Se ha afirmado que se quiere cambiar “la familia”. ¿No es evidente que “la familia” ha cambiado y sigue cambiando a lo largo de la historia? El modelo que actualmente se defiende, ¿no es propio del siglo XVIII y muy diferente de las familias de las comunidades indígenas de América o de Africa? ¿La familia polígama de “Abraham, nuestro padre en la fe”, es igual a la familia ampliada en la que convivían no sólo padres, hijos, nietos, sino también esclavos y clientes, como era habitual en el imperio romano? ¿La familia patriarcal en que la mujer era tenida por “propiedad de” un varón (¿no viene de allí el término matri monium?) es igual a la familia en la que una jovencita debe cuidar a sus hermanitos mientras su mamá trabaja porque su papá los abandonó? ¿Cuál de todos estos y los muchos otros existentes en la historia sería el término adecuado para hablar de “familia”?
- Si miramos el Evangelio de Jesús, es evidente que Reino de Dios y familia son “fidelidades en conflicto” (S. Guijarro). Jesús dedica todas sus energías y entusiasmo a predicar “el reino de Dios” y relativiza de un modo claro y evidente la familia. ¿No es sorprendente que muchas veces escuchemos y leamos sobre “la familia” como una expresión unívoca y sin relación con la búsqueda de la justicia y la opción por los pobres, propia del Reino? ¿Por qué tantos y tantas “cruzados/as” católicos/as que levantan sus voces y se movilizan no lo hacen para combatir la pobreza, la injusticia, la desocupación, la falta de salud, de vivienda digna, cosas que ciertamente “atentan contra la familia”? Si para Jesús, “el reino es lo único absoluto y todo lo demás es relativo” (Pablo VI), ¿por qué no es “el reino” el grito unánime de los “cristianos” (católicos o no) de hoy?
Si la Iglesia en su historia, en su predicación y en sus enseñanzas (Magisterio) enseña que se debe obedecer ciegamente la “conciencia”, y que el ser humano “percibe y reconoce por medio de su conciencia los dictámenes de la ley divina, conciencia que tiene obligación de seguir fielmente en toda su actividad para llegar a Dios, que es su fin” (Dignitatis humanae, Nº 3), ¿es posible, a esta altura de la historia, pretender condicionar la acción de nuestros legisladores en su labor parlamentaria con concepciones propias de la cristiandad medieval, obviando su legítima libertad de conciencia en temas tan controvertidos? Es absolutamente justo y razonable poder decir una palabra y opinar, pero pretender legislar o que los legisladores “deban” seguir dictámenes eclesiásticos, ¿no es más propio de concepciones de “cristiandad” antes que de respeto y tolerancia democráticas?
- Algunas voces eclesiásticas han reclamado un “plebiscito”. Siguiendo los propios criterios y argumentos que han enarbolado, ¿se podría plebiscitar la “ley natural”? La apariencia es que consideran que en ese supuesto plebiscito saldría ganadora su posición, ¿lo propondrían, de no creerlo?, ¿aceptarían un triunfo de la posición opuesta? Si se trata de reconocimiento de “derechos de las minorías”, ¿es sensato o justo proponer semejante plebiscito? ¿Se puede plebiscitar lo que es justo?
- Si para Jesús el Reino de misericordia, justicia e inclusión de los desplazados de su pueblo estaba por encima de toda otra concepción y valores culturales de su tiempo (la familia incluida); a la luz del evangelio del Buen Samaritano (cf. Lc 10,25-37) nos preguntamos, ¿cómo podríamos considerarnos discípulos de Jesús sin conmovernos con entrañas de misericordia ante los hermanos y hermanas excluidos del camino de la vida y la igualdad ante la ley? ¿Podemos seguir “de largo” sin detenernos a escuchar lo que Dios nos está queriendo decir a través de tantos y tantas que se sienten “explotados y deprimidos” bajo un sistema discriminatorio?
En conciencia, queremos ser pastores según los sentimientos de Jesús, y estas preguntas son las que nos surgen en estos días.
Queremos ser Iglesia servidora del Reino, siempre del lado de los más pobres y sufrientes.
* Junto a otros quince sacerdotes de Quilmes y otras diócesis.
domingo, 11 de julio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
El Desafío del Paco
Es la segunda vez que publico en mi Blog un escrito que no es de mi autoría. Pero, otra vez, vale la pena. Por el texto en sí, y por lo que significa. Y los autores son los mismos...
“EL DESAFÍO DEL PACO” (Buenos Aires, 24 de junio de 2010)
“En nuestras obras, nuestro pueblo sabe que comprendemos su dolor.” San Alberto Hurtado.
En primer lugar quiero, en nombre del Equipo de Sacerdotes para las Villas de emergencia, agradecerles su participación. Esta conmemoración ha reunido a personas de distintas procedencias, partidos políticos, y posición respecto al tema que nos convoca. Han venido personas que trabajan en los tres poderes del Estado, ya sea a nivel nacional como local, representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil, de los Organismos del Estado que abordan las políticas de Drogas y Trabajadores de los medios de comunicación social. También participan Voluntarios, Familiares, Chicos y 1Chicas en tratamiento en el “Hogar de Cristo”, nuestro centro de recuperación. Nos hemos reunido en este colegio de Don Bosco, para pedirle a este gran santo que nos contagie su mística de cuidado de los niños y jóvenes más pobres y vulnerables. La verdad es que tenemos que reconocer con humildad y dolor que el mundo de los adultos abandonó a los chicos en situación de pobreza y los dejó en manos de “aquellos 2que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos.” Vivir nuestra misión en las Villas y la experiencia que nos ha dado el “Hogar de Cristo” nos animan a transmitirles algunas convicciones que consideramos pueden ser útiles para enfrentar el desafío que el Paco presenta a nuestra Sociedad. Es importante que quede claro, no estamos hablando de las drogas en general, sino del paco en nuestras Villas.
Hace pocos días, con el equipo de curas de las villas estábamos comentando la película “Casas de Fuego” de Juan Bautista Stagnaro, que narra la epopeya del Dr. Salvador Mazza en su lucha contra el mal de Chagas. En ella aparece una carta que el Dr. Carlos Chagas envió al mismo Dr. Mazza en 1928. Agobiado por el peso del mal, le decía:
"Si desea investigar esta enfermedad, tendrá todos los gobiernos en contra. A veces pienso que más vale ocuparse de crustáceos y batracios que no despiertan la alarma de nadie"
Nos dio que hablar. El Dr. Chagas veía lo difícil que sería encontrar la salida del Mal. Todas las medidas sanitarias resultaban insuficientes frente a las dimensiones del problema. Esa enfermedad no se solucionaba simplemente con una vacuna, o un medicamento. Por cada enfermo del Mal que aparecía, detrás había una familia viviendo por debajo de la línea de pobreza, en ranchos precarios de barro y de paja. Toda la política social del país y las provincias debían acompañar a la política sanitaria. De lo contrario no habría solución. El Mal de Chagas, no era más que el doloroso síntoma de una enfermedad más profunda.
Estamos convencidos que cuando hablamos del Paco estamos hablando de un fenómeno de naturaleza similar. Si el Mal de Chagas es una ventana que exhibe la pobreza del interior de nuestro país, entonces el Paco denuncia la miseria de las grandes periferias urbanas. Hoy se escucha que el Paco llegó a la clase media y alta pero sin embargo no es tan así. Otras clases podrán consumir paco, podrán venir a la villa para hacerlo, podrá tratarse de la misma sustancia comprada en el mismo lugar. Pero el paco será entonces simplemente una droga. En nuestros barrios es mucho más… Cuando el hospital no está preparado para recibir a los chicos, cuando las posibilidades de internación están todas demasiado lejos, cuando no se tienen los documentos y no se puede hacer casi ningún trámite, cuando en la escuela ya no hay lugar para ellos, cuando el mundo de trabajo les resulta esquivo, cuando la justicia es solo el organismo que los inculpa por las consecuencias del consumo, cuando el único sitio que los recibe es la calle, cuando no hay esperanzas, entonces estamos frente al paco más terrible. No importa tanto si el paco es lo que queda de la cocaína o si no se sabe bien que es, lo más terrible es que hace explotar la marginalidad. El paco es un rostro nuevo de la exclusión, más sangriento. Entender esto es el principio de la solución. Porque si no lo captamos seguiremos pensando que con las respuestas que tenemos alcanza. No basta con los dispositivos existentes. Nadie que entienda el problema del paco en estos barrios podrá pensar que un tratamiento de recuperación puede solucionar el problema. Cuando los chicos y chicas de nuestros barrios regresan de un tratamiento se vuelven a encontrar inmersos en un mundo donde se puede consumir de día y de noche, no encuentran lugar donde no se huela o no se sienta la droga, los amigos de toda la vida siguen viviendo al lado, siguen parando en el mismo pasillo y viviendo del mismo modo, no encuentran trabajo, se encierran o deambulan, y el final va apareciendo con la fuerza de una fatalidad, sin una propuesta de vida la muerte aparece como ineludible… Para que se recuperen estos chicos hay que 3cambiar también el mundo a su alrededor.
Hablamos del paco y centramos nuestra atención en los Organismos que se ocupan de la drogodependencia. Pensamos en la Sedronar, en la Coordinación de adicciones del Gobierno de la Ciudad, en las decenas de Comunidades Terapéuticas, el Cenareso y en el Payda… Evidentemente, son los primeros que deben entender que estamos frente algo nuevo y que es necesario adaptarse; pero nadie con experiencia puede pensar que allí podrá encontrarse la respuesta. La exclusión se enfrenta haciendo lugar en la sociedad. Sin lugar en el mundo no hay recuperación posible.
En el “Hogar de Cristo”, nuestro modesto centro de recuperación barrial, nos encontramos a diario con esta realidad. Cuando caminamos por la villa, o vamos a buscar a los chicos y chicas en situación de consumo, vemos que lo más común es que piensen que ya no pueden cambiar. Sienten que todas las puertas están demasiado lejos. Que si tienen suerte y pueden empezar un tratamiento, difícilmente lo puedan terminar, y que si lo hacen es casi imposible que puedan mantenerse limpios cuando al ser dados de alta vuelven a la villa. Como no consiguen trabajo, debemos inventarlo; hacer cosas que deberían poder hacer por si mismos, abrir las puertas que la sociedad fue cerrando. Creemos que debería haber más centros así, como el Hogar de Cristo en todos los barrios. Pistas de aterrizaje desde donde los adictos puedan entusiasmarse con la recuperación y ver que es posible, puedan prepararse para un tratamiento y llegar de vuelta cuando lo terminan para organizar la vida. Centros que vayan a buscar a los pibes y no esperar a que aparezcan, porque es muchas veces nuestra ineficacia o lentitud lo que hace que descrean de las respuestas que podemos darles. Centros que reconstruyan la historia de los pibes, despedazada, hecha trizas, fragmentos de intentos, tratamientos e internaciones. Centros que le den unidad a la lucha, que hagan sentir que la misma vida es la recuperación, y que tiene sentido pelearla. El camino de la inserción para cualquier persona pobre de nuestros barrios, es largo y trabajoso, y con sendas que se pierden en el laberinto de la burocracia. Si es así para cualquiera, cuanto más difícil para este grupo marginal que presenta un alto hándicap debido a las consecuencias del consumo de sustancias, y a la larga cadena de ausencias: alimentación, salud, vivienda, trabajo, paz, integración. Reconocer el fracaso es la puerta de la salvación. Sin tomar conciencia del lugar exacto donde estamos parados con respecto al problema es imposible trazar caminos verdaderos. Por eso estamos convencidos que es necesario un exhaustivo examen de conciencia en todos los niveles. Los medios de comunicación, el empresariado, los organismos de gobierno, el poder judicial, las Organizaciones de la sociedad civil, los hospitales, la iglesia… nadie puede pensar “a mi no me toca” porque hacer lugar es responsabilidad de todos.
Como indicábamos en nuestro documento “La droga en la villas despenalizada de hecho”, en la villa los chicos se drogan en cualquier lado, en cualquier momento. Familias enteras se destruyen por esta causa, la muerte violenta es moneda corriente, cosa de todos los días. Madres desesperadas que ven que sus hijos se van muriendo de a poco. Que recorren defensorías, asesorías, organismos de gobierno, tratando de mantener encendida la esperanza, imaginando que un día serán escuchadas, y recibiendo en cambio la sordera de un Estado ausente, que los abandonó a su suerte. Siguen esperando ser escuchadas…
Cuando decimos “Estado ausente” queremos que se entienda bien. Hay muchos Médicos, Abogados, Trabajadores Sociales, Psicólogos, etc. que trabajan en el Estado y lo hacen de manera excelente, mucho más allá de su deber y es justo reconocer su labor. Pero al mismo tiempo, el Estado como Organismo esta ausente en el tema que hoy nos convoca. Esto no quiere decir que no se haga nada en materia de prevención y asistencia de la drogodependencia en general, sino que, lo que se hace en cuando al “desafío del paco” es tan desarticulado e insignificante como enfrentar a un elefante enfurecido con una gomera. Reconocer esto es el principio de la solución, que nadie se enoje. Mientras tanto se discute la despenalización, que dejaría de lado la única herramienta actual que obliga al Estado a intervenir frente a tamaña inacción. Esta discusión para nosotros pertenece a las últimas páginas de un libro. Todavía en nuestros barrios no se han escrito las primeras; ya que muchos de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestras villas no viven sino que sobreviven y muchas veces la oferta de la droga les llega antes que un ambiente dichoso y sano para jugar, llega antes que la escuela, o llega antes que un lugar para aprender un oficio y poder tener un trabajo digno. Se acortan así las posibilidades de darle un sentido positivo a la vida. Por consiguiente más necesario que obligar al adicto a hacer tratamiento es obligar al Estado a hacerse cargo. La despenalización, las leyes, los fallos, los programas de educación y prevención, todo parece construido desde la clase acomodada. Pero para legislar, juzgar y obrar desde los pobres es necesario escucharlos, ya que desde su experiencia de la vida, que no es la que nosotros tenemos, perciben cosas que nosotros no percibimos.
Hace poco nos tocó en el Hogar de Cristo, acompañar a una mamá muy joven que no podía con su hijo, un adicto al paco que delinquía para consumir. Cuando la señora vio que el pibe hacía cosas malas, que duraría poco, que se estaba hundiendo su familia, y que sus otros hijos empezaban a imitarlo, comenzó un largo camino. Visitó defensorías, asesorías y organismos judiciales. Durante dos años trató que alguien escuchara su voz. El pibe no quería cambiar, pero en su adicción estaba arrastrando a toda la familia a la ruina. Se llevó la puerta de su casa, las ventanas, electrodomésticos, la ropa de todos. Lastimó a sus hermanos y a sus vecinos. Dos años de tragedia recorriendo lugares con la única esperanza de ser escuchada, que un juez dispusiera la internación de su hijo, aunque él no quisiera, porque ella prefería verlo internado a verlo en un cajón. Y ocurrió lo peor, al pibe lo mataron. Cuando hacíamos la misa de difuntos, ella entre lágrimas reconocía: Si me hubieran escuchado, no lo se, pero tal vez hoy no estaría muerto. Las paradojas del destino, tuvo que llevar el certificado de defunción al mismo juez que durante dos años no le prestó atención a su reclamo. Sólo Dios sabe cuantos casos así hay en nuestros barrios, nosotros damos testimonio de que son muchos. Por eso, vemos que para que nuestra legislación tenga en cuenta a los pobres, incluso para juzgar o para armar las instituciones, el primer paso indispensable es la escucha.
La escucha es apertura, lo contrario a las cerrazones dogmáticas de la ideología. Urge ponerla en práctica en este campo en que los extremos ideológicos coinciden en una falsa concepción de la libertad. Parece un sarcasmo, en los volquetes de la villa, entre la basura, hay chiquitos de diez, o tal vez menos años consumiendo paco. Hay nenas de catorce prostituyéndose, por la misma causa. Les preguntan si se quieren recuperar, los mismos que obligan a sus hijos que tienen la misma edad a ir a la escuela, al médico o al dentista. A ellos les preguntan. En nombre de la libertad, piensan que llevarlos a un hogar contra su voluntad es represión, y no entienden que la droga los hiere justamente en la libertad. Hay que vivir en la villa para escuchar su llanto, suele ser de noche, cuando llueve, cuando hace frío, cuando tienen hambre, cuando todas las dependencias del estado están cerradas. Ahí piden que se los ayude, que necesitan un hogar, recuperarse.
Hace pocos días, un pibe de nuestro Hogar de Cristo que ya intentó un montón de internaciones sin poder aguantar tres días en ninguna, estaba pensando en suicidarse. “Ya lo probé todo, y no puedo aguantar ni un poquito – decía – no me da el cuero para cambiar, lo mejor es que me vaya”. Pero se iluminó, se le ocurrió escribir una carta al juez para que por favor lo internaran en un lugar cerrado, del que no se pudiera ir. Pedía que lo medicaran si se ponía muy loco por la abstinencia. Narraba con claridad su experiencia, y entendía que necesitaba poner entre paréntesis su voluntad por un tiempo. El que interna por internar, para sacar del medio, para que el pibe no moleste; y el que no interna cuando hace falta, ambos están lejos de entender a los pibes del paco. Sólo escuchando podremos superar las antinomias ideológicas. En esta materia están de sobra. La escucha es apertura que vence a la cerrazón. Los errores de la cerrazón se pagan demasiado caros.
Nos detenemos a pensar lo que se pierde si no vemos el problema y tomamos el toro por las astas. Pierden los adictos que terminan arrastrando una vida hecha girones que habitualmente termina antes de tiempo y de modo violento; pierden sus familias, sus padres que hasta llegan a abandonar el trabajo para cuidar la casa y lo poco que tienen para protegerlo de su adicto, los hermanitos que abandonan la escuela cuando el adicto les vendió los libros, delantal y zapatillas. Alcanza mirar el Calvario que viven a diario las Madres del Paco, y todas las madres y padres, que aunque no estén organizados, recorren a diario el vía crucis de la adicción. Pierden también los hijos de los adictos – casi todos tienen hijos – que quedan expuestos a la intemperie, que muchas veces son vendidos, olvidados, abandonados en noches de gira; pierde el barrio, víctima 5
de violencias demenciales, de robos reiterados, de muertes. Cada tanto, pierde también el resto de la sociedad, cuando – cada vez más – lo peor de este mundo perverso sale del su encierro y toca a alguien de afuera, entonces la sangre tiñe las rotativas de los diarios y el tema ocupa primeras planas. Pierde el que vende, que termina enganchado, o sus hijos. Pierde el que compra, la vida. Pierde el que trabaja, el que no tiene nada que ver en el asunto, pierde el que está sano. Pierde el Estado que gasta los dineros públicos, debe hacerlo, pero no le encuentra la vuelta. Pierde la Patria, pierde a sus hijos, se está desangrando.
Con el paco perdemos todos, es mejor que nos ocupemos. Si la comunidad entera no asume su responsabilidad, esto va a resultar demasiado caro. Cuando decimos “comunidad entera” estamos incluyendo a los chicos y chicas en recuperación… ellos y ellas son los jugadores esenciales en este difícil partido. Pensábamos en un paradigma, el de la lucha contra la discriminación de personas con capacidades diferentes. Aun cuando falta mucho, la sociedad avanzó bastante en la conciencia del problema, y en muchas esquinas de nuestra ciudad hay rampas para las sillas de ruedas, en los colectivos asientos, en las oficinas y dependencias baños. La comunidad indica de este modo que se adapta para hacer lugar a personas con capacidades diferentes. Cambiar para hacer lugar, es posible porque reconocemos el problema.
La lucha contra el paco debe ser causa nacional porque es la lucha contra la exclusión. Vemos que es el mejor modo de celebrar el Bicentenario. Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.
Equipo de Sacerdotes
para las Villas de Emergencia
(Arzobispado de Buenos Aires)
INVITACIÓN: Los convocamos a participar de una Jornada de Trabajo para darle continuidad al encuentro de hoy… será el próximo 18 de agosto desde las 14 hs. en Monteagudo 862 (Centro San Alberto Hurtado del “Hogar de Cristo”). Durante la misma presentaremos el mural del polideportivo donde los chicos del Hogar han plasmado con imágenes fuertes y elocuentes “el camino de consumo y el camino de recuperación”.
“EL DESAFÍO DEL PACO” (Buenos Aires, 24 de junio de 2010)
“En nuestras obras, nuestro pueblo sabe que comprendemos su dolor.” San Alberto Hurtado.
En primer lugar quiero, en nombre del Equipo de Sacerdotes para las Villas de emergencia, agradecerles su participación. Esta conmemoración ha reunido a personas de distintas procedencias, partidos políticos, y posición respecto al tema que nos convoca. Han venido personas que trabajan en los tres poderes del Estado, ya sea a nivel nacional como local, representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil, de los Organismos del Estado que abordan las políticas de Drogas y Trabajadores de los medios de comunicación social. También participan Voluntarios, Familiares, Chicos y 1Chicas en tratamiento en el “Hogar de Cristo”, nuestro centro de recuperación. Nos hemos reunido en este colegio de Don Bosco, para pedirle a este gran santo que nos contagie su mística de cuidado de los niños y jóvenes más pobres y vulnerables. La verdad es que tenemos que reconocer con humildad y dolor que el mundo de los adultos abandonó a los chicos en situación de pobreza y los dejó en manos de “aquellos 2que no les importa nada de sus vidas y les ponen veneno en sus manos.” Vivir nuestra misión en las Villas y la experiencia que nos ha dado el “Hogar de Cristo” nos animan a transmitirles algunas convicciones que consideramos pueden ser útiles para enfrentar el desafío que el Paco presenta a nuestra Sociedad. Es importante que quede claro, no estamos hablando de las drogas en general, sino del paco en nuestras Villas.
Hace pocos días, con el equipo de curas de las villas estábamos comentando la película “Casas de Fuego” de Juan Bautista Stagnaro, que narra la epopeya del Dr. Salvador Mazza en su lucha contra el mal de Chagas. En ella aparece una carta que el Dr. Carlos Chagas envió al mismo Dr. Mazza en 1928. Agobiado por el peso del mal, le decía:
"Si desea investigar esta enfermedad, tendrá todos los gobiernos en contra. A veces pienso que más vale ocuparse de crustáceos y batracios que no despiertan la alarma de nadie"
Nos dio que hablar. El Dr. Chagas veía lo difícil que sería encontrar la salida del Mal. Todas las medidas sanitarias resultaban insuficientes frente a las dimensiones del problema. Esa enfermedad no se solucionaba simplemente con una vacuna, o un medicamento. Por cada enfermo del Mal que aparecía, detrás había una familia viviendo por debajo de la línea de pobreza, en ranchos precarios de barro y de paja. Toda la política social del país y las provincias debían acompañar a la política sanitaria. De lo contrario no habría solución. El Mal de Chagas, no era más que el doloroso síntoma de una enfermedad más profunda.
Estamos convencidos que cuando hablamos del Paco estamos hablando de un fenómeno de naturaleza similar. Si el Mal de Chagas es una ventana que exhibe la pobreza del interior de nuestro país, entonces el Paco denuncia la miseria de las grandes periferias urbanas. Hoy se escucha que el Paco llegó a la clase media y alta pero sin embargo no es tan así. Otras clases podrán consumir paco, podrán venir a la villa para hacerlo, podrá tratarse de la misma sustancia comprada en el mismo lugar. Pero el paco será entonces simplemente una droga. En nuestros barrios es mucho más… Cuando el hospital no está preparado para recibir a los chicos, cuando las posibilidades de internación están todas demasiado lejos, cuando no se tienen los documentos y no se puede hacer casi ningún trámite, cuando en la escuela ya no hay lugar para ellos, cuando el mundo de trabajo les resulta esquivo, cuando la justicia es solo el organismo que los inculpa por las consecuencias del consumo, cuando el único sitio que los recibe es la calle, cuando no hay esperanzas, entonces estamos frente al paco más terrible. No importa tanto si el paco es lo que queda de la cocaína o si no se sabe bien que es, lo más terrible es que hace explotar la marginalidad. El paco es un rostro nuevo de la exclusión, más sangriento. Entender esto es el principio de la solución. Porque si no lo captamos seguiremos pensando que con las respuestas que tenemos alcanza. No basta con los dispositivos existentes. Nadie que entienda el problema del paco en estos barrios podrá pensar que un tratamiento de recuperación puede solucionar el problema. Cuando los chicos y chicas de nuestros barrios regresan de un tratamiento se vuelven a encontrar inmersos en un mundo donde se puede consumir de día y de noche, no encuentran lugar donde no se huela o no se sienta la droga, los amigos de toda la vida siguen viviendo al lado, siguen parando en el mismo pasillo y viviendo del mismo modo, no encuentran trabajo, se encierran o deambulan, y el final va apareciendo con la fuerza de una fatalidad, sin una propuesta de vida la muerte aparece como ineludible… Para que se recuperen estos chicos hay que 3cambiar también el mundo a su alrededor.
Hablamos del paco y centramos nuestra atención en los Organismos que se ocupan de la drogodependencia. Pensamos en la Sedronar, en la Coordinación de adicciones del Gobierno de la Ciudad, en las decenas de Comunidades Terapéuticas, el Cenareso y en el Payda… Evidentemente, son los primeros que deben entender que estamos frente algo nuevo y que es necesario adaptarse; pero nadie con experiencia puede pensar que allí podrá encontrarse la respuesta. La exclusión se enfrenta haciendo lugar en la sociedad. Sin lugar en el mundo no hay recuperación posible.
En el “Hogar de Cristo”, nuestro modesto centro de recuperación barrial, nos encontramos a diario con esta realidad. Cuando caminamos por la villa, o vamos a buscar a los chicos y chicas en situación de consumo, vemos que lo más común es que piensen que ya no pueden cambiar. Sienten que todas las puertas están demasiado lejos. Que si tienen suerte y pueden empezar un tratamiento, difícilmente lo puedan terminar, y que si lo hacen es casi imposible que puedan mantenerse limpios cuando al ser dados de alta vuelven a la villa. Como no consiguen trabajo, debemos inventarlo; hacer cosas que deberían poder hacer por si mismos, abrir las puertas que la sociedad fue cerrando. Creemos que debería haber más centros así, como el Hogar de Cristo en todos los barrios. Pistas de aterrizaje desde donde los adictos puedan entusiasmarse con la recuperación y ver que es posible, puedan prepararse para un tratamiento y llegar de vuelta cuando lo terminan para organizar la vida. Centros que vayan a buscar a los pibes y no esperar a que aparezcan, porque es muchas veces nuestra ineficacia o lentitud lo que hace que descrean de las respuestas que podemos darles. Centros que reconstruyan la historia de los pibes, despedazada, hecha trizas, fragmentos de intentos, tratamientos e internaciones. Centros que le den unidad a la lucha, que hagan sentir que la misma vida es la recuperación, y que tiene sentido pelearla. El camino de la inserción para cualquier persona pobre de nuestros barrios, es largo y trabajoso, y con sendas que se pierden en el laberinto de la burocracia. Si es así para cualquiera, cuanto más difícil para este grupo marginal que presenta un alto hándicap debido a las consecuencias del consumo de sustancias, y a la larga cadena de ausencias: alimentación, salud, vivienda, trabajo, paz, integración. Reconocer el fracaso es la puerta de la salvación. Sin tomar conciencia del lugar exacto donde estamos parados con respecto al problema es imposible trazar caminos verdaderos. Por eso estamos convencidos que es necesario un exhaustivo examen de conciencia en todos los niveles. Los medios de comunicación, el empresariado, los organismos de gobierno, el poder judicial, las Organizaciones de la sociedad civil, los hospitales, la iglesia… nadie puede pensar “a mi no me toca” porque hacer lugar es responsabilidad de todos.
Como indicábamos en nuestro documento “La droga en la villas despenalizada de hecho”, en la villa los chicos se drogan en cualquier lado, en cualquier momento. Familias enteras se destruyen por esta causa, la muerte violenta es moneda corriente, cosa de todos los días. Madres desesperadas que ven que sus hijos se van muriendo de a poco. Que recorren defensorías, asesorías, organismos de gobierno, tratando de mantener encendida la esperanza, imaginando que un día serán escuchadas, y recibiendo en cambio la sordera de un Estado ausente, que los abandonó a su suerte. Siguen esperando ser escuchadas…
Cuando decimos “Estado ausente” queremos que se entienda bien. Hay muchos Médicos, Abogados, Trabajadores Sociales, Psicólogos, etc. que trabajan en el Estado y lo hacen de manera excelente, mucho más allá de su deber y es justo reconocer su labor. Pero al mismo tiempo, el Estado como Organismo esta ausente en el tema que hoy nos convoca. Esto no quiere decir que no se haga nada en materia de prevención y asistencia de la drogodependencia en general, sino que, lo que se hace en cuando al “desafío del paco” es tan desarticulado e insignificante como enfrentar a un elefante enfurecido con una gomera. Reconocer esto es el principio de la solución, que nadie se enoje. Mientras tanto se discute la despenalización, que dejaría de lado la única herramienta actual que obliga al Estado a intervenir frente a tamaña inacción. Esta discusión para nosotros pertenece a las últimas páginas de un libro. Todavía en nuestros barrios no se han escrito las primeras; ya que muchos de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestras villas no viven sino que sobreviven y muchas veces la oferta de la droga les llega antes que un ambiente dichoso y sano para jugar, llega antes que la escuela, o llega antes que un lugar para aprender un oficio y poder tener un trabajo digno. Se acortan así las posibilidades de darle un sentido positivo a la vida. Por consiguiente más necesario que obligar al adicto a hacer tratamiento es obligar al Estado a hacerse cargo. La despenalización, las leyes, los fallos, los programas de educación y prevención, todo parece construido desde la clase acomodada. Pero para legislar, juzgar y obrar desde los pobres es necesario escucharlos, ya que desde su experiencia de la vida, que no es la que nosotros tenemos, perciben cosas que nosotros no percibimos.
Hace poco nos tocó en el Hogar de Cristo, acompañar a una mamá muy joven que no podía con su hijo, un adicto al paco que delinquía para consumir. Cuando la señora vio que el pibe hacía cosas malas, que duraría poco, que se estaba hundiendo su familia, y que sus otros hijos empezaban a imitarlo, comenzó un largo camino. Visitó defensorías, asesorías y organismos judiciales. Durante dos años trató que alguien escuchara su voz. El pibe no quería cambiar, pero en su adicción estaba arrastrando a toda la familia a la ruina. Se llevó la puerta de su casa, las ventanas, electrodomésticos, la ropa de todos. Lastimó a sus hermanos y a sus vecinos. Dos años de tragedia recorriendo lugares con la única esperanza de ser escuchada, que un juez dispusiera la internación de su hijo, aunque él no quisiera, porque ella prefería verlo internado a verlo en un cajón. Y ocurrió lo peor, al pibe lo mataron. Cuando hacíamos la misa de difuntos, ella entre lágrimas reconocía: Si me hubieran escuchado, no lo se, pero tal vez hoy no estaría muerto. Las paradojas del destino, tuvo que llevar el certificado de defunción al mismo juez que durante dos años no le prestó atención a su reclamo. Sólo Dios sabe cuantos casos así hay en nuestros barrios, nosotros damos testimonio de que son muchos. Por eso, vemos que para que nuestra legislación tenga en cuenta a los pobres, incluso para juzgar o para armar las instituciones, el primer paso indispensable es la escucha.
La escucha es apertura, lo contrario a las cerrazones dogmáticas de la ideología. Urge ponerla en práctica en este campo en que los extremos ideológicos coinciden en una falsa concepción de la libertad. Parece un sarcasmo, en los volquetes de la villa, entre la basura, hay chiquitos de diez, o tal vez menos años consumiendo paco. Hay nenas de catorce prostituyéndose, por la misma causa. Les preguntan si se quieren recuperar, los mismos que obligan a sus hijos que tienen la misma edad a ir a la escuela, al médico o al dentista. A ellos les preguntan. En nombre de la libertad, piensan que llevarlos a un hogar contra su voluntad es represión, y no entienden que la droga los hiere justamente en la libertad. Hay que vivir en la villa para escuchar su llanto, suele ser de noche, cuando llueve, cuando hace frío, cuando tienen hambre, cuando todas las dependencias del estado están cerradas. Ahí piden que se los ayude, que necesitan un hogar, recuperarse.
Hace pocos días, un pibe de nuestro Hogar de Cristo que ya intentó un montón de internaciones sin poder aguantar tres días en ninguna, estaba pensando en suicidarse. “Ya lo probé todo, y no puedo aguantar ni un poquito – decía – no me da el cuero para cambiar, lo mejor es que me vaya”. Pero se iluminó, se le ocurrió escribir una carta al juez para que por favor lo internaran en un lugar cerrado, del que no se pudiera ir. Pedía que lo medicaran si se ponía muy loco por la abstinencia. Narraba con claridad su experiencia, y entendía que necesitaba poner entre paréntesis su voluntad por un tiempo. El que interna por internar, para sacar del medio, para que el pibe no moleste; y el que no interna cuando hace falta, ambos están lejos de entender a los pibes del paco. Sólo escuchando podremos superar las antinomias ideológicas. En esta materia están de sobra. La escucha es apertura que vence a la cerrazón. Los errores de la cerrazón se pagan demasiado caros.
Nos detenemos a pensar lo que se pierde si no vemos el problema y tomamos el toro por las astas. Pierden los adictos que terminan arrastrando una vida hecha girones que habitualmente termina antes de tiempo y de modo violento; pierden sus familias, sus padres que hasta llegan a abandonar el trabajo para cuidar la casa y lo poco que tienen para protegerlo de su adicto, los hermanitos que abandonan la escuela cuando el adicto les vendió los libros, delantal y zapatillas. Alcanza mirar el Calvario que viven a diario las Madres del Paco, y todas las madres y padres, que aunque no estén organizados, recorren a diario el vía crucis de la adicción. Pierden también los hijos de los adictos – casi todos tienen hijos – que quedan expuestos a la intemperie, que muchas veces son vendidos, olvidados, abandonados en noches de gira; pierde el barrio, víctima 5
de violencias demenciales, de robos reiterados, de muertes. Cada tanto, pierde también el resto de la sociedad, cuando – cada vez más – lo peor de este mundo perverso sale del su encierro y toca a alguien de afuera, entonces la sangre tiñe las rotativas de los diarios y el tema ocupa primeras planas. Pierde el que vende, que termina enganchado, o sus hijos. Pierde el que compra, la vida. Pierde el que trabaja, el que no tiene nada que ver en el asunto, pierde el que está sano. Pierde el Estado que gasta los dineros públicos, debe hacerlo, pero no le encuentra la vuelta. Pierde la Patria, pierde a sus hijos, se está desangrando.
Con el paco perdemos todos, es mejor que nos ocupemos. Si la comunidad entera no asume su responsabilidad, esto va a resultar demasiado caro. Cuando decimos “comunidad entera” estamos incluyendo a los chicos y chicas en recuperación… ellos y ellas son los jugadores esenciales en este difícil partido. Pensábamos en un paradigma, el de la lucha contra la discriminación de personas con capacidades diferentes. Aun cuando falta mucho, la sociedad avanzó bastante en la conciencia del problema, y en muchas esquinas de nuestra ciudad hay rampas para las sillas de ruedas, en los colectivos asientos, en las oficinas y dependencias baños. La comunidad indica de este modo que se adapta para hacer lugar a personas con capacidades diferentes. Cambiar para hacer lugar, es posible porque reconocemos el problema.
La lucha contra el paco debe ser causa nacional porque es la lucha contra la exclusión. Vemos que es el mejor modo de celebrar el Bicentenario. Por último ponemos bajo la protección y el cuidado de la Virgen de Luján, Madre de nuestro Pueblo, a las familias que en nuestros barrios sufren el flagelo de la droga.
Equipo de Sacerdotes
para las Villas de Emergencia
(Arzobispado de Buenos Aires)
INVITACIÓN: Los convocamos a participar de una Jornada de Trabajo para darle continuidad al encuentro de hoy… será el próximo 18 de agosto desde las 14 hs. en Monteagudo 862 (Centro San Alberto Hurtado del “Hogar de Cristo”). Durante la misma presentaremos el mural del polideportivo donde los chicos del Hogar han plasmado con imágenes fuertes y elocuentes “el camino de consumo y el camino de recuperación”.
miércoles, 16 de junio de 2010
Matrimonio Civil entre Personas del Mismo Sexo III
Hay 4 amigos en un bar y se escucha, al pasar, esta conversación:
- Te dije que este Verón es medio maricón…
- Por lo menos ahora se va a poder casar
- No creo que pase de Senado…
- Yo pensaba lo mismo, sin embargo…
- ¿Pero vos estás a favor?
- ¿De qué?
- De que se casen los putos
- Sé respetuoso…
- Bueno, que se casen dos tipos o dos minas.
- ¿Te referís al matrimonio civil entre personas del mismo sexo?
- El matrimonio homosexual, qué tanta vuelta
- No es lo mismo. Nadie te pregunta tu orientación sexual para casarte. “Homos” y “heteros” se pueden casar, hoy en día, pero con una persona de sexo diferente…
- Entonces los homosexuales ya se pueden casar. ¿Para qué joden?.
- Porque quieren poder casarse con las personas que ellos elijan.
- ¿Y para qué eligen que le gusten las personas del mismo sexo?
- Me parece que eso no se elige, y por eso se habla de orientación sexual.
- ¿Vos me decís que ellos no eligen ser homosexuales?
- Me parece que no. Estudios actuales parecen concluir eso. De la misma manera los heterosexuales…
- Pará un poquito. ¿Vos decís que yo no elegí acostarme con la minita de anoche?.
- Yo no dije eso. Vos no elegiste que te atraigan las mujeres, pero sí podés elegir tus conductas.
- ¿Pero no te da asco que se acuesten dos tipos?
- Dos tipos me daría asco, pero dos minusas…
- Loco, en el fondo sabemos que no es normal.
- ¿Y qué es lo normal?
- Quiero decir que no es natural
- ¿Y qué es lo natural?
- Dos personas de sexo diferente “encastran” por decirlo de un modo fino…
- ¿Todo el tiempo?
- No, cuando quieren o cuando pueden.
- ¿Para vos el matrimonio es una institución para “personas que encastran”?
- Es para darle estabilidad a los hijos. Y los hijos se pueden tener “encastrando”, para seguir con tu metáfora.
- Entonces las personas estériles no deberían poder casarse. Y las mujeres después de la menopausia, tampoco. Habría que modificar el Código Civil.
- Vos sabés a lo que me refiero…
- No, la verdad que no.
- El matrimonio entre varón y mujer es una institución natural, siempre fue así.
- ¿Quién lo dice?
- La realidad
- Si hay personas del mismo sexo que se quieren casar, y ya hay países donde sucede, la realidad no lo dice.
- La historia.
- A lo largo de la historia siempre hubo personas con orientación homosexual.
- Pero son minoría.
- ¿Y qué? ¿Sólo tienen derecho las mayorías?
- Pero Dios lo quiso así.
- ¿Y cuándo te lo dijo a vos?
- Está en la Biblia…
- Hay biblistas que hacen una exégesis seria, y advierten que no se puede llegar a esa conclusión.
- Esperen. Por lo menos vamos a estar de acuerdo en que no pueden adoptar hijos.
- ¿Por qué?
- ¿Qué querés, que le arruinen la vida?
- ¿Y por qué se la van a arruinar?
- Porque son unos pervertidos, unos degenerados…
- ¿Quiénes?
- ¡Los homosexuales!
- ¿Y en qué te basas para decir eso? ¿Cuántos conocés? ¿Por qué creés que el homosexual es pervertido por ser homosexual, y cuando un heterosexual es pervertido no está vinculado con su orientación sexual?
- Pero se besan en la calle, no les importa nada.
- ¿Y vos no besas a tu novia en la calle?
- Pero es distinto
- ¿Por qué?
- Porque ver dos trolos me da arcadas…
- Y hay chicos a los que la sopa les da arcadas. ¿Qué tiene que ver tu vómito con el tema?
- Ponete a pensar: si tu hijo va a la casa de un compañero con padres homosexuales, y ellos se empiezan a tocar…
- ¿¡¿Por qué se van a empezar a tocar?!? En el caso de que lo hagan, me molestaría. Pero también me parecería desubicado que se “toquen” padres heterosexuales de otro compañerito delante de mi hijo. Además, les doy otro dato: hoy por hoy las personas de orientación homosexual ya pueden adoptar legalmente; el problema es que lo pueden hacer como solteros, y el niño o la niña quedan desprotegidos porque la pareja de su adoptante no puede darle obra social, herencia, etc.
- Para mí no hay que permitir que se casen.
- Yo creo que se pueden juntar, que hay que reconocerles algunos derechos, pero que no se llame matrimonio.
- Para mí está bien el matrimonio, pero no deberían adoptar.
- Yo estoy de acuerdo con el matrimonio y la adopción.
- Te dije que este Verón es medio maricón…
- Por lo menos ahora se va a poder casar
- No creo que pase de Senado…
- Yo pensaba lo mismo, sin embargo…
- ¿Pero vos estás a favor?
- ¿De qué?
- De que se casen los putos
- Sé respetuoso…
- Bueno, que se casen dos tipos o dos minas.
- ¿Te referís al matrimonio civil entre personas del mismo sexo?
- El matrimonio homosexual, qué tanta vuelta
- No es lo mismo. Nadie te pregunta tu orientación sexual para casarte. “Homos” y “heteros” se pueden casar, hoy en día, pero con una persona de sexo diferente…
- Entonces los homosexuales ya se pueden casar. ¿Para qué joden?.
- Porque quieren poder casarse con las personas que ellos elijan.
- ¿Y para qué eligen que le gusten las personas del mismo sexo?
- Me parece que eso no se elige, y por eso se habla de orientación sexual.
- ¿Vos me decís que ellos no eligen ser homosexuales?
- Me parece que no. Estudios actuales parecen concluir eso. De la misma manera los heterosexuales…
- Pará un poquito. ¿Vos decís que yo no elegí acostarme con la minita de anoche?.
- Yo no dije eso. Vos no elegiste que te atraigan las mujeres, pero sí podés elegir tus conductas.
- ¿Pero no te da asco que se acuesten dos tipos?
- Dos tipos me daría asco, pero dos minusas…
- Loco, en el fondo sabemos que no es normal.
- ¿Y qué es lo normal?
- Quiero decir que no es natural
- ¿Y qué es lo natural?
- Dos personas de sexo diferente “encastran” por decirlo de un modo fino…
- ¿Todo el tiempo?
- No, cuando quieren o cuando pueden.
- ¿Para vos el matrimonio es una institución para “personas que encastran”?
- Es para darle estabilidad a los hijos. Y los hijos se pueden tener “encastrando”, para seguir con tu metáfora.
- Entonces las personas estériles no deberían poder casarse. Y las mujeres después de la menopausia, tampoco. Habría que modificar el Código Civil.
- Vos sabés a lo que me refiero…
- No, la verdad que no.
- El matrimonio entre varón y mujer es una institución natural, siempre fue así.
- ¿Quién lo dice?
- La realidad
- Si hay personas del mismo sexo que se quieren casar, y ya hay países donde sucede, la realidad no lo dice.
- La historia.
- A lo largo de la historia siempre hubo personas con orientación homosexual.
- Pero son minoría.
- ¿Y qué? ¿Sólo tienen derecho las mayorías?
- Pero Dios lo quiso así.
- ¿Y cuándo te lo dijo a vos?
- Está en la Biblia…
- Hay biblistas que hacen una exégesis seria, y advierten que no se puede llegar a esa conclusión.
- Esperen. Por lo menos vamos a estar de acuerdo en que no pueden adoptar hijos.
- ¿Por qué?
- ¿Qué querés, que le arruinen la vida?
- ¿Y por qué se la van a arruinar?
- Porque son unos pervertidos, unos degenerados…
- ¿Quiénes?
- ¡Los homosexuales!
- ¿Y en qué te basas para decir eso? ¿Cuántos conocés? ¿Por qué creés que el homosexual es pervertido por ser homosexual, y cuando un heterosexual es pervertido no está vinculado con su orientación sexual?
- Pero se besan en la calle, no les importa nada.
- ¿Y vos no besas a tu novia en la calle?
- Pero es distinto
- ¿Por qué?
- Porque ver dos trolos me da arcadas…
- Y hay chicos a los que la sopa les da arcadas. ¿Qué tiene que ver tu vómito con el tema?
- Ponete a pensar: si tu hijo va a la casa de un compañero con padres homosexuales, y ellos se empiezan a tocar…
- ¿¡¿Por qué se van a empezar a tocar?!? En el caso de que lo hagan, me molestaría. Pero también me parecería desubicado que se “toquen” padres heterosexuales de otro compañerito delante de mi hijo. Además, les doy otro dato: hoy por hoy las personas de orientación homosexual ya pueden adoptar legalmente; el problema es que lo pueden hacer como solteros, y el niño o la niña quedan desprotegidos porque la pareja de su adoptante no puede darle obra social, herencia, etc.
- Para mí no hay que permitir que se casen.
- Yo creo que se pueden juntar, que hay que reconocerles algunos derechos, pero que no se llame matrimonio.
- Para mí está bien el matrimonio, pero no deberían adoptar.
- Yo estoy de acuerdo con el matrimonio y la adopción.
Etiquetas:
civil,
homosexual,
matrimonio
jueves, 27 de mayo de 2010
Matrimonio Civil entre Personas del Mismo Sexo II
El matrimonio civil entre personas del mismo sexo está prohibido en nuestro país según se desprende del Código Civil, y es lo que se pretende modificar con el proyecto que se está debatiendo actualmente en la Cámara de Senadores.
En mi primer escrito sobre el tema hice un compilado de las afirmaciones realizadas por algunos especialistas en la temática. En esta segunda exposición pretendo ir al meollo de la cuestión y dejar para futuros artículos el análisis de los argumentos más utilizados, tanto a favor como en contra, incluyendo todos sus matices.
La discusión de fondo, según mi humilde entender, es filosófica.
Si una persona cree en Dios, y está convencida que Dios quiere que el matrimonio sea entre personas de sexo diferente, evidentemente esa persona se va a oponer al proyecto en cuestión. Este argumento es religioso, pero tiene una versión laica: la ley divina se refleja en la ley natural. No está de más aclarar que quien cree realmente esto, de corazón, hace bien al obrar en consecuencia y oponerse al proyecto. Estas personas están convencidas que Dios quiere lo mejor para todos, y no solamente para ellos, y por ello quieren que se vea reflejada esta posición en la ley civil. Es una discusión que va más allá de la separación entre Iglesia y Estado, y el matrimonio como sacramento. Es su convicción, su creencia, y tienen todo el derecho a expresarse, y solicitar que se represente su posicionamiento. Quienes acusan a este grupo, por decirlo de alguna manera, de querer imponer su postura para todos, jamás podrán evitar caer en lo mismo. Toda ley es una imposición para todos, sea porque prohíbe o porque permite.
Pero dejemos de lado toda referencia religiosa. Vayamos a la llamada ley natural. Según esta posición, habría un orden natural. No sólo eso, sino que ese orden natural es cognoscible por el ser humano, al parecer de forma evidente, con intérpretes autorizados, y contrariar esa ley natural implica un mal para la humanidad. Como vemos hay muchos supuestos, y vendrán muchos más que es preciso explicitar. Según esa ley u orden el matrimonio es una institución natural, y lo es solamente entre varón y mujer, entre dos personas de sexo diferente, una con uno, fielmente, para siempre, y con el fin de transmitir y cuida la vida. Esta exigencia de la naturaleza debe ser tutelada jurídicamente. Quien crea todo esto, el paquete completo, no puede aceptar jamás que se puedan casar personas del mismo sexo, ni siquiera civilmente. Y es coherente y lógico.
Por lo dicho en los párrafos precedentes es que sostengo que la discusión de fondo es filosófica. Si se demuestran todos los supuestos enunciados que se atribuyen a una ley natural no queda mucho margen para discutir. Ahora, si esa ley natural no existe, o no es cognoscible por el ser humano, o no es tan evidente, o se cuestionan los intérpretes autorizados, o contrariarla no implica un mal, o no incluye ninguno de los supuestos enumerados sobre el matrimonio, el debate se abre.
Los que se paran en la vereda de aquellos que piensan que la homosexualidad es un pecado y/o algo malo y/o una desviación y/o algo anormal y/o una patología y/o una enfermedad, siempre se van a oponer a un proyecto como éste. Yo, gracias a Dios, ya no camino por esa vereda…
Personalmente no creo en la existencia de esta supuesta ley natural tal como se la describe. Y a partir de esta decisión fundante hay que empezar a pensar, dialogar, escuchar, compartir, intercambiar, analizar, reflexionar, proponer, sugerir, debatir… A eso nos invito.
En mi primer escrito sobre el tema hice un compilado de las afirmaciones realizadas por algunos especialistas en la temática. En esta segunda exposición pretendo ir al meollo de la cuestión y dejar para futuros artículos el análisis de los argumentos más utilizados, tanto a favor como en contra, incluyendo todos sus matices.
La discusión de fondo, según mi humilde entender, es filosófica.
Si una persona cree en Dios, y está convencida que Dios quiere que el matrimonio sea entre personas de sexo diferente, evidentemente esa persona se va a oponer al proyecto en cuestión. Este argumento es religioso, pero tiene una versión laica: la ley divina se refleja en la ley natural. No está de más aclarar que quien cree realmente esto, de corazón, hace bien al obrar en consecuencia y oponerse al proyecto. Estas personas están convencidas que Dios quiere lo mejor para todos, y no solamente para ellos, y por ello quieren que se vea reflejada esta posición en la ley civil. Es una discusión que va más allá de la separación entre Iglesia y Estado, y el matrimonio como sacramento. Es su convicción, su creencia, y tienen todo el derecho a expresarse, y solicitar que se represente su posicionamiento. Quienes acusan a este grupo, por decirlo de alguna manera, de querer imponer su postura para todos, jamás podrán evitar caer en lo mismo. Toda ley es una imposición para todos, sea porque prohíbe o porque permite.
Pero dejemos de lado toda referencia religiosa. Vayamos a la llamada ley natural. Según esta posición, habría un orden natural. No sólo eso, sino que ese orden natural es cognoscible por el ser humano, al parecer de forma evidente, con intérpretes autorizados, y contrariar esa ley natural implica un mal para la humanidad. Como vemos hay muchos supuestos, y vendrán muchos más que es preciso explicitar. Según esa ley u orden el matrimonio es una institución natural, y lo es solamente entre varón y mujer, entre dos personas de sexo diferente, una con uno, fielmente, para siempre, y con el fin de transmitir y cuida la vida. Esta exigencia de la naturaleza debe ser tutelada jurídicamente. Quien crea todo esto, el paquete completo, no puede aceptar jamás que se puedan casar personas del mismo sexo, ni siquiera civilmente. Y es coherente y lógico.
Por lo dicho en los párrafos precedentes es que sostengo que la discusión de fondo es filosófica. Si se demuestran todos los supuestos enunciados que se atribuyen a una ley natural no queda mucho margen para discutir. Ahora, si esa ley natural no existe, o no es cognoscible por el ser humano, o no es tan evidente, o se cuestionan los intérpretes autorizados, o contrariarla no implica un mal, o no incluye ninguno de los supuestos enumerados sobre el matrimonio, el debate se abre.
Los que se paran en la vereda de aquellos que piensan que la homosexualidad es un pecado y/o algo malo y/o una desviación y/o algo anormal y/o una patología y/o una enfermedad, siempre se van a oponer a un proyecto como éste. Yo, gracias a Dios, ya no camino por esa vereda…
Personalmente no creo en la existencia de esta supuesta ley natural tal como se la describe. Y a partir de esta decisión fundante hay que empezar a pensar, dialogar, escuchar, compartir, intercambiar, analizar, reflexionar, proponer, sugerir, debatir… A eso nos invito.
martes, 25 de mayo de 2010
Sueño del Bicentenario…
Hoy, 25 de Mayo de 2010, se cumplen 200 años de la Revolución de Mayo, de nuestro Primer Gobierno Patrio. En este Bicentenario la Argentina necesita, los argentinos necesitamos, volver a soñar juntos un Proyecto de País:
- Nacional, Popular, Humanista, Trascendente,
- priorizando la Integración Latinoamericana, de la Patria Grande,
- defendiendo la dignidad de todas las personas,
- con una clara y valiente opción preferencial por los más pobres, enmarcada en la justicia social y el destino universal de los bienes,
- con vivienda digna, trabajo decente, educación de calidad, salud integral para todas y todos, sin hambre,
- reivindicando la Política como Vocación de Poder, poder entendido como Servicio al Pueblo, para transformar la realidad buscando, construyendo, el Bien Común,
- con Memoria, Identidad, Esperanza,
- y poniendo en acción los Valores de la Verdad, la Libertad, la Justicia y el Amor.
- Nacional, Popular, Humanista, Trascendente,
- priorizando la Integración Latinoamericana, de la Patria Grande,
- defendiendo la dignidad de todas las personas,
- con una clara y valiente opción preferencial por los más pobres, enmarcada en la justicia social y el destino universal de los bienes,
- con vivienda digna, trabajo decente, educación de calidad, salud integral para todas y todos, sin hambre,
- reivindicando la Política como Vocación de Poder, poder entendido como Servicio al Pueblo, para transformar la realidad buscando, construyendo, el Bien Común,
- con Memoria, Identidad, Esperanza,
- y poniendo en acción los Valores de la Verdad, la Libertad, la Justicia y el Amor.
domingo, 25 de abril de 2010
Matrimonio Civil entre Personas del Mismo Sexo I
En primer lugar quisiera circunscribir el tema que estamos debatiendo. Tiene despacho de preferencia para ser tratado en la próxima sesión de la Cámara de Diputados un dictamen de las comisiones de "Legislación General" y "Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia" sobre el matrimonio civil entre personas del mismo sexo. El proyecto en tratamiento modifica el Código Civil en lo que respecta al matrimonio y cuestiones anexas. Se modifica la fórmula “marido y mujer” o “esposo y esposa” por “contrayentes” o “cónyuges”. De esta manera se modifican diversos artículos del Código Civil para que sea coherente toda la reforma.
Es importante tener en cuenta que los impedimentos para contraer matrimonio se encuentran detallados en el Capítulo III del Título I, artículos 166 y siguientes, del Código Civil. Allí pueden leerse nueve incisos, ninguno de los cuales hace referencia a la necesidad de que los contrayentes sean de diferente sexo.
Para fundamentar mi postura, en este primer escrito personal sobre el tema, voy a citar a algunos especialistas que participaron de las 2 reuniones informativas realizadas en la Cámara de Diputados de la Nación durante octubre y noviembre de 2009.
El artículo 16 de la Constitución Nacional, hablando de la Nación Argentina, dice que “Todos sus habitantes son iguales ante la ley”. Y al respecto me permito citar al Dr. Roberto Saba, quien en su exposición del 29/10/2009 decía:
“El principio de igualdad se refleja en el artículo 16 de la Constitución Nacional, que básicamente señala que todos somos iguales ante la ley. ¿Qué significa esto? Nuevamente me apoyo en antiguas y muy consistentes interpretaciones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ya que el artículo 16 de la Constitución Nacional no nos dice que el Estado debe tratar a todas las personas del mismo modo, lo cual sería absurdo. El Estado permanentemente tiene que hacer distinciones… Aquí la discusión es cuáles distinciones están permitidas constitucionalmente. Me refiero a qué diferencias el Estado puede hacer entre las personas y cuáles no desde el punto de vista constitucional…
La Corte Suprema de la Argentina ha señalado en reiteradas oportunidades que las distinciones que el Estado está autorizado a hacer en materia de regulación de derechos son las razonables. Los criterios que utilice el Estado para hacer diferencias entre personas tienen que ser razonables, aunque por supuesto puede haber diferentes perspectivas sobre lo que es razonable. La Corte también ha elaborado el significado de razonable en la Constitución Nacional. Razonable es la relación de funcionalidad entre el requisito que imponemos y el fin buscado. Se refiere a los criterios que escojamos para hacer diferencias entre las personas con el fin de otorgar derechos en forma diferenciada…
La pregunta que queda por responder es si el sexo de las personas, mejor dicho, si el requisito de que ambas personas tengan sexos diferentes para poder contraer matrimonio, es razonable para lograr el fin de su regulación. Entonces, si no lo fuera, ese requisito es inconstitucional… Y ninguno de los fines de la regulación parece dejar ningún espacio para que el sexo diferente sea un requisito razonable en los términos constitucionales, tal cual como interpreta la Corte…”
En la reunión del 05/11/09 el Dr. Roberto Gargarella decía:
“En primer lugar, diría que el tema merece plantearse del modo inverso al que algunos lo han hecho. No creo que se trate de pedirle nuevos derechos al Estado ni de solicitarle concesiones o favores. Por el contrario, es poner al Estado contra la pared y preguntarle por qué asigna algunos derechos que les niega a otros.
Creo que ese el centro de la cuestión y que cada movimiento que quiera hacer el Estado denegando a algunos individuos o grupos derechos que les concede a otros requiere una justificación extraordinaria por parte de éste que no la está dando -y que no la ha dado para hacer lo que está haciendo ahora.
Entonces, orientaría el debate en búsqueda de un argumento por parte de aquellos que están en contra del reconocimiento igualitario de derechos para todos, preguntándoles cuál es el argumento importante.
¿Cuál es el argumento extraordinario? ¿Cuál es la razón urgente que tiene el Estado para denegar a algunos grupos o individuos los derechos que concede a todos los demás? Y si el Estado no tiene un buen argumento, entonces no puede denegarlos como lo está haciendo. De manera que no se trata de pedirle favores o concesiones al Estado sino de exigirle que si quiere hacer una distinción, la haga basada en razones y no en prejuicios”.
Frente a algunos argumentos que suelen exponerse, el Dr. Gargarella agregó:
“Me parece que también sería un error tratar de resolver la cuestión apelando a cuál es el concepto de matrimonio, que es el tradicional en la Argentina. Primero, porque los conceptos son elaboraciones humanas sobre las cuales necesitamos reflexionar y sobre las que tenemos una conversación continua. Entonces, no podemos pensar que la idea o el concepto de matrimonio es el que se definió en los años 20 o en los años 60, sino el que consideremos más sensatamente hoy, el que nos parezca más adecuado.
La cuestión consiste en reconocer que los conceptos son creaciones humanas y en que hoy no debemos abrazar el que se nos ocurra sino la mejor concepción posible de la idea.
El argumento de la tradición también es insostenible en este sentido. La Argentina puede tener tradiciones como la violencia familiar. Sin embargo, ante ella lo único que hay que hacer es erradicarla. O sea que no hay ninguna razón para sostenerla por el hecho de tratarse de una tradición. Puede tratarse de una tradición de centenares de años en la Argentina, en México o en Francia y que igualmente tengamos todas las razones del mundo para erradicarla.
Por supuesto que la discusión tampoco se puede resolver invocando el Código Civil, ya que está situado por debajo de la Constitución, que se refiere a un pacto entre iguales. O sea que toda norma inferior que violente la idea de que somos iguales y de que merecemos un trato igual de debido respeto es contraria a la Constitución. Entonces, si el Código Civil se opone a lo que exige la Constitución en cuanto al trato igual, lo que debe dejarse de lado no es la Constitución, no es el reclamo constitucional, sino el reclamo del Código Civil. En consecuencia, ahí tampoco hay una razón interesante”.
El citado Dr. Saba había expresado al iniciar su exposición que “Aquí no estamos discutiendo quién tiene razón en términos de cuáles son los planes de vida deseables. Lo que estamos tratando de determinar es si lo que establece la Constitución Nacional, en cuanto a los derechos de las personas, nos impone un límite al regular el derecho del matrimonio. Esto es lo que estamos haciendo…”.
El Dr. Alfredo Grande, en la reunión del 05/11/09, había dicho que “estamos debatiendo sobre lo fundante en la cultura. Creo que acá estamos dando una batalla cultural. No será la última ni la primera, pero es una batalla cultural, y en ella nuestras armas son las palabras”.
El Dr. Andrés Gil Domínguez, en la reunión del 29/10/2009, había expresado lo siguiente: “me parece que es muy importante el tratamiento y la sanción de estos proyectos, porque no solamente hablamos de aspectos normativos, sino también de aspectos simbólicos que lo normativo transmite en torno a la constitución subjetiva de las personas. Porque otro de los argumentos que yo escuchaba era el siguiente: “¿Para qué se quieren casar, si en realidad viven bien y están juntos? ¿Por qué quieren venir a estar en la ley si en ella estamos nosotros?”. Porque la ley constituye o destituye subjetivamente a las personas no solamente desde el punto de vista normativo, sino también simbólico...”.
Apoyo el proyecto de modificación del Código Civil, porque no encuentro un criterio razonable que permita imponer el requisito de que los contrayentes deban ser de distinto sexo.
Es importante tener en cuenta que los impedimentos para contraer matrimonio se encuentran detallados en el Capítulo III del Título I, artículos 166 y siguientes, del Código Civil. Allí pueden leerse nueve incisos, ninguno de los cuales hace referencia a la necesidad de que los contrayentes sean de diferente sexo.
Para fundamentar mi postura, en este primer escrito personal sobre el tema, voy a citar a algunos especialistas que participaron de las 2 reuniones informativas realizadas en la Cámara de Diputados de la Nación durante octubre y noviembre de 2009.
El artículo 16 de la Constitución Nacional, hablando de la Nación Argentina, dice que “Todos sus habitantes son iguales ante la ley”. Y al respecto me permito citar al Dr. Roberto Saba, quien en su exposición del 29/10/2009 decía:
“El principio de igualdad se refleja en el artículo 16 de la Constitución Nacional, que básicamente señala que todos somos iguales ante la ley. ¿Qué significa esto? Nuevamente me apoyo en antiguas y muy consistentes interpretaciones de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ya que el artículo 16 de la Constitución Nacional no nos dice que el Estado debe tratar a todas las personas del mismo modo, lo cual sería absurdo. El Estado permanentemente tiene que hacer distinciones… Aquí la discusión es cuáles distinciones están permitidas constitucionalmente. Me refiero a qué diferencias el Estado puede hacer entre las personas y cuáles no desde el punto de vista constitucional…
La Corte Suprema de la Argentina ha señalado en reiteradas oportunidades que las distinciones que el Estado está autorizado a hacer en materia de regulación de derechos son las razonables. Los criterios que utilice el Estado para hacer diferencias entre personas tienen que ser razonables, aunque por supuesto puede haber diferentes perspectivas sobre lo que es razonable. La Corte también ha elaborado el significado de razonable en la Constitución Nacional. Razonable es la relación de funcionalidad entre el requisito que imponemos y el fin buscado. Se refiere a los criterios que escojamos para hacer diferencias entre las personas con el fin de otorgar derechos en forma diferenciada…
La pregunta que queda por responder es si el sexo de las personas, mejor dicho, si el requisito de que ambas personas tengan sexos diferentes para poder contraer matrimonio, es razonable para lograr el fin de su regulación. Entonces, si no lo fuera, ese requisito es inconstitucional… Y ninguno de los fines de la regulación parece dejar ningún espacio para que el sexo diferente sea un requisito razonable en los términos constitucionales, tal cual como interpreta la Corte…”
En la reunión del 05/11/09 el Dr. Roberto Gargarella decía:
“En primer lugar, diría que el tema merece plantearse del modo inverso al que algunos lo han hecho. No creo que se trate de pedirle nuevos derechos al Estado ni de solicitarle concesiones o favores. Por el contrario, es poner al Estado contra la pared y preguntarle por qué asigna algunos derechos que les niega a otros.
Creo que ese el centro de la cuestión y que cada movimiento que quiera hacer el Estado denegando a algunos individuos o grupos derechos que les concede a otros requiere una justificación extraordinaria por parte de éste que no la está dando -y que no la ha dado para hacer lo que está haciendo ahora.
Entonces, orientaría el debate en búsqueda de un argumento por parte de aquellos que están en contra del reconocimiento igualitario de derechos para todos, preguntándoles cuál es el argumento importante.
¿Cuál es el argumento extraordinario? ¿Cuál es la razón urgente que tiene el Estado para denegar a algunos grupos o individuos los derechos que concede a todos los demás? Y si el Estado no tiene un buen argumento, entonces no puede denegarlos como lo está haciendo. De manera que no se trata de pedirle favores o concesiones al Estado sino de exigirle que si quiere hacer una distinción, la haga basada en razones y no en prejuicios”.
Frente a algunos argumentos que suelen exponerse, el Dr. Gargarella agregó:
“Me parece que también sería un error tratar de resolver la cuestión apelando a cuál es el concepto de matrimonio, que es el tradicional en la Argentina. Primero, porque los conceptos son elaboraciones humanas sobre las cuales necesitamos reflexionar y sobre las que tenemos una conversación continua. Entonces, no podemos pensar que la idea o el concepto de matrimonio es el que se definió en los años 20 o en los años 60, sino el que consideremos más sensatamente hoy, el que nos parezca más adecuado.
La cuestión consiste en reconocer que los conceptos son creaciones humanas y en que hoy no debemos abrazar el que se nos ocurra sino la mejor concepción posible de la idea.
El argumento de la tradición también es insostenible en este sentido. La Argentina puede tener tradiciones como la violencia familiar. Sin embargo, ante ella lo único que hay que hacer es erradicarla. O sea que no hay ninguna razón para sostenerla por el hecho de tratarse de una tradición. Puede tratarse de una tradición de centenares de años en la Argentina, en México o en Francia y que igualmente tengamos todas las razones del mundo para erradicarla.
Por supuesto que la discusión tampoco se puede resolver invocando el Código Civil, ya que está situado por debajo de la Constitución, que se refiere a un pacto entre iguales. O sea que toda norma inferior que violente la idea de que somos iguales y de que merecemos un trato igual de debido respeto es contraria a la Constitución. Entonces, si el Código Civil se opone a lo que exige la Constitución en cuanto al trato igual, lo que debe dejarse de lado no es la Constitución, no es el reclamo constitucional, sino el reclamo del Código Civil. En consecuencia, ahí tampoco hay una razón interesante”.
El citado Dr. Saba había expresado al iniciar su exposición que “Aquí no estamos discutiendo quién tiene razón en términos de cuáles son los planes de vida deseables. Lo que estamos tratando de determinar es si lo que establece la Constitución Nacional, en cuanto a los derechos de las personas, nos impone un límite al regular el derecho del matrimonio. Esto es lo que estamos haciendo…”.
El Dr. Alfredo Grande, en la reunión del 05/11/09, había dicho que “estamos debatiendo sobre lo fundante en la cultura. Creo que acá estamos dando una batalla cultural. No será la última ni la primera, pero es una batalla cultural, y en ella nuestras armas son las palabras”.
El Dr. Andrés Gil Domínguez, en la reunión del 29/10/2009, había expresado lo siguiente: “me parece que es muy importante el tratamiento y la sanción de estos proyectos, porque no solamente hablamos de aspectos normativos, sino también de aspectos simbólicos que lo normativo transmite en torno a la constitución subjetiva de las personas. Porque otro de los argumentos que yo escuchaba era el siguiente: “¿Para qué se quieren casar, si en realidad viven bien y están juntos? ¿Por qué quieren venir a estar en la ley si en ella estamos nosotros?”. Porque la ley constituye o destituye subjetivamente a las personas no solamente desde el punto de vista normativo, sino también simbólico...”.
Apoyo el proyecto de modificación del Código Civil, porque no encuentro un criterio razonable que permita imponer el requisito de que los contrayentes deban ser de distinto sexo.
Etiquetas:
civil,
gay,
homosexual,
matrimonio
miércoles, 16 de septiembre de 2009
¿Medios de Comunicación o Comunicando Miedos?
Estamos de acuerdo en que debe haber una nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. O, al menos, no hay voces que propongan dejar la norma vigente. Quizás haya silencios cómplices o chicanas políticas, pero nadie alza su voz para oponerse al tratamiento de una nueva ley. Posiblemente sea porque nadie se anima a defender una ley que se originó durante la dictadura, con las firmas de Videla y Martínez de Hoz entre otros, y que acumula modificaciones realizadas durante el menemato neoliberal.
Todo lo que digamos ya está mediado por los medios masivos de comunicación. En la actualidad, ellos son el horizonte de comprensión desde dónde percibimos y analizamos todo y, es más, desde donde existimos. En los medios masivos se constituye el sentido del ser actual. Por esta razón, posiblemente, sea tan fuerte el impacto que tienen los medios en la realidad (sea lo que sea lo que llamamos realidad). Operan en lo más originario, en la pragmática. Sucede que el mundo tiene sentido por el hombre pero el hombre está abierto al mundo antes que a sí mismo y, por lo tanto, siempre está comprendiéndose por él en una codeterminación mutua originaria. Existimos, comprendemos y somos desde los medios masivos de comunicación.
Siendo que, al decir del Dr. Guillermo Mastrini, “uno de los roles indiscutibles de los medios masivos de comunicación en la sociedad moderna es brindar información de calidad con el objetivo de contribuir a que la ciudadanía adopte las decisiones (políticas, económicas, sociales, etc.) que la vida cotidiana demanda”, comparto totalmente que esta ley es la madre de todas las batallas. Obviamente que es prioridad la (re)distribución de la riqueza, pero de lo que estamos hablando es del orden cronológico, que depende de la táctica y la estrategia a seguir.
No voy a defender al gobierno actual. Si bien estoy de acuerdo con su discurso nacional y popular, reconozco que su actuar no se condice con lo declamado. Evidentemente hay razones por las que se presenta este proyecto en este momento, y desde luego que genera muchas dudas ya que no parecen ser las que se dicen explícitamente.
Así y todo debemos reconocer que el anteproyecto que estuvo circulando por distintos foros en los últimos meses, mejoraba la norma vigente. También es cierto que, al momento de presentar el proyecto en el Congreso, se recepcionaron muchos aportes superadores. Y, por último, para no tener otra “125”, han cedido a presiones de distintos sectores políticos consiguiendo un dictamen de mayoría con más de 200 modificaciones, algunas muy importantes, que nos lleva a tener un posible texto normativo bastante mejor que el proyecto original.
Por su parte, la oposición atiende su juego. Este tema les permitió un desfile interesante por los distintos medios, que cedían tiempo y espacio para que se expresen libremente... a favor de ellos. Porque esa es la trampa. En nombre de la libertad de expresión se defiende que algunos pocos, con fuertes intereses económicos, sigan hablando en nombre de todos, escondidos tras una supuesta neutralidad e independencia.
Uno de los argumentos que más repiten para oponerse es que se viola la seguridad jurídica. “Seguridad jurídica”, raro concepto utilizado para defender a pocos que tienen millones, pero que nunca se aplica a favor de esos millones que tienen poco (o nada)...
La oposición pide más tiempo para el debate. Yo también le pediría más tiempo al oficialismo pero, a la vez, le pediría debate a la oposición. Pareciera que sólo se busca dilatar la cuestión para que no se trate nunca. Hay que sincerarse.
El único objetivo de la ley, según la UCR/CC/Unión-PRO, era hacer un negociado K con Telecom... hasta que sacaron a las telefónicas. Quizás era cierto. Pero hábilmente los dejaron sin un argumento. Después se sucedieron otra serie de excusas, llegando incluso a chicanas reglamentarias que tantas veces se utilizan a conveniencia. A veces las prácticas oficialistas te obligan a ser oposición, pero cada vez más la oposición te inclina hacia el oficialismo...
Por último, una imagen. En los titulares de TN (canal de noticias, de la fusión Cablevisión-Multicanal, del Grupo Clarín, es decir, “periodismo independiente”) decía: “Crisis en la Selección”. La carga afectiva del titular era claramente negativa. Los argentinos estamos disconformes con nuestra selección de fútbol que está jugando mal, que perdió los últimos partidos, que no se sabe si clasifica al mundial, etc. ¿Cuál era la imagen?. Julio Grondona y CFK con la mano en el corazón, cantando el Himno.
No seamos ingenuos. Los medios están jugando fuerte, y tienen mucho poder. Sólo basta leer o escuchar las adjetivaciones. Nos dicen que en vez de tapar la realidad, la hacen tapa. Sabemos que no hablan de “la” realidad sino de “su” recorte de la realidad. Es, claramente, la madre de todas las batallas. NO apoyamos un monopolio estatal, pero tampoco queremos ser cómplices de la más peligrosa censura a la libertad de expresión: la que no se nota, la actual.
Todo lo que digamos ya está mediado por los medios masivos de comunicación. En la actualidad, ellos son el horizonte de comprensión desde dónde percibimos y analizamos todo y, es más, desde donde existimos. En los medios masivos se constituye el sentido del ser actual. Por esta razón, posiblemente, sea tan fuerte el impacto que tienen los medios en la realidad (sea lo que sea lo que llamamos realidad). Operan en lo más originario, en la pragmática. Sucede que el mundo tiene sentido por el hombre pero el hombre está abierto al mundo antes que a sí mismo y, por lo tanto, siempre está comprendiéndose por él en una codeterminación mutua originaria. Existimos, comprendemos y somos desde los medios masivos de comunicación.
Siendo que, al decir del Dr. Guillermo Mastrini, “uno de los roles indiscutibles de los medios masivos de comunicación en la sociedad moderna es brindar información de calidad con el objetivo de contribuir a que la ciudadanía adopte las decisiones (políticas, económicas, sociales, etc.) que la vida cotidiana demanda”, comparto totalmente que esta ley es la madre de todas las batallas. Obviamente que es prioridad la (re)distribución de la riqueza, pero de lo que estamos hablando es del orden cronológico, que depende de la táctica y la estrategia a seguir.
No voy a defender al gobierno actual. Si bien estoy de acuerdo con su discurso nacional y popular, reconozco que su actuar no se condice con lo declamado. Evidentemente hay razones por las que se presenta este proyecto en este momento, y desde luego que genera muchas dudas ya que no parecen ser las que se dicen explícitamente.
Así y todo debemos reconocer que el anteproyecto que estuvo circulando por distintos foros en los últimos meses, mejoraba la norma vigente. También es cierto que, al momento de presentar el proyecto en el Congreso, se recepcionaron muchos aportes superadores. Y, por último, para no tener otra “125”, han cedido a presiones de distintos sectores políticos consiguiendo un dictamen de mayoría con más de 200 modificaciones, algunas muy importantes, que nos lleva a tener un posible texto normativo bastante mejor que el proyecto original.
Por su parte, la oposición atiende su juego. Este tema les permitió un desfile interesante por los distintos medios, que cedían tiempo y espacio para que se expresen libremente... a favor de ellos. Porque esa es la trampa. En nombre de la libertad de expresión se defiende que algunos pocos, con fuertes intereses económicos, sigan hablando en nombre de todos, escondidos tras una supuesta neutralidad e independencia.
Uno de los argumentos que más repiten para oponerse es que se viola la seguridad jurídica. “Seguridad jurídica”, raro concepto utilizado para defender a pocos que tienen millones, pero que nunca se aplica a favor de esos millones que tienen poco (o nada)...
La oposición pide más tiempo para el debate. Yo también le pediría más tiempo al oficialismo pero, a la vez, le pediría debate a la oposición. Pareciera que sólo se busca dilatar la cuestión para que no se trate nunca. Hay que sincerarse.
El único objetivo de la ley, según la UCR/CC/Unión-PRO, era hacer un negociado K con Telecom... hasta que sacaron a las telefónicas. Quizás era cierto. Pero hábilmente los dejaron sin un argumento. Después se sucedieron otra serie de excusas, llegando incluso a chicanas reglamentarias que tantas veces se utilizan a conveniencia. A veces las prácticas oficialistas te obligan a ser oposición, pero cada vez más la oposición te inclina hacia el oficialismo...
Por último, una imagen. En los titulares de TN (canal de noticias, de la fusión Cablevisión-Multicanal, del Grupo Clarín, es decir, “periodismo independiente”) decía: “Crisis en la Selección”. La carga afectiva del titular era claramente negativa. Los argentinos estamos disconformes con nuestra selección de fútbol que está jugando mal, que perdió los últimos partidos, que no se sabe si clasifica al mundial, etc. ¿Cuál era la imagen?. Julio Grondona y CFK con la mano en el corazón, cantando el Himno.
No seamos ingenuos. Los medios están jugando fuerte, y tienen mucho poder. Sólo basta leer o escuchar las adjetivaciones. Nos dicen que en vez de tapar la realidad, la hacen tapa. Sabemos que no hablan de “la” realidad sino de “su” recorte de la realidad. Es, claramente, la madre de todas las batallas. NO apoyamos un monopolio estatal, pero tampoco queremos ser cómplices de la más peligrosa censura a la libertad de expresión: la que no se nota, la actual.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
